La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

lunes, 10 de septiembre de 2012

Los católicos argentinos tratan de frenar las perversiones que impulsan los promotores del nuevo Código Civil y Comercial

Con importantes planteos por parte de diferentes referentes de instituciones y organizaciones de la región NOA, el viernes se dio por finalizada la primera audiencia pública por la reforma del Código Civil y Comercial llevada a cabo en Tucumán para la región NOA.

En la apertura realizada en el teatro San Martín, Rojkés de Alperovich, como presidenta provisoria del Senado, destacó que este proyecto tiene un espíritu pluralista. En ese sentido expresó la importancia de “tener un código que respete individualidades, y en el que nadie quede afuera, considerando los cambios radicales en la sociedad” y destacó que “es un orgullo pensar que este será el código más moderno del mundo”.

La senadora tucumana además manifestó que las modificaciones contempladas en el proyecto buscan encuadrar jurídicamente las situaciones que se ven a diario y criticó al Código Civil de Vélez Sársfield, ya que “fue concebido a partir de un modelo social, ignorando que por fuera vivía mucha gente que no compartía el modelo”.

Llamó la atención la ausencia de legisladores de otras provincias, solamente estuvieron presentes los representantes tucumanos y los miembros de la Comisión Bicameral.


El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, expresó las objeciones de la Iglesia a cuestiones vitales como la familia, el matrimonio y el inicio de la vida, incluidas en la iniciativa oficial para reformar el Código Civil. Lo hizo al exponer ante la Comisión Bicameral del Congreso de la Nación creada con ese objetivo y en el marco de la primera audiencia pública en el interior del país.

El prelado hizo un llamado a reflexionar sobre la necesidad de legislar “teniendo en mira los valores humanos básicos, que atraviesan a todas las civilizaciones, y que responden a la verdad última sobre la persona, la familia, la sociedad y el Estado”.

“Justamente, cuando no se legisla respetando la dignidad personal, se corre el riesgo de caer en graves violaciones de derechos humanos”, aseveró.

“Si entendemos al Código como el fruto de un acto legislativo sin otra referencia que la voluntad soberana del legislador, entonces se pretenderá justificar que algunos seres humanos no sean considerados personas. Nosotros sostenemos, en cambio, que todo ser humano es persona y que no puede el legislador acomodar la noción civil de persona en función de intereses determinados”, diferenció.

Tampoco es justo para los niños que se acomode su derecho a la identidad en función a los deseos de los adultos. O bien que se vacíe de contenido al matrimonio para legitimar estilos de vida que no respetan principios tan elementales como la fidelidad en las relaciones conyugales”, señaló. 

Los puntos centrales de su exposición fueron:

1. El modelo de familia proyectado por estas normas expresa una tendencia individualista y se opone a valores sociales fundamentales, como la estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños.

2. Si se aprueba sin modificaciones este proyecto, particularmente el artículo 19, algunos seres humanos en gestación no tendrán derecho a ser llamados “personas”, ya que se niega a los embriones humanos no implantados la personalidad. Ello sería un claro retroceso, aún en relación a su estatuto actual. De sancionarse el código, se podrían generar nuevas formas de explotación, manipulación y comercialización de la vida humana en sus primeras fases de desarrollo.

3. La maternidad y la paternidad quedarán desfiguradas con la denominada “voluntad procreacional”, que impone a la transmisión de la vida humana una lógica biotecnológica. Aquí queremos llamar la atención sobre la particular gravedad que significa la legalización del “alquiler de vientresque cosifica a la mujer y a su hijo, y también sobre la fecundación post-mortem, que engendra niños deliberadamente huérfanos.

4. Igualmente, se discriminará en su derecho a la identidad a quienes sean concebidos por fecundación artificial, porque verán deliberadamente disociados los estratos de su identidad personal.

5. Los cónyuges que se unan en matrimonio, no tendrán obligación jurídica de fidelidad ni tampoco de convivir bajo un mismo techo; los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y desvalorizados. Estamos convencidos que estos cambios no obedecen a reales necesidades sociales ni expresan esos valores humanos fundamentales que reflejan civilizaciones enteras a lo largo de los siglos.

1 comentario:

  1. Los indigenas tambien tratan de renegociar el nuevo código:

    http://jujuyalmomento.com.ar/?el-coaj-disconforme-con-el-anteproyecto-del-nuevo-codigo-civil&page=ampliada&id=12258

    La diferencia está en que los indigenas se quejan porque con el nuevo código no reciben suficiente beneficio para ellos, mientras que los católicos señalan que el nuevo código afecta a todo tipo de personas, personas que no se pueden defender, sin importar su raza, religión, o sexo.
    El católico lucha por todos, los indigenas solo por ellos, son unos miserables y unos egoístas.

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