La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 27 de octubre de 2012

Proliferan las rejas en Jujuy: la tristeza de comprobar que la civilización se diluye

De un tiempo a esta parte, está instalada en la ciudad la maldita costumbre de no sentir respeto por el otro. Y los jujeños nos fuimos acostumbrando a que cualquiera corta calles, con cualquier motivo, a veces, ni siquiera con una manifestación, sino simplemente con un par de sillas de plástico o dos cajones de soda, se cierra una esquina; otras veces la ciudad amanece llena de carteles que agravian a la vista y al buen sentido de la urbanidad y la limpieza.
 
Pero hay otro costado de esta falta de civilidad y que es un botón de muestra para darnos cuenta hasta qué punto llega la inconsciencia y el desprecio por los espacios públicos.
 
Las bellas estatuas de Lola Mora, de cuya producción Jujuy atesora las más importantes realizaciones, han sufrido ataques, pintadas y roturas. Todavía se recuerda a la estatua al Trabajo en plazoleta Urquiza que un día amaneció pintada con una camiseta de River, o Los Leones de la plaza de Ciudad de Nieva, sin la cola y con las melenas destrozadas a golpes. Los bustos de Eva Perón en el puente Lavalle y el monumento a Hipólito Yrigoyen en la plaza de Ciudad de Nieva también fueron pintarrajeados y destruidos. Jardines y plazas, debieron ser rodeados de protecciones para evitar el robo de placas y flores. Para ser aún más gráficos, mientras la estatua ecuestre del General Manuel Belgrano en la Plaza homónima y su jardín luce protegida por rejas, la estatua del General San Martín en el parque que lleva su nombre, está llena de pintadas, consignas y hasta guarangadas, pura expresión de una decadencia mental y moral que alarma. En el mismo parque una bella fuente de agua debió ser enrejada, en tanto la fuente de plaza Belgrano, sin protección, ya debutó como "la pelopincho" de un par de manifestaciones.
 
Para no ir más lejos, cabe recordar la polémica desatada por la descomunal reja que rodea la Casa de Gobierno, el conjunto escultórico de sus jardines (también obras de Lola Mora) y el mismísimo Salón de la Bandera. Mucha gente se pronunció en contra en su momento, pero se deberá reconocer que la ingrata decisión permitió que el palacio gubernamental deje de ser blanco de ataques de los archiconocidos inadaptados de siempre, que las estatuas de mármol blanco dejen de ser rotas y pintadas con aerosoles y que hasta la Bandera de Belgrano que se conserva en el Salón Dorado, quede un poco más alejada del nefasto hollín de las cubiertas quemadas. 

La última perlita fue la magnífica escultura ecuestre de Manuel Belgrano, que la Municipalidad instaló en la plaza seca frente al edificio de la Estación de Trenes. Confeccionada en resina de colores, constituyó un halago y un orgullo para todos los jujeños que en el aniversario del Éxodo Jujeño, especialmente los niños, se sacaron miles de fotografías posando al lado del prócer. Pero como a las 24 horas de inaugurada los vándalos le destrozaron el sable, el grupo escultórico debió ser rodeado de placas de vidrio -y alejado de la gente- para evitar que continúe el avance destructivo de los marginales.
 
Quienes han tenido la suerte de viajar, o al menos la perspicacia de mirar y admirar en televisión las más hermosas ciudades del mundo, habrán advertido rápidamente que monumentos, jardines, edificios, palacios, etc. etc. etc. se lucen sin vidrios, sin rejas y sin vallados en los lugares donde la sociedad es sobria, madura y honrada.
 
El disfrute de esos sitios en los espacios públicos, forma parte de la adultez, la honestidad y hasta la dignidad de la sociedad, de la que al parecer estamos demasiado lejos. ¿Falla la educación, el ejemplo en las familias, la urbanidad? ¿No somos capaces de valorar la hermosura y la riqueza de los bienes comunes que nos hacen distintos de todas las otras ciudades del país y del mundo? ¿Ni siquiera somos capaces de honrar y respetar nuestra historia y nuestros próceres?

Mientras los dañinos, inadaptados y vándalos se pasean con todas las libertades a su disposición, en Jujuy nos vemos obligados a poner entre rejas al patrimonio cultural, la gallardía, la creatividad y la belleza. Doloroso.

FUENTE

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-AVISO-
En este blog creemos en la libertad de expresión y por tanto no ejercemos la censura. Sin embargo no nos hacemos responsables por los comentarios vertidos por nuestros visitantes. Por ello, antes de comentar, por favor piense en lo que va a decir.