La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 3 de marzo de 2012

Ante el abandono, docentes y padres mantienen a flote la escuela de Urundel

En Urundel hay una sola escuela. La número 4453 Virgen de la Merced tiene una matrícula de unos 700 chicos y trabajan 26 docentes. Desde la Dirección afirmaron que la cantidad de niños está disminuyendo debido a la falta de trabajo en la zona por los cultivos de soja. La migración a la Patagonia hace estragos.

Desde hace 15 años que no reciben mobiliario alguno, pero las condiciones de las aulas son aceptables. El gran problema pasa porque tienen pozos ciegos y ya están saturados. Otro flagelo lo constituyen las termitas que se comen todo el techo de madera que tienen.

Lo demás lo soluciona la mano de obra de los docentes, quienes en el último año pintaron el edificio con la ayuda de algunos padres. También hacen trabajos de albañilería, carpintería y demás tareas que hagan falta, porque si bien llegaron los 5.566 pesos que mandó el Ministerio de Educación a través del municipio, este dinero no alcanzó para pagar la mano de obra de algunos arreglos.

También destacaron la ayuda del municipio que se comprometió a desmalezar el predio escolar, una tarea que se debe realizar tres veces al mes en temporada de lluvia.

Una pena: dan marcha atrás con la reedición de un libro sobre el Coronel Arias

El gran jujeño guerrero de la Independencia, Manuel Eduardo Arias, tendrá que seguir esperando presupuesto para que se redite el libro que sobre su vida escribió en la década del 50 el historiador Félix Infante. La obra está agotada desde hace muchos años y es la única sobre el héroe de Humahuaca.

El Instituto Guemesiano de Salta, que tenía previsto reditar el libro “Manuel Eduardo Arias, su vida, su drama” de Félix Infante, desistió de realizar esa publicación en el transcurso de este año. La institución salteña hizo saber que por tener otras acciones prioritarias, la publicación quedará para más adelante.

La obra de Infante tiene un valor significativo para el conocimiento de la historia jujeña en general y de la Guerra de la Independencia en particular, pues es una de las pocas que se ocupa de la personalidad del Coronel Arias, figura extraordinaria pero poco conocida de las luchas emancipadoras.

El instituto salteño, por iniciativa de historiadores jujeños, había expresado el interés de reimprimir el texto de Infante, pero luego desistió.

“Manuel Eduardo Arias, su vida, su drama” fue publicado en el año 1966 por el Gobierno de la Provincia de Jujuy y según dice el autor, “se ha logrado por pedido especial del Ateneo Juvenil Humahuaqueño” con motivo de celebrarse el sesquicentenario de la Batalla de Humahuaca.

En el prólogo de la segunda edición, se destacaba que Félix Infante “salva con creces una omisión u olvido, como queramos llamarlo, pero al mismo tiempo exalta la figura de un hombre que los jujeños debemos conocer y respetar, porque viene a ser algo así como el arquetipo de los que lucharon en la defensa del suelo patrio”.

Lamentable: las estatuas del Parque 9 de Julio sufren del vandalismo de los inadaptados de Tucumán

En un galpón ubicado en el centro del parque 9 de Julio se amontonan decenas de figuras de mármol y de hierro que fueron puestas a resguardo después de que intentaron llevárselas o las quebraron. En el caso de la figuras de hierro fundido, algunas han sido reemplazadas por copias de hormigón. "Se hace lo mismo que en Europa; se ponen las réplicas en las plazas y paseos para que las destruyan y a las originales se las protege en museos", explica el esculto Ángel Díaz Cabrera.

Otra suerte corren las de mármol, ya que resulta imposible arreglarlas usando el mismo material, por lo tanto se deben conformar con quedar así, algunas sin caderas, sin brazos ni cabezas o con alguna amputación de sus extremidades. "De la Venus Capitolina tenemos el torso y las piernas, pero falta la parte de las caderas. No podemos armarla", agrega. Si se trata de algo que puede solucionarse, se usa otro material, pero nunca el mármol. Por supuesto, el vandalismo es más rápido que la restauración, que puede durar un año entero por pieza.

"Si Carlos Thays viviera...", se anima a decir Ángel, revoleando los ojos. Lo primero que preguntaría -si vale fantasear- es quién ordenó borrar los entornos de jardinería que tenía cada escultura para reemplazarlos por caminerías de adoquines ("de muy mal gusto", agrega el escultor).

Esto le dio acceso al visitante para que las toquen, las admire, pero también a los dañinos que les raspan los pies, las dibujan con aerosol o les roban algunas de sus partes. "Hoy, pasa a ser más un baño público, que un entorno compositivo", enfatiza. Pobre suerte la de las estatuas.

Lo que para unos es un montón de piernas, torsos y figuras desfiguradas, para quienes conocen y valoran el arte se trata del testimonio de un época, de una visión que se tenía sobre la sociedad, en definitiva, son el patrimonio de un pueblo. Devoverlos a su antiguo emplazamiento puede que no tenga sentido, pero sí resguardarlos en un museo. De esta manera, el tucumano y el turista podrían conocer lo que alguna vez también habitó el Parque, saber de qué copias se trata, el material del que están hechas y el origen. Ya hay algunas propuestas de este tipo, pero aún no han sido tenidas en cuenta.

¿Qué es lo que se puede encontrar allí? En principio, decenas de bustos de prohombres como Benjamín Matienzo, Padre Monti, José Ponssa (médico que luchó contra el cólera), Pedro Riera, el artista Juan Carlos Briones, entre otros. Algunos ocuparán un lugar en una plaza, otros en una peatonal o también en un centro cultural. También están las clásicas figuras de hierro de fundición y de mármol, alegorías de historias mitológicas. Además, hay macetones que se los fabrica allí para aprovechar los pedestales que van quedando vacíos y también para ornamentar espacios públicos.

La ONU quiere prohibir el coqueo


Coquear, acullicar o pischar fue rechazdo nuevamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), porque detrás del comercio de la hoja subyace el mercado de cocaína. Sin tardanza, el Gobierno boliviano salió a fustigar la postura del organismo internacional. El cruce de misivas entre ambas partes reavivió la polémica sobre una ancestral costumbre en los países andinos y en el norte argentino.
 
Hace doce días la Junta de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU (JIFE) criticó la postura de Bolivia de “denunciar la Convención de 1961” que prohibe precisamente el coqueo, y a la vez pedir su reincorporación a esa Convención pero con la salvedad de que se legalice el coqueo.
 
Lo cierto es que el pronunciamiento de la JIFE vuelve a cuestionar un hábito muy difundido entre los pobladores de los países con tradición andina. Provincias como Salta y Jujuy mantienen el coqueo como algo natural de la vida cotidiana.
 
El Tribuno dialogó con un juez, una legisladora nacional y el representante de una organización que promueve la cultura inca, quienes coincidieron en que en la Argentina no está prohibido el coqueo y destacaron el desconocimiento que hay sobre lo que es la hoja de coca, su valor cultural y lo que es una droga como la cocaína.
 
La ley nacional 23.737 sancionada en 1989 establece que la hoja destinada para el coqueo, masticación o su empleo como infusión no debe ser considerada como “tenencia o consumo de estupefacientes”. Así, la legislación argentina reconoce una costumbre milenaria del norte.
 
Se estima que en Salta, el 80 por ciento de la población usa la hoja de coca para coquear o en té.
 
Por ello, el vicepresidente de la Fundación Ecos de la Patria Grande, Rubén Gallegos, descreyó que el ingreso de hojas en la Argentina esté relacionado con el narcotráfico. Recordó que la coca fue considerada por los ancestros incas como una planta sagrada y consideró que la ONU no tiene autoridad para establecer una prohibición sobre el uso de la hoja en esta zona del planeta.
 
“La coca tiene excelentes propiedades genéticas y biológicas. La ONU no tiene en cuenta que es una práctica anterior a la colonización”, explicó Gallegos.
 
La senadora nacional por Salta, Sonia Escudero, rechazó también el pronunciamiento de la Junta de Estupefacientes y mencionó que una prohibición al coqueo sería “una negación ancestral”.
 
El juez federal Miguel Medina, puntualizó que la norma actual no prohibe el consumo de hoja de coca para masticación ni su tenencia y aclaró que para que haya una nueva ley, el Congreso debería aprobarla.

Tucumán para los tucumanos

A fines de diciembre de 2011 apareció la noticia de que se cambió, mediante ley, el nombre de la Escuela Nº 374 Teniente General Pedro Eugenio Aramburu por el de General Juan José Valle, hecho que se materializará en estos días. Si uno analiza minuciosamente esta determinación de las autoridades nos damos cuenta que los nombres asignados a esta escuela responden a intereses políticos ajenos a la vida sociocultural de la historia de la población. Es sólo la ostentación del poder político de los gobiernos de turno que se identifican con estos dos generales que representan posiciones antagónicas en la Revolución de 1955, ahondando la división de la sociedad mediante la lucha armada. 

Creo que hubiese sido más razonable buscar el nombre de un personaje que tenga que ver con la historia de la población de El Potrerillo, en el Valle de Tafí, y que haya contribuido al crecimiento de la institución educativa, lo que hubiera ido acorde con el sentimiento generalizado de nuestro pueblo de deponer odios y antagonismos estériles en pos de una convivencia pacífica duradera que contribuya al crecimiento social.