La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 24 de marzo de 2012

Memoria Completa: los argentinos merecemos Verdad y Justicia y no Falsificaciones y Venganzas

El régimen actual y sus propagandistas rentados aprovechará una vez más este aniversario, para hacer política con la historia engañando a la opinión pública y falsificando lo sucedido mediante la imposición de un relato sesgado y arbitrario.

Ante la avalancha de desinformación con la que todos los años en esta misma fecha el aparato estatal nos atosiga y engaña, vale aportar las siguientes anotaciones a efectos de que el lector pueda contrastarlas con la propaganda dominante que pagamos entre todos.

En las primeras semanas de 1976, la guerra civil dominaba la escena y el gobierno de María Estela Martínez de Perón era impotente para controlarla. Ni el oficialismo quería seguir haciéndose cargo de una situación inmanejable ni la oposición quería reemplazarla.

Todos tenían los ojos puestos en las Fuerzas Armadas, para que solucionasen de oficio lo que la dirigencia política no sabía, ni podía, ni quería resolver.

El 27 de febrero, el comité nacional de la UCR publicó la siguiente declaración desestabilizadora: “El país vive una grave emergencia nacional… ante la evidente ineptitud del Poder Ejecutivo para gobernar… Toda la Nación percibe y presiente que se aproxima la definición de un proceso que por su hondura, vastedad e incomprensible dilación, alcanza su límite”. Desde meses antes, el general Viola mantenía conversaciones con Balbín y Antonio Tróccoli. Juan Carlos Pugliese, futuro ministro de Alfonsín, defendía en 1975 la actuación del general Menéndez en Córdoba.

Renombrados dirigentes de la oposición y del propio peronismo confabulaban en reuniones con militares y hasta sindicalistas como Casildo Herreras iban a verlo a Videla para decirle que, aunque en público no podían declararlo, también ellos consideraban que el gobierno era un desastre, que eran sus amigos y que deberían tenerlos en cuenta después del golpe si finalmente lo llevaban a cabo… Lorenzo Miguel, por su parte, visitaba al almirante Massera… Hasta el veterano dirigente radical Ricardo Balbín celebró una reunión secreta con Videla en una casa neutral. Allí… (Balbín) le espetó sin rodeos: “General, ¿van a dar el golpe?… Si van a hacer lo que yo pienso, háganlo lo antes posible; evítenle al país esta lenta agonía. Yo, como político, no voy a aplaudirlo, pero tampoco pondré piedras en el camino”.

El terrorismo sacaba provecho del desbarajuste institucional. Cometía salvajes asesinatos (entre 1969 y 1976 perpetró 1501 homicidios), mientras la clase política, para no contrariar la opinión popular, proclamaba desembozadamente la necesidad de orden y alababa sin cortapisas a las FF.AA. Hasta el Partido Comunista, el 12 de marzo, “reiteró su propuesta de formación de un gabinete cívico-militar”.

El gobierno de Juan e Isabel Perón intentó sin éxito combatir a la guerrilla por medio de la creación de la Triple A (a la cual se le adjudica unos 500 homicidios) y creó un sistema de represión consistente en hacer desaparecer al enemigo: al 23 de marzo de 1976 los desaparecidos ascendían a 900 casos (desafortunadamente el gobierno naciente el 24 de marzo continuó con esta última práctica creada por el justicialismo).

Los días previos al iconográfico 24 de marzo los terroristas asesinaron a personalidades de muy alta envergadura, entre ellos el empresario Héctor Minetti, el coronel Héctor Reyes, el sindicalista Adalberto Giménez y, el 15 de marzo, en espectacular atentado explosivo en la playa del edificio Libertador, muere Blas García y resultan heridos 23 personas.

Los legisladores reconocían el caos y ratificaban su incapacidad de enfrentar la crisis.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sánchez Toranzo, afirmaba: “Doloroso es el precio que pagan los hombres de armas en el cumplimiento de los deberes que la hora les impuso. Que este sacrificio no sea en vano por la renuencia de la civilidad”; la entonces diputada Nilda Garré (hoy ministro kirchnerista) denunciaba: “Las cotidianas desapariciones… y tantos otros hechos similares vienen formando un siniestro rosario de crímenes miserables que se suceden sin que un solo culpable sea identificado”.

El senador radical Eduardo Angeloz, con esa imprecisión tan inherente a su partido de pertenencia arengaba: “Alguien tiene que dar la orden… alguien tiene que decir basta de sangre en la República Argentina “. Pero la expresión más clara de lo que la clase política podía dar fue del diputado Molinari: “¿Qué podemos hacer? Yo no tengo ninguna clase de respuesta”.

El líder máximo de la UCR, Ricardo Balbín, 48 horas antes del 24 de marzo, afirmó: “Hay soluciones, pero yo no las tengo”. Ello no hizo más que verbalizar lo que se venía haciendo detrás de las cortinas: instigar a las FF.AA. a tomar la iniciativa.

Respecto de la guerra antisubversiva, suele argumentarse que la solución podía venir no ya por un “golpe”, sino a través de una “salida política”, tanto sea a partir de un juicio político o de nuevas elecciones.

Pero las posibilidades de “juicio político” se hallaban totalmente obstaculizadas (el PJ, que tenía mayoría parlamentaria, no quería “derrocar” abiertamente a la viuda de Perón) y, además, el hecho de pensar en que otro gobierno de jure iba a solucionar el caos terrorista e institucional no dejaba de ser una noble pero ingenua expresión de deseos, desmentida por la experiencia. Ya habían pasado ininterrumpidamente cinco presidentes de jure (Cámpora, Lastiri, Perón, “Isabelita” y, tras su “licencia”, Luder), sin que ninguno pudiera efectuar una sola condena a ningún guerrillero (por el contrario, fueron amnistiados en mayo de 1973).

Otro slogan de la tan insistente como omnipresente Mentira Oficial es mencionar la cercanía entre la intervención cívico-militar y las elecciones (ante el caos, se había adelantado la fecha en que debían sustanciarse, fijándose el mes de octubre de ese año). Cabe preguntarse: ¿quiénes eran los candidatos presidenciales del PJ, la UCR y el resto de las fuerzas? ¿Quiénes estaban en campaña? ¿A quiénes beneficiaban las encuestas? ¿Estaba confeccionado el padrón electoral? En efecto, no había candidatos ni campaña ni clima electoral, porque nadie quería ir a elecciones y todos, activa o pasivamente, esperaban ansiosos que las FF.AA. reemplazaran de una vez al gobierno decadente. Como si la guerra civil y el desgobierno fueran poco, los números económicos se desplomaban y la hiperinflación (según informe de FIEL) arrojaba una proyección anual del 17.000% para 1976.

Los días previos al 24 de marzo, las declaraciones de personalidades y las notas de los diarios reflejaban el clima de terror y el desgarrador pedido de cambio de gobierno. El diario de Timerman “La Opinión” publicaba: “Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres” (19/03/76). El 20, el mismo diario informaba: “Prácticamente un 90% de los argentinos habla hoy de la proximidad de un golpe de estado”. Ese día, el dirigente justicialista Jorge Antonio manifestaba: “Si las FF.AA. vienen para poner orden y estabilidad, bienvenidas sean”. Francisco Manrique, presidente del Partido Federal (por entonces la tercera fuerza electoral), afirmó: “Estamos asistiendo al sepelio de un gobierno muerto, al desalojo de una pandilla”. El 21 de marzo, “Clarín” informaba: “Los legisladores que asistieron al Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias y algunos solicitaron un adelanto de sus dietas”; el mismo día, el diario “La Prensa” subrayaba: “Hubo 1.358 muertos desde 1973 por acciones terroristas”.

Al día siguiente (22 de marzo), el senador Fernando de la Rúa arremetió: “Es increíble que la presidente, que proclama su afición a los látigos, ni siquiera desmienta que su ex ministro y principal consejero, López Rega, siga alojado en su quinta madrileña, convertida en aguantadero de un prófugo de la justicia”. El 23, “La Opinión” titulaba: “Una Argentina inerme ante la matanza”, y agregaba: “Desde el comienzo de marzo hasta ayer, las bandas extremistas asesinaron a 56 personas”; esa fecha, “La Razón” redundaba: “Es inminente el final. Todo está dicho”.
 
Ante tal desconcierto, la Junta de Comandantes, acompañada y respaldada por toda la ciudadanía y los partidos políticos (incluyendo al PC), debió hacerse cargo de la conducción del país en medio de la guerra civil desatada por las bandas terroristas. Sin disparar una sola bala, las nuevas autoridades sustituyeron pacíficamente a “Isabelita”. Luego, el flamante gobierno obtuvo el beneplácito de todos los partidos políticos (que hoy desesperadamente se despegan de sus complicidades de otrora).

De las 1.697 intendencias vigentes en la gestión del Presidente Videla, solo el 10% eran comandadas por miembros de las FF.AA.; el 90% restante, por civiles repartidos del siguiente modo: el 38% de los intendentes eran personalidades ajenas al ámbito castrense, de reconocida trayectoria en sus respectivas comunas, y el 52% de los municipios era comandado por los partidos tradicionales en el siguiente orden:

“La UCR, con 310 intendentes en el país, secundada por el PJ (partido presuntamente “derrocado”) , con 192 intendentes; en tercer lugar se encontraban los demoprogresistas con 109, el MID con 94, Fuerza Federalista Popular con 78, los democristianos con 16 y el izquierdista Partido Intransigente con 4”.

La habilidad de los partidos políticos y sofistas coyunturales en hacerse los distraídos con respecto a las responsabilidades y cargos ocupados en el gobierno de facto ha provocado que las nuevas generaciones crean que el gobierno militar cayó de un meteorito y se instaló mágicamente en el poder “contrariando la voz del pueblo”.

Tanto la prensa internacional como los diarios más relevantes de la época apoyaban con fervor a las nuevas autoridades. Los siete jueces que en 1985 juzgaron a los comandantes fueron funcionarios judiciales del Proceso, y el fiscal de aquel polémico juicio, el Dr. Julio Strassera, fue nombrado fiscal y luego juez, precisamente, por Videla.

No se conoce ninguna denuncia por “violaciones a los derechos humanos” efectuada por estos hombres del derecho durante su desempeño como funcionarios de la hoy bautizada “dictadura genocida”. El redactor del libro Nunca Más y presidente de la Conadep, Ernesto Sábato, almorzaba distendidamente con Videla, lo adulaba en público, apoyó el Mundial 78 y respaldó la guerra de Malvinas.

En la población, el consenso sobre el Proceso no fue fugaz. Duró varios años. A pesar de la personalidad fría y poco carismática de Videla, al jugarse el Mundial de Fútbol en 1978, éste acudió a las canchas en seis cotejos, en los cuales fue ovacionado por la multitud. Cuando la selección nacional se alzó con el título, miles de ciudadanos fueron a festejar, no al Obelisco, sino a la puerta de la Casa de Gobierno, y Videla debió salir al balcón a saludar a la multitud que lo aclamaba.

Sólo al comenzar la década del 80, y ante un plan económico que con motivo de la crisis del petróleo internacional comenzaba a mostrar debilidades, el malhumor social empezaba a vislumbrarse, pero no por las supuestas “violaciones a los derechos humanos” acaecidas en la guerra antiterrorista, sino por las abruptas oscilaciones acaecidas en el tipo de cambio monetario.

Formalizarán un pedido para el ascenso al generalato del Coronel Manuel Álvarez Prado

La Marcha Patriótica a Humahuaca solicitará el ascenso post mortem a general del coronel Manuel Álvarez Prado, tilcareño, héroe olvidado de la Guerra de la Independencia.

El profesor Edgardo Bebo Vilte, presidente honorario de la Marcha Patriótica a Humahuaca, dijo a El Libertario que la institución  reúne antecedentes para fundamentar el pedido de ascenso de Álvarez Prado, quien peleó en forma ininterrumpida durante los quince años de la lucha por la emancipación nacional, pero no ha tenido nunca el reconocimiento que merece.

Vilte recordó que hace dos décadas, con motivo de buscar un patriota olvidado para rendirle homenaje con un monolito en la plaza de Tilcara, un grupo de gauchos propuso al coronel Álvarez Prado, luego de revisar la historia de las distintas instancias de la guerra que tuvieron por escenario al actual territorio de Jujuy.

“Había que documentarse, elegir un hombre de la Quebrada que por su valores, por su trayectoria en los quince años de la guerra merezca este esfuerzo, y de todos los próceres de la Quebrada  lo hemos elegido por su valía al coronel Manuel Álvarez Prado”, explicó.

“De ahí –añadió- surge una investigación sobre este héroe jujeño, quien inclusive antes de que llegara el Ejército del Norte por primera vez a Tucumán, ya estaba guerreando en Cangrejos porque en ese momento había avanzadas realistas a Jujuy”.

Para Vilte, el coronel tilcareño “es un hombre que abandona toda su comodidad de gran jerarca para plegarse a la guerra de la Independencia”. Las heredades de Álvarez Prado comenzaban en León y llegaban hasta Huacalera e incluían también los valles orientales de Tilcara, pero al final de su vida se ha convertido en un hombre pobre.

La tarea más sobresaliente del coronel “fue pelear ininterrumpidamente durante quince años porque acá la guerra empezó antes del grito de la Independencia y duró hasta 1825, período durante el cual en la Quebrada de Humahuaca se libraron permanentes combates”. No obstante ello, es un “héroe desconocido”, resaltó.

“Ha sido tan valioso su aporte a la acción libertardora de la Patria que pensamos que tenemos que conseguir el ascenso post mortem de Álvarez Prado a general”, concluyó.

Centenario del templo católico de San Pedro de Colalao


La actual edificación de la iglesia de San Pedro de Colalao cumplirá 100 años el 29 de marzo. La habilitación de la nave mayor ocurrió 10 años antes, en 1902, pero faltaba terminar la espléndida torre con su campanario que se completó con alguna demora en 1912, por problemas en la construcción. 

La primera misa fue celebrada por el párroco de Trancas en aquel entonces, Mariano Godoy. Vale señalar que la primera capilla para la asistencia espiritual de la comunidad del Colalao se había levantado entre 1679 y 1689. Así que la presencia eclesiástica en esta población tiene una antigüedad que sobrepasa los 420 años. 

El primer cura doctrinero desde aquellos remotos años fue el reverendo Alonso Ruiz de Marañón. Es interesante recalcar que este sacerdote informó a sus superiores de Santiago del Estero en junio de 1692 que su iglesia del Colalao era "una capilla edificada en base a paredes, techo de madera y tres puertas", en terrenos del encomendero Blas Díaz. 

El temblor del 28 de enero de 1826 la destruyó y se la reconstruyó con aportes vecinales en 1834, pero ya bajo la advocación de San Pedro, que continúa hasta hoy. Pasaron los años y con San Pedro de Colalao convertida como la primera villa veraniega de la provincia, los hermanos Medici (Antonio, Venancio y Marcos), constructores italianos radicados en Tucumán desde 1890, comienzan más adelante la construcción del actual templo que festejará los 100 años. 

Historiadores de la arquitectura adjudican que el templo posee un "sobrio lavado neogótico con detalles neorrománticos", lo cual contribuye a resaltar su ejemplar construcción. El proyecto fue del cuerpo de ingenieros del municipio de Tucumán. La nave central acuña un fresco de 1911, obra de Sebastiá y Perst que da realce a su interior. Posee otras reliquias como la antigua imagen de San Pedro tallado en madera blanda con su báculo y triple tiara papal de plata, más la obra pictórica del italiano Gaspar Spadafora, realizada después de 1912, que representa en gran tamaño a la Inmaculada Concepción. También ostenta la campana de casi 90 kg que fue hallada en 1981 y estaba perdida en nuestros cerros, cuando la transportaban a lomo de mula desde los Valles Calchaquíes; su una antigüedad estimada es de más de 300 años, dadas las características y detalles de su fundición

La actual villa de San Pedro de Colalao nació en 1858 en un terreno de 22 hectáreas donados por la comunidad del Colalao a la iglesia, representados por su apoderado don Ambrosio Colombres y Córdoba. Es decir que la villa nació en torno a la iglesia. 

De Simoca a Clorinda: nueva edición del "Argentina en Sulky"


El equipo simoqueño de la iniciativa denominada “Argentina en Sulky” ha organizado y planificado la tercera etapa de su travesía. En esta oportunidad, prevé recorrer unos 1.200 kilómetros hacia el Noreste, para unir Simoca con Santiago del Estero, Chaco, Corrientes y Formosa.

El destino final será la ciudad de Clorinda, localdiad limítrofe con el vecino Paraguay. La partida será el jueves 22, a las 9 de la mañana, desde la Casa de la Cultura Ángel Leiva.

Como se recordará, en su primera edición, “Argentina en Sulky” unió, en oportunidad del Bicentenario, Simoca con el Cabildo en la Capital Federal, y en la segunda enlazó tras quince días de marcha con localidad de La Quiaca en Jujuy.


Sulky de Simoca

Sulky de Simoca, hermano del camino
Viajero polvoriento de los siglos
Eterno compañero de la noche
Juglar silencioso del destino
Tu simple figura de dos ruedas
Se recorta en las calles de mi pueblo
Que te venera como a un adiós pagano
Arraigado en las entrañas de su tiempo.

Sulky de Simoca, viejo amigo
Vuelo de las palomas son tus huellas.
Cómplice callado de guitarras en el viento
Caminante adormecido por el vino.
Sulky de Simoca hecho a mano
Nacido de los versos de un poema
Al amparo silencioso del romance
Entre el artesano y la madera.

Sulky de Simoca, peregrino
Habitante del polvo y la laguna,
Flota tu silueta en la alborada
Cuando la feria anuncia que ha llegado el día
En que su antiguo rito se repite
Como la lucha interminable de la vida

Sueño encontrarte en Simoca
Por el eterno transcurrir de las historias
Hecho sábado, zamba, tal vez feria
Hecho música, poema, tal vez piedra.
No importa que tu paso vaya lento
Si sabemos que en Simoca no hay apuro
Dejemos que el vino te adormezca
Y que tu savia se renueve cada día.

Sulky de Simoca, viejo amigo
Ampárame con tus caras por la vida
Pero déjame las riendas sueltas
Que mi corazón te llevara por el camino
Y tú figura humilde de madera buena
Bañada en polvo y de neblina
Será la presencia interminable en Simoca.
Será poema, será alma de poesía.


(Pedro Isaac Sánchez)

Lamentable: la infame Renovación Carismática se consolida en Tucumán

"Hace 18 años una persona me invitó a una misa carismática. 'Esto no es para mí', pensé. 'Esto de cantar, aplaudir y bailar no me llega'. Pero fui a la misa por complacer a mi amiga. Cuando empecé a orar, descubrí a un Dios vivo dentro de mí. Me llenó de vida... Ocurre que no estamos acostumbrados a la oración de alabanza. Siempre pensamos que vamos a encontrar a Dios en el silencio, pero también está en el bullicio de la alegría. Por eso no digo que este sea un camino mejor, sino que es otro camino". Liliana López Ascárate de Aiquel guía de uno de los grupos de oración de la Renovación Carismática Arquidiocesana de Tucumán. Seis funcionan en la sede de Las Heras 386, y el resto en distintas parroquias. El alma del movimiento es el amor al Espíritu Santo, como en Pentecostés, que viene a renovar la vida de cada cristiano. "También es un camino de santidad, y de ejercicio de los carismas", dicen Nora de Correa, Elisa de Escobar y Rosa Graneros de Rodríguez, integrantes del grupo. El asesor es el padre Javier Suárez.

"La Renovación no existe sin los grupos de oración, que son escuelas de oración, células de pequeñas comunidades orantes", explica el sacerdote. "Sus actividades son la adoración, la alabanza, la acción de gracias, la invocación al Espíritu Santo, la meditación, la lectura de las Sagradas Escrituras, los cánticos, el testimonio, el ejercicio de los dones, la oración y la formación espiritual por medio de seminarios de vida, para principiantes y para perseverantes", ennumera.

Los grupos de oración se reúnen una vez por semana y los 15 de mes se oficia una misa en la capilla Nuestra Señora de los Dolores (Las Heras 386), a las 20.30. A nivel nacional también se realizan encuentros. El coordinador es el padre Gustavo Jamut.

Las misas carismáticas son llamadas también de sanación interior. "Un cura sanador es un sacerdote que tiene un carisma del Espíritu Santo para orar, aconsejar y pedir por la curación de un mal físico o espiritual. Es el poder de la oración, la fe sencilla de la comunidad orante la que actúa. El sacerdote es sólo un instrumento", aclara el padre Suárez.

Las misas de sanación interior, a la que acuden muchísimos enfermos, no varían en su naturaleza litúrgica, pero son más largas (duran dos horas, el doble que las ordinarias) aunque tienen el mismo valor. Las diferencias son: los cantos son más largos, la animación tiene mayor espacio, los ritos de alabanza y de acción de gracias son más extendidos y la música tiene mucha importancia. Además se resaltan signos como besar la Cruz o el saludo de la paz. Al final se realiza la imposición de manos. "El sacerdote impone sus manos sobre la cabeza sin tocarte, como Jesús lo hacía con los enfermos", explica Elisa. En clima de oración, el sacerdote pide que el Señor toque el corazón de las personas y alivie sus enfermedades. Los fieles tienen diferentes sensaciones. Algunos caen extasiados (como ocurre en Tres Cerritos, Salta, ante María Livia de Obeid) en un "descanso del espíritu", y otros tienen un llanto incontenible, o sienten alivio o un "soltarse de cadenas" ...

"En todos los casos es una sensación muy fuerte. Yo experimenté un fuego inmenso en mi corazón", confiesa Elisa. Incluso a veces se producen manifestaciones de "don de lenguas", explica Liliana. Según ella: "no es precisamente hablar en otro idioma sino un balbuceo, como un lenguaje de amor, que tenemos hacia un bebé". La Biblia hace referencia a que "el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos inenarrables ...".

"A veces se siente como canto de ángeles; cada experiencia es única -sostiene Liliana-. Pero la emoción no es lo más importante. La oración va madurando en la fe, hasta que orar se convierte en una necesidad, como comer. No importa si no tengo hambre, debo alimentar mi alma".

Metán y Perico honraron a su santo patrono

Metán

Metán rindió culto este lunes a su santo patrono, San José, en el transcurso de una concurrida procesión por las calles de la ciudad, de la que tomaron parte el vicegobernador, Andrés Zottos; el intendente local, Eduardo Romeri y el cura párroco, Carlos Dada.

Desde todo el sur de la provincia llegaron fieles para participar de la procesión, que partiendo de la parroquia en honor al patrono universal de la iglesia, recorrió villa San José para concluir con una misa al aire libre y el habitual desfile cívico, del que tomaron parte los fortines gauchos de la zona.

Perico

Con mucha devoción y fe, el pueblo de Perico honró a su Santo Patrono San José participando en forma masiva de las actividades programadas, especialmente del desfile central en avenida Belgrano.

Los actos centrales de ayer fueron encabezados por el vicegobernador de la provincia Guillermo Jenefes, quién fue recibido en el Palacio Belgrano por el intendente anfitrión Rolando Ficoseco.

Ya desde las 8 los fieles participaron de la misa que fue celebrada por el padre Héctor Barrera, para dar lugar al acto en el hemiciclo de la plaza San Martín en donde las autoridades izaron la Bandera Nacional y entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino.

La imagen de San José fue llevada en procesión hasta la avenida Belgrano para presidir el desfile cívico, militar y de agrupaciones gauchas que se concretó en avenida Belgrano.