La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 2 de junio de 2012

La historia mal contada: autoridades de Tucumán harán de la memoriología tergiversadora un circo público

Tras quedar desactivada la polémica por el proyecto para demoler el edificio de la ex Brigada de Investigaciones de la Policía, el oficialismo busca darle destino definitivo centenario inmueble ubicado en avenida Sarmiento y Muñecas. Una propuesta impulsada por Ramiro González Navarro, junto a una docena de legisladores del bloque "Tucumán Crece", propone destinar el lugar a la creación de un "Espacio para la Memoria, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos".

El proyecto para transformar en ley a esa iniciativa ingresó esta semana a la Legislatura pero, en rigor, tomó forma hace más de un mes cuando se resolvió archivar la propuesta firmada por José Gutiérrez y Sisto Terán Nougués para demoler lo que queda del edificio histórico. De hecho, hace una semana se formalizó un acuerdo con el Colegio de Arquitectos para la convocatoria a un concurso público de anteproyectos para revalorizar la zona que incluye al complejo que integran el ex Hotel Savoy, la vieja Legislatura y el Teatro San Martín.

"El Espacio (por la ex Brigada de Investigaciones) deberá ser un lugar donde los ciudadanos contemporáneos y de futuras generaciones conozcan la historia reciente a través de documentos, testimonios y objetos, coadyuvando a la comprensión de los acontecimientos ocurridos en las décadas pasadas, vinculados al Terrorismo de Estado y la represión ilegal, para estimular en quienes lo visiten a la reflexión sobre los ominosos hechos del pasado y el activo compromiso con la democracia y el debate constructivo sobre los problemas del país y la provincia", menciona el artículo 2 del proyecto que está a consideración de la Legislatura.

Los legisladores oficialistas proponen crear una comisión para la "Preservación de la Memoria de los hechos del Terrorismo de Estado", al que tendrá como misión ejercer la dirección del espacio que representará el viejo edificio.

La misma se integraría con un representante de representante de la Secretaría de Derechos Humanos, otro del Ministerio de Educación, dos delegados de las organismos de derechos humanos reconocidos en la provincia y dos legisladores.

En tanto, la gestión administrativa quedará bajo la órbita del Poder Legislativo provincial. 

Ecuatorianos en Salta promueven el engalanamiento de la ciudad con los colores celeste y blanco

La Fundación TINO conformada por la Comunidad Ecuatoriana tuvo esta curiosa iniciativa de pintar los postes de la ciudad de Salta de celeste y blanco en el marco de los festejos por el Bicentenario de la Patria. Piden que la comunidad se sume con mano de obra. Los primeros postes se encuentran en calle Pellegrini al 600. Seguirán pintando desde calle Tucumán hasta calle Urquiza.

César Naranjo, uno de los representantes de la fundación TINO, explicó que esta idea nació con motivo del Bicentenario. La considera un poema más y lo único que desean es contagiar a otras personas para que se sumen a este proyecto.

Desde la Institución agradecen a los medios de comunicación su participación activa, ya que el año pasado se había iniciado este mismo proyecto pero no se pudo continuar debido a la imprudencia y falta de respeto en general que inmediatamente de pintado un poste realizaban pegatinas haciendo propaganda sin respetar este símbolo patrio allí expresado. 

Ibatín en ruinas

El abandono

Instituciones afines a la cultura tucumana han solicitado, solicitan y solicitarán a las autoridades provinciales y comunales mejorar el acceso a Ibatín, una señalización adecuada, así como agua potable, sanitarios, luz y seguridad. Deseos que surgieron tras varias reuniones, pero hasta ahora poco se hizo. 

Se espera que al celebrar el 450° aniversario de su fundación tenga un cierto parecido a Cayastá, que fue el asentamiento de la primera fundación de la provincia de Santa Fe, luego trasladada a su actual aplazamiento. Pero Cayastá no fue abandonada, se la conservó y hoy es un centro turístico muy visitado. 

Ibatín, en cambio, cada 31 de mayo, aniversario de su fundación, una cuadrilla de obreros comunales desmalezan el camino que conduce al lugar donde se levantaron las instituciones que caracterizan a las primeras fundaciones españolas, cabildo, iglesia, palacio de la justicia y las casas de los fundadores. 

Ibatín contaba con 200 hectáreas; actualmente cuenta con cinco ha. ¿Qué pasó con las 195 restantes? Los cañaverales fueron avanzando sobre el predio histórico; los vecinos temen que termine desapareciendo. 

Se celebra el 447 aniversario de su fundación, llegan funcionarios de segunda y de tercera línea, luego de un discurso ya conocido prometen obras virtuales, y luego se van para volver el próximo 31 de mayo. 

Según el delegado comunal, Mario Moreno, en 2009 el Gobierno iba a mandar $ 1 millón para ser destinado a obras de infraestructura, entre ellas un centro de interpretación donde habría un museo. Esta promesa fue hecha en 2009 por la Nación. 


La importancia de Ibatín para la identidad nacional

En un día de otoño de hace 447 años, el 31 de Mayo de 1565, Diego de Villarroel fundó la ciudad de San Miguel de Tucumán en el sitio que los aborígenes llamaban Ibatín, distante kilómetro y medio  al sur del río  Pueblo Viejo.

En la plaza plantó el Árbol de Justicia y en el solar reservado para la Iglesia Matriz, la cruz de quebracho que se conserva en la Catedral actual. 

Al año siguiente la ciudad fue designada sede del Obispado de las Santa Cruz del Tucumán en Ibatín, primera diócesis de nuestro país que luego se trasladó a Santiago del Estero.

En 1578 sufrió un devastador ataque indígena, sin embargo sobrevivió ayudada por fuerzas santiagueñas y, según la tradición, por los santos Judas y Simón cuyas imágenes también se conservan en la Catedral.

Y no sólo sobrevivió, sino que se transformó en una próspera ciudad pues gozaba de una ubicación privilegiada tanto  por la fertilidad de su suelo como  por estar situada a la vera del camino de la Quebrada del Portugués que unía Perú con el Río de la Plata, pasando por los Valles Calchaquíes.

Tenía una activa vida comercial basada en su producción agropecuaria  y en sus industrias, la principal de las cuales era la construcción de carretas. Tan importante se volvió la ciudad, que hubo un proyecto de fundar en ella una Colegio de estudios superiores, a cargo de la Orden Jesuita, que finalmente se instaló en Córdoba dando origen a su universidad.           

La época dorada de San Miguel de Tucumán se extendió  desde fines del siglo  XVI hasta las tres primeras décadas del XVII; después la mala suerte se abatió sobre ella: en 1630 estalló la Segunda Guerra Calchaquí y en 1656  la Tercera, lo que obligó a abandonar el camino que pasaba por los Valles a favor de uno nuevo (cuyos lineamientos básicos sigue la ruta nacional Nº 9) que los evitaba, hecho que le quitó a la ciudad su movimiento comercial. Incluso la naturaleza se volvió contra ella pues el río Pueblo Viejo cambió su curso y en 1678 y 1679 se produjeron dos devastadoras inundaciones que arrasaron  gran parte del caserío.

La ciudad, aislada del movimiento comercial y semidestruida, languidecía por lo que se hizo impostergable trasladarla a otro sitio. El elegido fue La Toma donde hoy se levanta, situado a 62kms. de Ibatín y por el que pasaba el camino nuevo.

El traslado comenzó el 25 de septiembre de 1685 con el propósito de que el 29, día de San Miguel Arcángel, patrono de la ciudad, ésta ya estuviera instalada en su nuevo sitio.
 
La ciudad en Ibatín quedó atrás para siempre. Sus ruinas, las más antiguas de población colonial existentes en el país, declaradas Patrimonio Histórico y Cultural de Tucumán, aguardan su recuperación.