La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

martes, 13 de noviembre de 2012

Vecinos de Amaicha del Valle denuncian la plaga de hippies marihuaneros y motogamberros que causa inseguridad

Amaicha del Valle hace tiempo perdió la tranquilidad que la caracterizaba. Es lo que afirmaron los vecinos, afligidos por los hechos de inseguridad que sacuden cada vez con mayor frecuencia al pueblo.

En la tierra donde su gente se jacta de tener el mejor clima del mundo, y los albergues prometen a los visitantes estadías gratis si la lluvia los llegara a sorprender, se volvieron comunes los robos, las peleas callejeras, las picadas en motos sin escapes y los jolgorios sin límites. "Aquí ya no se vive seguro. Desde hace unos tres años se observa una conducta distinta en la juventud. Está descontrolada y contagiada, pienso que por la influencia de algunos hippies de malas conductas que vienen por estos lugares", opina don Benigno Guerra.

El hombre advirtió que si la situación continúa tal como ahora, Amaicha dejará de ser un lugar atractivo para los turistas. La inquietud de los vecinos se acrecentó luego del robo que sufrió hace pocos días en su local comercial Claudio Herrera. Los ladrones ingresaron por el techo del edificio y se llevaron dinero y mercaderías. Una semana antes el mismo hombre había sido agredido por menores al reclamarles que dejaran de hacer ruidos con sus motos sin escape. Le pegaron en la cabeza y tuvo que ser atendido en un centro asistencial. "Uno se cansa de hacer reclamos y no tiene ninguna respuesta. Esto antes era un paraíso, ahora se está transformando en un infierno. Robos hay todas las semanas y nunca se aclaran. El pandillaje hace estragos", afirmó Herrera.

Los vecinos sostuvieron que la inseguridad comenzó a desbordar a la policía que tiene sólo dos efectivos por guardia y sin móviles para trasladarse. "Esta cantidad de agentes no puede hacer nada en una jurisdicción comunal que tiene 7.000 habitantes. Por eso exigimos más efectivos y vehículos para que se puedan movilizar", resaltó Mario Moya.

La inseguridad se convirtió en un drama tan inquietante que ha llevado a movilizar a numerosos vecinos. La semana pasada se reunieron con autoridades policiales y le entregaron una nota en la que solicitaron mayor presencia de uniformados. Otro petitorio similar elevaron a los tribunales de Monteros. Doña Lastenia Aguilar, integrante del Consejo de Ancianos de la comunidad originaria, insistió en que el pueblo ya no es tranquilo. Amén de los robos, dice que las noches se transformaron en una locura a causa de los jóvenes con motos sin escapes que salen a hacer picadas por las calles del pueblo.

"También se escuchan corridas, peleas, insultos y música a alto volumen que no para hasta el amanecer. Todo es un desenfreno", se quejó la anciana.

"Cuando llegan los hippies, las cosas se ponen peor, porque uno los tiene que soportar en las veredas de nuestras casas en donde duermen y orinan", añadió.

Frente a estos problemas, la mujer dijo que la Comunidad de Ancianos exhortará al comisionado comunal a que tome medidas tendientes a poner límites a las fiestas nocturnas y a las picadas de los motociclistas. También lo exhortará a que disponga de lugares específicos para los jóvenes que llegan como mochileros. Martín Morales, otro amaicheño, remarcó que en tres años sufrió cinco robos en su local. Para él los menores hacen lo que quieren, porque no tienen freno de parte de los padres y porque saben que si son detenidos van a salir en libertad en pocas horas. "La solución al problema tiene que partir desde nuestra misma comunidad y con la participación de la policía", precisó.

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