La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

miércoles, 7 de marzo de 2012

Fanáticos del laicismo aseguran que sus acciones antirreligiosas no son antieclesiásticas

Alvaro Herrero es director ejecutivo de la Asociación por los Derechos Civiles, entidad que presentó un amparo en contra de la educación religiosa en la escuela pública junto con nueve padres.

En diálogo con El Tribuno, informó el lunes que se apeló la resolución del juez Marcelo Domínguez sobre el caso porque no declaró la inconstitucionalidad de la educación confesional.

Sin embargo, destacó que la sentencia implicó un avance importante porque prohibió las prácticas religiosas obligatorias para los alumnos. Consideró que el Gobierno de la Provincia debería suspender los rezos y otras actividades similares en los horarios de clase en instituciones estatales en respuesta a la resolución de la Justicia.

La resolución de Domínguez fue la respuesta al amparo que denuncia que la enseñanza religiosa en las aulas públicas es discriminatoria y que se utiliza para impartir solo la fe católica.

- Tras el fallo del juez Marcelo Domínguez, los obispos de Salta emitieron un comunicado defendiendo la educación religiosa y asegurando que “es un derecho de los chicos” ¿Qué opina?

- Aquí no hay encono en contra de la Iglesia Católica. Los obispos tienen razón en que los padres tienen derecho a que los chicos tengan educación religiosa, pero en una escuela privada. En una escuela pública, eso es incorrecto. Se debe leer la Constitución Nacional.

- Después de la resolución de la Justicia, el Gobierno difundió que las prácticas católicas en la escuela pública no son obligatorias y que son “costumbres con arraigo”.

- No se pueden incluir ritos de la religión católica ni de ninguna otra en la escuela pública. Eso está en abierta contradicción con la Constitución Nacional. Esto no debería pasar, no sólo no ser obligatorio. El Ministerio de Educación de la Provincia, haciendo caso a la resolución del juez Marcelo Domínguez, debería ordenar que cesen estas prácticas. Y si son costumbres, deberían desarrollarse fuera del horario escolar.

FUENTE

Escuela de asesinos: un hombre y sus hijos mataron a un hombre al que le robaban

Era el último fin de semana de carnaval y Damián Díaz no quiso perdérselo. Buscó a su cuñado, a dos amigos más y se fueron a ver el desfile de comparsas en San Andrés, el domingo a la noche. Regresaron temprano al barrio Ampliación Los Vallistos. No eran más de las 2.30 cuando emprendieron la vuelta a bordo de dos motocicletas; Damián conducía una de ellas. Faltaba una cuadra para llegar a su casa cuando, de repente, aparecieron los cuatro hermanos Cabrera, encabezados por su padre. "¡Dame la moto!", les gritó uno de ellos. Damián quiso entregarles el vehículo pero no le dieron tiempo. Según relató su amigo que viajaba como acompañante, los bajaron a patadas. A este joven lo golpearon, le quitaron las zapatillas y la billetera, pero consiguió escapar. Sin embargo, a Damián le tocó la peor parte.

Mientras su amigo corría en medio de la oscuridad y en busca de ayuda, a Damián lo molieron a golpes. "Le sacaron las zapatillas, y le pegaron con palos y piedras, una le destrozó la cabeza", contó su hermana Marcela Díaz.

Los agresores intentaron llevarse la moto CG negra de Damián, pero no arrancó y la abandonaron 100 metros más adelante. "Yo estaba durmiendo cuando me vinieron a avisar que a mi hermano le estaban pegando a la vuelta", recordó Marcela. La mujer se levantó de un salto y salió a buscarlo. Pero lo encontró inconsciente. "Estaba tirado en medio de la oscuridad, porque ni luz tenemos en el barrio, todo ensangrentado", describió.

El lado izquierdo de la cara de Damián parecía un volcán. La sangre le brotaba sin parar. Intentaron detener la hemorragia cubriéndole la herida con una remera, pero todo era en vano.

Lo levantaron y caminaron unos 300 metros hasta la ruta. "Estuvimos 40 minutos con mi hermano sangrando; pasaron un patrullero y una ambulancia y no lo quisieron levantar", se quejó Marcela. Finalmente, llegó una ambulancia del Hospital Padilla que lo asistió, pero ni bien lo subieron al vehículo la médica les advirtió: "ya está agonizando".

Llegaron a la guardia del Padilla a las 3.30. Una hora después, Damián murió como consecuencia de un derrame cerebral.

El joven, de 24 años, era el mayor de los varones: tenía nueve hermanos. Vivía en concubinato con su novia, y tenía tres hijos de 2, 5 y 7 años. Marcela, la hermana, contó que Damián estaba limitado para trabajar porque había sufrido un accidente de tránsito hace dos años. "Perdió un ojo y tenía placas de platino en la cabeza y en la mandíbula", dijo. Por eso, el joven ayudaba a su papá en un aserradero.


En el lugar donde mataron a Damián Díaz, los policías creen que hallaron el arma homicida. Allí quedó una piedra con restos de sangre y piel. También encontraron prendas de vestir desperdigadas por los alrededores, que serían de algunos vecinos a los que les robaron durante la noche. José "El Pelao" Cabrera y sus hijos Jorge Adrián, de 23 años, José Humberto (21), Brahian Emanuel (19) y Jonathan Leonardo, (18), fueron aprehendidos por personal de la Brigada de Investigaciones Este, a cargo del comisario Víctor Zamorano.

"El Pelao" cuenta con un pasado difícil de olvidar. El 18 de abril de 1993, hinchas del club de fútbol Talleres de Córdoba llegaron a la provincia para jugar un partido con San Martín. Estaban en avenida Roca al 1.800 cuando fueron atacados por un grupo de 20 personas. "El Pelao" Cabrera, que integraba ese grupo, disparó a quemarropa y mató a Roque Hernán Villarroel.

En octubre de 1995, "El Pelao" fue condenado a 15 años de prisión por el delito de homicidio agravado.

Uno de los hijos del hombre también tiene un homicidio en su haber. Fue el responsable de matar a Emanuel Alvarez en 2006 para robarle. Como tenía 15 años, fue declarado inimputable. Después del hecho, la familia se mudó de "El Triángulo" a Los Vallistos. Ayer, al enterarse del nuevo crimen, los padres de Emanuel no podían contener la bronca. "No son delincuentes, son asesinos. Si ellos siguen en la calle seguirá habiendo muerte", dijo Rodolfo Alvarez, padre de Emanuel.

Un sacerdote de Orán frenó a un delincuente

El cura de la parroquia San José, de Orán, Carmelo Illesca, un hombre del chaco salteño conocido por sus dotes de cantor y recitador y muy respetado por la profundidad de sus sermones, redujo a “piña limpia “ a un ladrón, quien, todo magullado, arrojó su botín al suelo y huyó despavorido.

“La verdad -dijo el sacerdote- es que este muchacho estaba cebado. Hace unos días había robado la cartera a una señora que ayuda en la parroquia, donde ella tenía una copia de nuestro manojo de llaves. De esa manera, en diferentes "golpes' se llevó dos ventiladores de pared, 2 de techo, 10 sillas plásticas, 17 de madera y hasta la silla del altar labrada y preparada para dignidad del Señor”.

“El día domingo -continuó entre mate y mate-, a las 14.30, cuando volvía a la casa parroquial lo pillé saliendo con más cosas. Es un joven morrudo, quien al verme se me fue encima y no tuve otra que repeler su ataque, hasta que huyó por el monte, algo magulladito. Está identificado, tiene 17 años y su padre me confesó que no sabe qué hacer con él ni qué hizo con las cosas”, contó.