La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

lunes, 9 de abril de 2012

Vecinos de La Ciudadela de San Miguel de Tucumán imploran por mayor seguridad

Los vecinos del barrio La Ciudadela afirman que los robos y arrebatos son moneda corriente en varios sectores de la populosa barriada.

La periferia del ex mercado de Abasto es una de las zonas elegidas por los moto arrebatadores para hacer de las suyas.
 
Ancianas y estudiantes son los blancos predilectos de los delincuentes, quienes aprovechan la falta de iluminación en varios sectores de esa barriada para operar con total impunidad.
 
"No solamente andan de noche, también se los puede ver por la tarde. Roban y después escapan hacia la avenida Mate de Luna", afirmó una vecina, quien pidió que su identidad no fuera revelada por temor a sufrir represalias de parte de los malvivientes.
 
Los habitantes de la zona afirman que necesitan mayor presencia policial en la zona para evitar que este tipo de delitos ocurran todos los días. 

Un candidato a intendente wayarista fue detenido con casi 50 kilos de cocaína en su poder

Gendarmería Nacional secuestró cerca de 50 kilogramos de cocaína en un allanamiento que incluyó personal encapuchado, móviles y hasta el helicóptero de esa fuerza de seguridad.

El operativo, realizado en Hipólito Yrigoyen, fue ordenado por el juez Federal de Orán Raúl Reynoso, y tuvo una duración de casi 10 horas, ya que se inició pasadas las 13 y finalizó a las 23.
 
Vecinos del lugar fueron testigos de los hechos que conmocionaron la siesta del Jueves Santo en esa ciudad norteña, donde fue detenido el candidato a intendente del partido de Walter Wayar en las últimas elecciones, Omar Brezezinski, propietario del domicilio allanado.

En el lugar se hicieron presentes gendarmes capacitados en esas tareas de lucha contra el narcotráfico secuestrando casi 50 kilos de droga, computadoras, documentación de movimientos contables y elementos de comunicación utilizados para el tráfico de estupefacientes.

Todo hace presumir que ese sería un domicilio clave en el marco de una supuesta organización dedicada al narcotráfico, teniendo en cuenta la envergadura del operativo realizado en la casa de quien además es presidente del Club Atlético Independiente y benefactor de otras instituciones del medio.

El personal de Gendarmería Nacional actuó totalmente encapuchado y bajo el anonimato, esto fue, según indicaron fuentes de la fuerza de seguridad, para evitar posibles represalias de los integrantes de la banda.

Huerga dijo que vecinos del lugar y quienes actuaron como testigos habrían sido amenazados por integrantes de la familia de Brezezinski, con frases como "al que hable lo mato y ustedes sáquense la capucha si son machos".

La familia contaría con algunos miembros involucrados en causas judiciales, donde el propio Omar Brezezinski, ya habría estado detenido por causas menores relacionadas al contrabando de droga, aseguró Huerga.

Valeroso gesto de un trabajador jujeño para detener un asalto

Un episodio que no terminó en desgracia por esas cosas. Pero que no deja de ser un hecho alarmante para los vecinos del barrio Coronel Arias, que fueron testigos y “justicieros” de un intento de robo. Un cartero del Correo Argentino repartía correspondencia hasta que fue sorprendido por un malviviente que lo golpeó con un revólver.

La situación fue observada por un barrendero que se armó de coraje y enfrentó al sujeto y por poco junto con un grupo de vecinos no le propinaron una feroz paliza.

El hecho se registró cerca del mediodía del miércoles en calle Talcahuano y Helen Keller del barrio Coronel Arias, donde un cartero del Correo Argentino realizaba su habitual tarea e imprevistamente se le aparecieron dos individuos que se desplazaban en una moto, y aguardaron a que el servidor público dejara una correspondencia en una vivienda.

De inmediato uno de los delincuentes se le abalanzó y le exigió la entrega del bolso con la correspondencia, pero el cartero aprovechó un descuido y se trenzó en un forcejeo, donde el delincuente en un determinado momento le dio con la culata de arma en la cabeza del trabajador provocándole una herida sangrante.

Afortunadamente, la situación tuvo un tercer protagonista y para bien ya que un barrendero de la empresa Limsa observó la escena y, sin pensarlo dos veces, agarró su escobillón de trabajo y se enfrentó al delincuente, a quien logró golpearlo en la cabeza con el mango.

Allí se vivió un momento de tensión porque el ladrón habría intentado gatillar el revólver contra sus dos rivales, el cartero y el barrendero, pero no salió el disparo.

En ese momento un vecino se acercó con un banco de madera y se lo partió en la cabeza al delincuente, quien al verse superado en número trato de escapar, siendo en un primer momento derribado al piso donde las víctimas intentaron hacer justicia por mano propia.

El delincuente, pese a que era duramente golpeado logró ponerse de pie y salir corriendo en dirección a su cómplice, quien lo esperaba subido a la motocicleta y con el cual escaparon en dirección al barrio San Pedrito. Sobre la vereda de un domicilio (calle Talcahuano) quedó una zapatilla, color blanca, del delincuente y el arma utilizada para el robo.

Parece una historia repetida, pero esta vez pudo haber sido peor. Los vecinos están indignados por la falta de seguridad en el vecindario. “Si no son asaltos, son las patotas y la falta de seguridad se reitera”, lamentó un habitante del sector que junto a otros pidieron un destacamento policial.

Las culipresas: tres mujeres fueron detenidas por asaltar un taxi

Una banda, integrada por tres mujeres, cayó detenida cuando estaban en plena tarea delictiva con un taxista que pudo pedir auxilio. Diego Gramajo, el último de los taxistas asaltado, relató su experiencia al haber sido víctima de las mujeres que iban armadas.

Tres jóvenes mujeres le hicieron seña a un taxi en la esquina de Moreno y Matheu. Eran poco más de las 22 del martes cuando Diego Francisco Gramajo detuvo el Chevrolet Corsa de Centro Taxi y ascendieron las pasajeras. Una de ellas, delgada y de larga cabellera negra, se sentó adelante. Las demás, una rubia de pelo largo y una morocha con un corte más pronunciado, se ubicaron en los asientos traseros.

"Me pidieron que las lleve a Alderetes", contó el chofer de 31 años. En el camino, las mujeres conversaban acerca un viaje que estaban por realizar. "Todo bien hasta que llegamos a la rotonda de la Banda del Río Salí". Fue en ese lugar donde el taxista sintió por primera vez un frío en la nuca. La joven que viajaba en el asiento de atrás había sacado un revólver y lo apuntaba con firmeza. "Vos quedate quieto y no te va a pasar nada", le advertía.

Así lo condujeron a una casa que se encontraba en la esquina de un pasaje, cerca del barrio Antena. "Las otras dos se bajaron, se pusieron a hablar con unas personas y después cargaron bolsos en los asientos de atrás", relató Gramajo. En ese momento, un móvil de la Patrulla Motorizada pasó por el lugar; si bien no advirtió lo que sucedía, las mujeres se pusieron nerviosas y lo obligaron a retomar la marcha.

Pese a que la intención de las pasajeras era regresar al lugar donde habían parado el taxi, le ordenaron al conductor que se detuviera en Paraguay y Bolivia, en Banda del Río Salí. Mientras ellas intentaban extraer el reloj y el estéreo, siempre apuntándolo con el arma, Gramajo le hizo seña con las luces del auto a un motorista de la Policía.

El uniformado solicitó refuerzos. Cuando éstos llegaron, las mujeres se bajaron del vehículo y la que apuntaba al taxista pasó a amenazar a uno de los policías. "Dejame ir que te tiro", le gritaba. En simultáneo, una de sus compañeras comenzó a hurgar entre sus ropas y extrajo una pistola. Mientras ambas lanzaban insultos y amenazas a los agentes, la tercera resguardaba sus espaldas.

En cuestión de segundos, 10 motos y dos autos de la fuerza rodearon el lugar, según Gramajo. Al verse acorraladas, las jóvenes realizaron dos disparos y comenzaron a correr. Los uniformados las siguieron y una cuadra y media más adelante consiguieron aprehenderlas.

Una vez que llegaron a la sede policial, las mujeres fueron identificadas. Una de ellas tiene 24 años y vive en el barrio El Trébol. Las otras dos son del barrio Antena y tienen 24 y 32 años. Además de las armas que cargaban, les secuestraron una billetera con $ 2.244. El trío quedó a disposición de la Fiscalía de la IV Nominación.