La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 1 de noviembre de 2012

Jóvenes de la zona de Trancas se quejan por la falta de opciones educativas que afrontan

Se suele sostener que las sociedades progresistas y más justas son aquellas que ofrecen a sus miembros igualdad de oportunidades, entre otras cosas. Y aunque en los discursos los funcionarios aseguren que la realidad es así, lo cierto es que no tiene las mismas posibilidades de realización quien vive en una capital que los que habitan fuera de ella, así como tampoco la tienen los que padecen alguna discapacidad o los mayores de 45 años que no consiguen trabajo. Eso lo saben muy bien los adolescentes y jóvenes tucumanos que viven en el interior de la provincia.

En el segundo número de nuestro suplemento "Nosotros lo hicimos" que escribieron y diseñaron alumnos de las escuelas medias de Trancas, se plantea una serie de preocupaciones que desvelan a los jóvenes. Sostienen que su participación en la democracia, desde su retorno en 1983 ha sido casi nula. Tienen tres establecimientos secundarios. Su principal problema es que su ciudad no les ofrece alternativas para proyectar su futuro y tampoco empleo; muchos se ven obligados a emigrar para obtener un trabajo. A nivel superior, cuenta sólo con una tecnicatura de agroalimentación y la carrera de magisterio; no se está tramitando la incorporación al medio de carreras universitarias o terciarias.

Los adolescentes señalan que la mayoría no puede acceder a estudios superiores, como consecuencia de la falta de trabajo y por que sus padres carecen de recursos económicos para mantenerlos en San Miguel de Tucumán. Explican que el precio del boleto es de $30 y al mes representan $600, sin sumar los gastos en colectivos urbanos, más la comida. En el caso de que tuviesen hermanos en la misma situación, el presupuesto sería aún más elevado. A esto se le debe agregar que la mayor fuente de trabajo es la Municipalidad.

Los alumnos entrevistaron a 100 tranqueños que coincidieron en que los jóvenes no tienen trabajo en su ciudad. Dejaron frases para reflexionar: "Alguien nos dice que hay progreso, pero no lo vemos"; "alguien nos dice que Trancas crece, pero no lo notamos"; "nos dicen que estamos bien, pero no lo sentimos"; "no podemos proyectar nuestro futuro"; "creemos en la democracia pero tampoco la vemos, aquella que promete igualdad de derecho". Sin embargo, conscientes de las limitaciones, aseguran que no bajarán los brazos porque tienen la esperanza de la realidad puede mejorar en algún momento.

Esta situación que enfrentan los chicos tranqueños es similar a la de otros que viven en el interior tucumano. La Universidad Nacional de Tucumán ha dado algunos pasos creando algunas carreras o tecnicaturas en el intento de dar más posibilidades de estudios a aquellos que no pueden trasladarse a San Miguel de Tucumán. Tal vez otro modo de ayudar a la realización de los jóvenes sea la que puso en práctica no hace mucho tiempo una comuna que becaba a los mejores alumnos, pagándoles mensualmente una pensión en la capital para que pudiesen estudiar la carrera de su vocación.

Esta falta de oportunidades también atenta contra las ilusiones de los jóvenes que se ven obligados a estudiar lo que no les interesa porque no tienen otra salida y, por otro lado, tampoco tienen opciones laborales que no sean las que puedan ofrecerles el municipio o la comuna. Es una realidad que debería ser analizada seriamente por el Estado para brindar soluciones a esta juventud que es el futuro del país.

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