La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

domingo, 11 de marzo de 2012

Suicidios, drogas y televisión

Hace unos días La Gaceta nos informó sobre la próxima realización de un proyecto televisivo denominado “Inconsciente Colectivo”. Al parecer Inconsciente Colectivo será una ficción policial que se transmitirá por Canal 7 o Canal 9 durante algún momento de la segunda mitad del 2012. Según lo que anticipó el director Mariano Hueter (co-autor de la serie junto a Ezequiel Goldstein), la historia girará en torno a un psiquiatra que investiga una serie de suicidios que han ocurrido en un colegio secundario de gestión privada al que acuden jóvenes de familias adineradas.    

Lo curioso es que Hueter y Goldstein desarrollan su ficción tomando como un punto de partida a un caso real que tuvo lugar en Rosario de la Frontera. Allí, durante el año 2010, ocho adolescentes se suicidaron en unos pocos meses, lo que causó un gran revuelo a nivel local y atrajo la curiosidad de los medios nacionales. En aquel momento se barajaron diferentes hipótesis para explicar el fenómeno: se habló de un juego adolescente desmadrado que consistía en simular ahorcamientos, se habló de un incitador que motivó a los jóvenes a tomar la decisión funesta, y se habló también de un “efecto contagio” en un grupo de adolescentes que estaban atravesando situaciones familiares y sociales poco agradables. Se habló mucho pero no se estableció nada concreto, por lo que hasta el día de hoy esas muertas están envueltas en un halo de misterio.

Desde 2010 no ha habido nuevamente una ola de suicidios adolescentes en el NOA, pero ello no significa que el número de decesos autoprovocados de jóvenes haya disminuido considerablemente. Salta y Jujuy, lamentablemente, son hoy en día provincias cuyas tasas de suicidio adolescente superan ampliamente el promedio nacional, es decir que la cantidad de suicidios adolescentes en Salta y Jujuy es realmente preocupante.

Existen toda una serie de factores diferentes que pueden llegar a ser causantes de suicidios, pero uno bastante evidente y del que se habla poco cuando el tema es traído a la discusión pública es la droga. La cantidad de muertes por sobredosis de drogas ilegales es un número sistemáticamente ocultado en nuestro país. Usualmente la sobredosis suele estar vinculada a intentos de suicidio, vale decir es un método muy utilizado para terminar con su vida por aquel que es adicto a las drogas.

En 2011 el senador salteño Juan Carlos Romero impulsó una iniciativa para que el Estado nacional dé a conocer esta penosa realidad de las sobredosis, pero no obtuvo una respuesta oficial. En aquella ocasión, el parlamentario alertó sobre otro flagelo vinculado a la proliferación de los suicidios: las drogas blandas. En efecto, quienes defienden el consumo de drogas blandas (como por ejemplo la marihuana) sostienen que jamás se ha dado un caso de sobredosis con el consumo de este tipo de sustancia. Ese hecho, aparentemente, sería razón suficiente como para despenalizar al consumo y, posteriormente, legalizar la fabricación y venta de drogas blandas, según la opinión de los apologistas del consumo de aquello que está prohibido por ley.

Sin embargo las cosas no son tan simples como las presentan los adictos y sus proveedores. Héctor Basile, en un trabajo de su autoría, señala que “suicidios, homicidios y accidentes son la causa del 80% de las muertes de adolescentes; en la mitad de los casos intervienen el alcohol y las drogas.” La estadística que maneja Basile se basa en datos rigurosos, pero la interpretación de los mismos no es completa. Por ejemplo si un muchacho que tenía la intención de suicidarse muere al cruzar una avenida o una ruta sin mirar, el hecho es calificado de “accidente” y no de “suicidio”. Por tanto se estima que el número real de suicidios es más elevado del que se maneja a primera vista.

Numerosos estudios indican que el consumo de las llamadas drogas blandas sirven para disparar diversas psicopatologías en ciertos sujetos y ayudan a fijar cuadros depresivos en una amplia franja de la población. Ello, por supuesto, aumenta el riesgo de suicidio de manera dramática.

A raíz de todo esto queda claro que no se puede abordar un tema tan delicado como el del consumo de drogas propagandeadas como “inocuas” sin tener un profundo tacto. En este sentido Romero les pidió responsabilidad a los políticos pro-droga. Dijo: “preocupa y mucho que servidores públicos y otros referentes sociales trasmitan mensajes ambiguos y den curso a postulados mentirosos, como por ejemplo, ‘un porro no hace nada’; ‘es peor un cigarrillo de tabaco que uno de marihuana’; ‘la marihuana tiene propiedades curativas sin efectos secundarios’; ‘con el consumo recreativo está todo bien’ y una serie de afirmaciones sin el menor sustento científico-químico, psicológico o antropológico”.

La serie de Hueter y Goldstein promete ser una trama policial, por lo que probablemente no aborde el tema del suicidio de un modo realista. De todos modos, más allá de las ficciones, los argentinos tenemos los hechos que no podemos ignorar. Sobre estos debemos concentrarnos si queremos vivir en una sociedad donde prevalezca la verdad y no las mentiras de quienes se benefician a partir de su difusión. 


Julieta Frías