La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 12 de octubre de 2012

Palpalá-Mananjary: invitan a participar de una jornada de animación misionera y a sumarse a una cruzada por los niños de Madagascar

Este sábado y domingo se realizará en Palpalá una jornada de animación misionera en la Parroquia San Cayetano y que estará a cargo del Padre Luis Salas, un sacerdote palpaleño que misiona desde hace 12 años en la isla de Madagascar, en África.

La jornada también servirá para recolectar ayuda comunitaria para los niños de la isla africana.

El sábado 13 tendrá lugar una una jornada de animación misionera, donde se realizará una misa desde las 19.30 hasta las 21 en la parroquia San Cayetano y el domingo 14 los fieles se unirán a la Cadena Nacional del Rosario Misionero, iniciando a las 19.30 hasta las 20 horas, en la capilla Los Santos.

El Padre Luis Salas llegó a Palpalá en plan de vacaciones, sin embargo, su devoción y su fe hacen que se una a esta actividad “porque él ama esto de la misión y siente mucho el llamado que ha recibido de Jesús para ser misionero”, afirmó una de sus feligreses que lo acompañaba.

Entrevistado por Radio 2, el sacerdote palpaleño dijo que “queremos aprovechar este mes de octubre donde la Iglesia en todo el mundo promueve, anima y hace tomar conciencia sobre la misión. La misión es un llamado, cada uno hemos tenido y hemos sido llamados a ser cristianos y a comprometernos con nuestra fe, más allá que sea católico o no, pero conozca a Jesús y lo haga conocer a los demás”.

“Jesús nos ha dejado un mensaje de salvación, de felicidad, y de valores cristianos que son sólidos para la familia y para toda sociedad. Este mes es para que esta experiencia que tiene cada uno desde su fe la pueda compartir y hacer que otros también sean partícipes de la misma”.

“Todo hombre por la creación de Dios está llamado a progresar y a ser cada día mejor y esto lo tenemos en el trabajo, en el progreso, yo lo vivo y lo siento como una distancia abismal de lo que yo vivo en África, hace 12 años que estoy trabajando en la isla de Madagascar, que la conocemos por las películas y no por la realidad. El Señor me llamó a trabajar en esta isla con una realidad totalmente distinta”, reflexionó.
 
El cura comentó cómo es su labor comunitaria en el África, resaltando que “Madagascar, como todo el continente de África tiene tres realidades: los pueblos, las aldeas y las ciudades. Yo, en este momento, estoy trabajando con hermanos de distintos países que son todavía comunidades tribales, clanes, donde debemos llegar primero a los jefes, a los reyes, no por el dinero sino porque son mayores en la experiencia y la tradición y son ellos los que deben aceptarnos en primer lugar para poder trabajar en la comunidad”.

Nosotros llevamos la evangelización integral del hombre, no solamente la fe, sino el desarrollo, enseñarles el bordado, el trabajo, la costura, hacemos centros de formación, centros de salud y centro de educación para los niños, todo esto tiene que ser avalado en su momento por el jefe de la comunidad y después recién la comunidad lo puede aceptar”, señaló.

Asimismo, remarcó que “es un trabajo muy lento a pesar de que nosotros somos extranjeros, al ser una cultura, una lengua y una idiosincrasia totalmente distinta”.

“Gracias a Dios nosotros tenemos muchas comodidades que a veces nos parecen tan cotidianas y sencillas que no las valoramos. Yo, cuando voy a estas comunidades no tengo cama, no se come con plato ni cubiertos, son comunidades donde se vive desde la simpleza y la sencillez con unas pequeñas casitas para recibir al que llega, pero todas las actividades son en el patio, hasta se duerme en el patio por el calor que hace. Todo esto hace que uno no se distraiga en otras cosas que no sea en la relación, en el encuentro, en el compartir”.

“Pero a veces perdemos el sentido verdadero del progreso, la misión es ir avanzando, ser cada vez mejores y perdemos el valor de disfrutar y valorar lo que ya tenemos, esa es la ambición mal entendida, es lamentable ver cómo por esa ambición de tener más perdemos el valor de lo cotidiano”, indicó.

Por otro lado, el sacerdote misionero recordó que “el 11 de octubre inicia el año de la fe, el Papa ya ha empezado a reunirse con muchos obispos del mundo entero para dar esa respuesta de fe, porque es lo que desde allí podemos comenzar a renovar nuestra evangelización”.

La gente que así lo desee podrá colaborar ya sea con alimentos o con dinero para los chicos de Madagascar, “aunque parezca increíble, para un niño malgache (oriundo de Madagascar), 20 pesos argentinos significaría terminar un año de estudio”, subrayó el Padre Salas.

1 comentario:

  1. Antes que evangelizar Madagascar habría que evangelizar la Patagonia que, según estudios, es la región menos católica de Argentina.

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