La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 20 de septiembre de 2012

La nueva ruta 38 de Tucumán: orgullo de Alperovich, paraíso de los atracadores

"No vaya a volver por la nueva traza". Esa recomendación se escucha mucho en Concepción, cuando cae la noche. Y, así formulada, resulta sorprendente.

Porque la ruta 38 alternativa es, teniendo en cuenta la historia caminera del sur tucumano, lo más parecido al parecido al paraíso del tráfico. Entre el acceso desde la "Perla del Sur", por el que se sube a la flamante vía, y el acceso de Famaillá, por el que se baja a la autopista a San Miguel de Tucumán, hay 46 kilómetros de pavimento que sólo sabe de pintura señalizadora e ignora qué es un bache. Durante el recorrido de ese tramo en la siesta del miércoles, el móvil de La Gaceta cruzó 61 automóviles y camionetas, dos colectivos, 15 camiones y dos motocicletas. El promedio es de apenas un vehículo cada 600 metros.

"Mejor vuelva por la ruta vieja". Es la segunda sugerencia que oye un periodista de este diario a principios de esta semana. De boca del anfitrión de la reunión de la que se despide en la ciudad más importante del Oeste tucumano. Y es también el consejo que recibe del mozo del bar donde para a tomar un café antes de emprender el regreso a la capital. Y, además, del playero de la estación de servicio donde hace la última parada para cargar combustible. Y a decidirse a cambiar el recorrido y a hacer caso de la triple advertencia.

Pero la "vieja" es el infierno carretero que hierve en paralelo al edén asfáltico de de la "nueva". En la 38 "de siempre", a estas alturas una avenida interpueblos antes que una carretera, todo es banquinas colmadas de motos y ciclistas. Y una calzada infestada de rastras cañeras. Y de colectivos interurbanos. Y de rodados de todo porte que entran y salen, yendo y viniendo fincas, caseríos, comunas y ciudades. Y de semáforos que pocos respetan. Y de asfaltado arrugado y arruinado. Según Jorge Gastiazoro, ex titular y actual asesor del distrito Tucumán de la Dirección Nacional de Vialidad, el tramo Aguilares-Concepción supera con creces los 10.000 vehículos diarios. A esa marca, que duplica el promedio de tránsito de la nueva traza según puntualiza Gastiazoro, se encamina el tramo Monteros-Famaillá.

"En la ruta nueva asaltan". A ese aviso le sucede la descripción de los modus operandi. Primera variante: un "tipo" se cruza en la ruta. Segunda: arrojan piedras contra los cristales. Tercera: arrojan huevos al parabrisas, y cuando se activan las escobillas de limpieza estas terminan de embarrar el vidrio. En todos los casos, hay que parar y ahí ocurre el atraco.

Pero las primeras averiguaciones desalientan las versiones. El subcomisario Martín Roldán, a cargo de la comisaría de Concepción, puntualiza que no hay denuncias radicadas en esa dependencia sobre robos en la nueva traza. "Han habido dos presentaciones de conductores a los que, aparentemente con gomeras, les arrojaron piedras y les rompieron cristales. Pero son más bien actos de vandalismo", puntualiza.

¿Mito urbano? La hipótesis que quiere cobrar cuerpo es la de que el rumor nació del temor a que la ruta alternativa se lleve el tráfico y termine condenando al fracaso a los numerosos emprendimientos comerciales que florecieron a la vera de la "vieja" 38. Pero esa conjetura se estrella contra el testimonio de los concepcionenses. Y no ya de los anónimos vecinos, sino de los hombres públicos de esa ciudad.

Concejales y dirigentes políticos, oficialistas y opositores, funcionarios municipales y hasta directivos de escuelas pintarán no con opiniones sino con vivencias en cuadro en el cual la inseguridad aparece como un padecimiento que está recrudeciendo en la cabecera del departamento Chicligasta. Y sobre todo en sus márgenes.

Entonces llega el contacto telefónico del subcomisario Roldán. "Me están informando fuentes extraoficiales que sí habría habido dos casos de robo en la traza nueva, pero no hay registro de denuncias formales al respecto. No obstante eso, se realizan constantes recorridos de prevención" por parte de los móviles de la fuerza.

La inseguridad está haciendo que en el Oeste tucumano, que como sección electoral tiene sólo un legislador menos que la capital (18 contra 19) por el tamaño de la población, los tucumanos desistan de usar una obra pública millonaria y necesaria, para seguir volcándose a la "ruta de la muerte". Perversa lógica: la inseguridad ciudadana alimenta la inseguridad vial.

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