La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 14 de septiembre de 2012

Tucumán: condenan a dos arrebatadores homicidas a sólo 12 años de prisión


Una joven de 18 años esperaba ansiosa en la segunda fila de las butacas del público. Entre sus manos sujetaba un denario, parecía contener el llanto con el puño derecho cerrado y tapándose la boca. Josefina Micaela Orso esperó casi dos años para escuchar la sentencia del juicio por el crimen de su madre María Isabel Osores. A cinco pasos de distancia, estaban sentados los dos acusados del crimen. Rubén "Soldadito" Páez y Exequiel "Bebelú" Méndez. En 2010, cuando cometieron el robo y el crimen, ambos acusados tenían 18 años.

La escribana Osores murió el 12 de octubre de 2010, tres días después de haber sido asaltada y golpeada en calle La Plata 27, de la capital. Querían robarle la cartera, pero al forcejear, los delincuentes la tiraron al piso y la patearon hasta dejarla inconsciente y tendida sobre el cordón de la vereda, toda ensangrentada. 

El secretario del tribunal, Fabián Fradejas, se acercó al micrófono para leer la sentencia. Al lado de Josefina estaba su padre, Ramón Orso. El viudo de la escribana Osores disimulaba los nervios para contener a su hija, mientras que en las butacas de al lado estaban los familiares de "Soldadito" Páez bien separados de los familiares de "Bebelú" Méndez. Entre ambas familias no sólo no se hablan, sino que se odian. Así quedó reflejado en las dos audiencias del proceso oral y público. A sabiendas de esa enemistad, los jueces reforzaron ayer la guardia policial.

Tras un breve silencio, que parecía eterno, el secretario Fradejas leyó la condena a 12 años de prisión para cada uno. Los familiares de "Bebelú" se tomaban la cabeza. Al terminar la lectura, los jueces se levantaron del estrado, mientras un policía ordenaba al público ponerse de pie. Los magistrados no habían salido de la sala y, en ese mismo instante, "Bebelú" pateó un pupitre que cayó al piso y el estruendo desató el griterío de la familia Méndez. Primero, lloraron y, después, gritaron. "Lo vu'a matá; lo vu'a a matá a todos", vociferaba un joven de remera blanca señalando a las mujeres de la familia de "Soldadito" Páez, que estaban en la primera fila.

Los policías pedían calma, pero seguía el griterío. El jefe de guardia abrió la puerta de la sala y ordenó que desalojaran a la exaltada familia Méndez. "Justicia" gritaba una de las mujeres, mientras cuatro policías retiraban a "Soldadito" y a "Bebelú" por otra puerta rumbo a la Alcaidía de Tribunales.

Para evitar el contacto entre ambas familias, la Policía desalojó a los Méndez y ordenó que se quedaran en la sala los Páez. Por los pasillos y las escaleras, seguían gritando. Insultaban y juraban que iban a vengarse. Durante el juicio, el imputado Páez resaltó que él sólo fue a robar, pero no a matar y culpó del crimen a Méndez. En cambio, "Bebelú" responsabilizó a "Soldadito" Páez. 

La fiscala Estela Velia Giffoniello responsabilizó a los dos imputados y pidió una condena de 17 años para cada uno por el delito de robo seguido de muerte. En su alegato recordó que Méndez le dijo a Páez " 'vamos a laburar' y que eso significaba ir a robar". La fiscala detalló que, en la calle, se encontraron de frente con la escribana. "Páez le insinuó que era una mujer grande, pero Méndez insistió en que había que 'laburar' porque no tenía una moneda". 

En la esquina de Congreso y La Madrid, seguía el revuelo. Los ocasionales transeúntes y automovilistas no entendían las razones del caos. La familia Méndez seguía gritando desde la calle. Un policía cortó el tránsito y otro grupo de guardias se abalanzó sobre el pariente más revoltoso de remera blanca. Las mujeres lloraban y gritaban. "Soltalo, soltalo", gritaba una mujer a los policías que se llevaban al detenido adentro del edificio. El escándalo duró 15 minutos hasta que se calmaron. Los condenados aguardaban en la oficina de la alcaidía sin tener contacto con nadie y esposados. 

Los Páez seguían adentro de la sala, en el segundo piso. También estaban Josefina y su padre Ramón, que no le soltaba la mano a la joven que ayer sufrió y lloró a la siesta, cuando escuchó el relato de la fiscala sobre cómo la mataron a su madre. "Soldadito" y "Bebelú" volvieron anoche a la cárcel. El tribunal, que presidió Carlos Caramutti, los condenó a 12 años. Una mujer murió por aferrarse a la cartera. Los delincuentes se la arrancaron, la golpearon, huyeron y más tarde vendieron el celular por $ 30. Como si una vida pudiera valer esos billetes.

1 comentario:

  1. En un país donde hubiese VERDADERA justicia les correspondería a estos dos basuras la pena de muerte. Tienen suerte de vivir en la Argentina cristinista.

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