La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 8 de diciembre de 2012

Nuevo aniversario del Museo de la Posta de Hornillos

La historia de esas paredes anchas, que este 3 de diciembre cumplieron treinta y tres años como museo, es bien larga y podría comenzar en algunos de sus tantos momentos.

Elijamos uno: cuando entramos a la Posta de Hornillos para armar esta nota que da cuenta de su aniversario. Nos atiende David Telles, que trabaja allí desde 1985, seis años después de que ese bello predio pasara a ser museo.

Yo recuerdo alguna tarde bajo la brisa de sus arboledas, que es una de las frescas más lindas de la zona, y otra en que lo vi corpachar a la Pachamama a Néstor Kirchner, eso allá por el 2003. Otras cosas, como las que me cuenta Telles, las recuerdo de haberlas leído en los libros de historia, quien nos dice que los que más visitan la posta son los extranjeros, pero luego va a agregar que también las delegaciones de cuarto grado cuando estudian historia de Jujuy.

Nos dice que "al extranjero le llama mucho la atención la construcción". Son paredes anchas, altas y blancas que, como dan a los patios, se coronan con el cielo celeste. 

Agrega que miran "la tirantería de madera, la distribución de las salas. La construcción, de la que se tienen conocimientos desde 1772, cuando se hizo cargo el maestro de campo don Gregorio Alvarez Prado, padre de Manuel Alvarez Prado, el héroe de la Quebrada."

Nos habla de los tiempos de la guerra de la independencia, tan larga y tan jujeña, y luego nos hablará de la que, en tiempos de Rosas, nos enfrentó con la Confederación Peruano Boliviana. Nada parece decir de eso la calma de un paisaje recostado sobre los cerros y bien verde ya en estos inicios de Diciembre. 

Después nos cuenta que "fue posta hasta que llegó el ferrocarril."

Hasta 1904 funcionó como posta. "Luego fue casa de familia", sigue contándonos para decir que allí vivieron los Heredia del ramal de aquel Alejandro Heredia, caudillo del Tucumán, "los Rodríguez Peña, los Gil, los Alvarez Prado. Después fue abandonada y convertida en un casco donde vivía gente que trabajaba en el INTA, que en su momento se llamó: Recursos Naturales de la Provincia, más o menos por 1950."

Durante mucho tiempo sólo había un cartel en la ruta que decía que allí descansó Belgrano, "y la gente, con tal de llevarse un recuerdo del lugar, llevaba pedazos de puerta, otras cosas. Así fue quedando muy deteriorada. Vinieron tres, cuatro años de restauración y en 1979 se inauguró como museo histórico, que hoy depende de la Secretaría de Turismo y Cultura de la Provincia."

Este es un resumen del relato que Telles ofrece a los visitantes, una historia que se entrama con la Historia. "Estaba establecido que ningún viajero podía llevar los caballos propios porque se lo brindaba el maestro de posta", nos cuenta y tratamos de imaginar los tiempos en que se subía en carreta desde el Sur hasta San Salvador de Jujuy, para luego hacerlo en mula o a caballo. "Así seguía hasta la próxima posta, donde volvía a cambiar de animales."

Hacia el Norte, la próxima posta era Tilcara. Nos muestra un mapa donde figuran las postas establecidas a comienzos del siglo XIX, una seguidilla de puntos en un mapa que poco dice de las verdaderas distancias y del sacrificado viaje.

"Estaban cada veinticinco, treinta kilómetros", nos cuenta y agrega que "las postas fueron los comienzos de muchas poblaciones."

Del museo también salen los guías que llevan a conocer el antigal, cuyas ruinas duermen sobre un cerro hacia el oeste, cruzando la ruta 9.

Allá habrán vivido los indios alguna vez encomendados a los Alvarez Prado. Nos explica que "esto se llama el Complejo Hornillos, e incluye la visita a la Posta y al sitio arqueológico. Son ruinas que no han sido restauradas y los guías ayudan a ver donde estaban las casas, la parte ceremonial."

Nos habla de que allí estuvieron Belgrano, Güemes, Lavalle, Rondeau, Castelli, los hermanos de la Quintana, Viamonte, "tantos que habría que nombrar y muchos que no vinieron por causa de la independencia sino por viajes de estudios. Por acá quizás pasó Mariano Moreno en su viaje hacia la universidad de Chuquisaca, porque era el único camino donde se le brindaba al viajero comida y alojamiento."

Telles nos cuenta que más allá de Jujuy "no pasaban las carretas por el camino que iba costeando el río, una huella accidentada y pedregosa." Nos muestra un dibujo de cómo eran en principio las postas, apenas taperas "donde los corrales eran bastante grandes porque esa era la función de la posta: lugar de relevo de la caballada. Después se fueron dando otras comodidades."

La capilla nos cuenta que es nueva. "Se hizo con las donaciones que se recibían de los visitantes, porque no se cobraba entrada. Quizás dentro del predio utilizaban una habitación como oratorio para poner algunos santos, porque siempre la gente era muy devota", nos dice.

"La sala de Hermógenes Cayo también es nueva, y la hizo la actual coordinadora que es Inés Pemberton juntamente con la familia. Aquí estaba su armonio y se agregaron otras cosas de él."

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