La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 29 de septiembre de 2012

Como si no hubiese una enorme cantidad de mayores merecedores de tal homenaje, una escuela tucumana se llamará "León Alperovich"

Los jefes de las bancadas legislativas se reunieron ayer para definir los temas de la sesión del próximo miércoles. Y uno de los temas que se coló en el Orden del Día es el proyecto oficialista para darle el nombre del fallecido empresario León Alperovich, padre del gobernador, José Alperovich, a la Escuela Nº 92 de Campo Grande, en el departamento Graneros.

Se espera un debate férreo cuando se analice llamar León Alperovich a la escuela de Campo Grande. "A través de él, rendimos tributo a los valientes inmigrantes que llegaron un día a estas benditas tierras a dejar todo de sí", expresó Raúl Hadla (PJ) al fundamentar el proyecto.

Emotivas honras a la Virgen de Sixilera

Dicen que, llegada a la peña ya cerca de la Garganta del Diablo, la anciana esclava de la imagen se quitaba las ojotas para seguir descalza hasta el pueblo. Uno puede pensar que algo de tanta fe fue floreciendo hasta llegar, como en este año, a que 32 bandas de sikuris subieran hasta el Santuario de Sixilera para traer al pueblo la imagen de la Virgen del Rosario. De alguna manera, esta procesión inicia el ciclo que culmina el 4 de octubre, cuando se cumplen las fiestas patronales de Tilcara.
 
Recibida con arcos floridos por símbolo de la primavera, la imagen de la Virgen del Rosario, que bajaba acompañada de otra de la Virgen del Valle, regresó al pueblo ya pasadas las 20. Acaso los sikuris tocaran entonces algo más lento, y con el ritmo pausado de quienes tienen un sentimiento por expresar, con sus colores y sus melodías bajaron por la calle Rivadavia hasta la plaza.
 
Habían partido del Santuario a las 6 de la mañana, nos contaban, deteniéndose una hora para almorzar, lo que contabiliza trece horas de andar soplando la boca de las cañas por senderos que serpentean los cerros echando hacia el bajo los sayales. Horas a contraviento y bajo el sol tras la urna emponchada hasta que sus cristales, ya descubiertos, dejaron ver su cabellera larga, sus cejas tan arqueadas, sus ojos asombrados, su boca pequeña, la corona, la falda azul, el cetro, unos billetes en el cinto y el Niño en brazos.
 
Los exvotos cuelgan del techo de la urna mientras los fieles hacían relevos para cargarlas y René Machaca, desde el altavoz, resaltaba que bajaba desde más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, acaso pensando en esos santuarios prehispanos adonde ya subían sus ancestros para elevar la ofrenda.
 
Luego la llegada al templo, que como siempre es conmovedora. Los fuegos artificiales cubriendo el cielo, los saludos de los vecinos que la esperaban y el son de la bandas que se alejaban para descansar, ya, después de haber cumplido con esta suerte de rogativa por las lluvias que precisarán las chacras.

La Plaza Belgrano de la Ciudadela fue dignamente remodelada


La primera vez que el Belgrano de bronce clavó su mirada en tierra tucumana lo hizo en el mismo centro de la ciudad, en la plaza Independencia. Era 1884. Nunca se había instalado una estatua en una plaza de la capital, pero había llegado el tiempo en que los espacios públicos se poblarían de elocuencia. Era el momento de exponer la ejemplaridad de los héroes y los hitos de su nacimiento.

Aunque poco duraría la permanencia de Belgrano en aquel emplazamiento. En 1904, la Libertad de Lola Mora ocupó su lugar. Héroe y pedestal fueron trasladados a la margen sur. Los recibió una apenas cuidada plaza, pequeña porción del gran potrero en el que 90 años antes se había ubicado el flanco norte del ejército patriota. Allí enfrentó la avanzada española que lo perseguía desde Jujuy.

Desde marzo de este año la plaza permaneció cerrada, a la espera de la remodelación. El diseño general fue obra del Departamento de Planificación Urbana de la Municipalidad, a la que se sumó el Instituto de Historia y Patrimonio de la Facultad de Arquitectura.

Con anchos canteros de flores y planos más amplios para circular, todo parece más limpio que en marzo. La vista parece abrirse hacia todos lados. Se despejaron las peatonales que unen la escultura de Belgrano con la Pirámide, así como la que continúa la calle Alberdi y rodea al gran ficus cerca de la calle Dorrego. Se replanteó el desnivel de la esquina suroeste, se creó una zona de juegos infantiles y se tiró la pared blanca que ocultaba la calle Marco Avellaneda. En su lugar brilla una cortina de chorros de agua que alcanzan los 6 metros de altura. La iluminación ahora es más intensa, remarcando los paseos y enfocando los monumentos.

Belgrano fue tratado con la delicadeza y el rigor que le corresponden. La escultura fue concebida en 1883. Su autor, el argentino Francisco Cafferata, estaba en Italia especializándose cuando, por encargo del presidente Julio Argentino Roca, hizo el molde en yeso y lo envió de inmediato a Buenos Aires. De ese molde, el Parque de Artillería fundió dos copias en bronce, una para Tucumán y otra para Salta. Así se homenajeó los dos grandes triunfos del Ejército del Norte.

Hace pocos meses el héroe ha recuperado bienes perdidos. Como una refutación a nuestro vandalismo, se restituyeron las espuelas y la punta del sable. La metalúrgica “Metalar SA” donó estas piezas luego de tomar calcos de la réplica salteña.

Aún falta una correa que va de la mano a la empuñadura del sable. Se la hará de hierro. A cargo de la licenciada Eugenia Fagalde, la restauración respetó el color del material, ese verde con brillos rojizos propio del bronce oxidado. No tiene pintura que lo recubra, con lo que los rasgos y detalles permanecen visibles.

Para el diseño del nuevo pedestal se tomó como referencia el original, que había sido enviado junto a la estatua desde Buenos Aires. El de hoy conserva los 4 metros de altura, pero tiene los detalles simplificados. Sus líneas son más netas y centa con menos detalles decorativos.

"El pedestal está hecho de granito y mármol. Hoy no tenemos los maestros marmoleros que había hace 100 años”, explica el arquitecto Marcelo Beccari.

Cinco años después de la Batalla de Tucumán, el mismo Belgrano hizo levantar en ese lugar una Pirámide de ladrillo para honrar el triunfo de San Martín en Chacabuco. Luego vendría la depresión de las luchas internas y el lugar quedaría reducido a un matorral abandonado. Recién el 9 de julio de 1878, la entonces Corporación Municipal “resolvió dar a la Pirámide de Belgrano un entorno más digno que los yuyales que la circundaban”. Entonces la plaza fue inaugurada.

En 1865, cuando la pirámide se encontraba totalmente abandonada, el veterano de guerra Emidio Salvigni costeó una reja perimetral para protegerla. Recién en 1876 se hizo una refacción a gran escala. Para ello se contrató al escultor y arquitecto cordobés José Allio, quien dispuso el revestimiento de mármol y el remate en un pináculo de granito que se ven hoy. La obra fue entregada en agosto de 1877.

Ahora la pirámide luce un flamante perímetro de barandas de acero y vidrio. Durante su reacondicionamiento se descubrió que el núcleo de ladrillos había sido horadado por las filtraciones de agua. Esto evitaba que las placas de mármol de Allio se apoyaran en el ladrillo, con lo que pasaban ellas a soportar todo el peso. El peligro de quebraduras y colapso era inminente. La decisión que se tomó fue rellenar el espacio carcomido con una “lechada de cemento” que se infiltró entre las placas. Unas cicatrices rosadas delatan la terapia que le dio rigidez. Son producto de la oxidación de los viejos pernos metálicos que unían el mármol a los ladrillos.

Cuando anochece la pirámide es un mojón de referencia para quienes circulan por la calle Alberdi. Aún desde varias cuadras de distancia puede verse su luz. Desde más cerca, si se mira con atención, se ve una suave faja metálica debajo de la punta de granito. Apenas visible, brilla como una línea dorada.

El jueves 13 se colocó un gran medallón -fundido en hierro- a los pies del Belgrano. De unos 2 metros de diámetro y 5 centímetros de espesor, pesa unos 2.200 kilos. Fue donado por “Proyectos Metalúrgicos SA”. Está en el centro de una gran círculo de cemento de unos 30 metros de diámetro, que algún pretérito día pretendió hacer las veces de helipuerto. La inscripción dice “Batalla de Tucumán, 1812-2012, La Batalla del Pueblo”.

A un costado del gran círculo, la Municipalidad encargó a la artista plástica Florencia Vivas la representación de la batalla con la presencia simbólica de la Virgen de La Merced. El trabajo fue resuelto en una obra calada en acero inoxidable de 2 milímetros de espesor y reconstruye el fragor de la lucha. Como un recuerdo vertiginoso atravesando el semblante de Belgrano.

Hay una fuente. Son 14 columnas de agua. Los chorros alcanzan los seis metros de alto. Se iluminan de blanco y, periódicamente, los cuatro de los extremos cambian a un color celeste.

La tranquiliad reina y suena el viento entre los árboles. “Se trabajó con mucho cuidado para preservar la vegetación”, enfatiza la arquitecta monteriza Claudia Amado, mientras controla el riego por goteo y aspersión que alimenta las plantas. “El trabajo se hizo con la ayuda de la Sociedad Amigos del Arbol”, apunta. Se conservaron todos los arboles que estaban sanos. Hay jacarandás, lapachos, tipas, un ombú, palmeras Pindó, palmera Fénix. Y más. Se plantaron jazmines del cielo, lavandas, petunias y agapantos.

Multitudinaria convocatoria tuvo la procesión de la Virgen de la Merced en Tucumán

Si este no es el pueblo, ¿el pueblo donde está? Los memoriosos no recordaban una convocatoria de tal magnitud como la del lunes. A 200 años de la Batalla de Tucumán, y a 100 años de la coronación de la histórica imagen, La Merced demostró que sigue siendo la gran Madre de los tucumanos. Como en los tiempos de Ibatín. Hasta el cielo pareció regalarle su mejor día de primavera, lo que obligó a muchos a detenerse a comprar una botellita de agua mineral o de gaseosa para seguir la procesión.

Numerosas familias con niños en cochecitos, parejas, ancianos y hasta enfermos en sillas de ruedas siguieron con devoción el paso de la imagen desde la plaza Belgrano. Tomaron por Alberdi y desembocaron por 24 de Septiembre hacia la plaza Independencia, formando una marea de banderitas argentinas que momentos antes había repartido la Municipalidad. "¡Ya se acerca la Patrona de nuestra Arquidiócesis! ¡Viva Nuestra Señora de la Merced!", se escuchaba por altoparlantes. Las campanas de la Catedral anunciaron con su repique la llegada de la imagen a la plaza. Cientos de fieles esperaban la procesión en las esquinas y se sumaban. Uno de ellos fue Aldo, un abogado de 38 años, que era conducido en una silla de ruedas por sus padres, Estela y José. "Hace un año y medio se le desencadenó una hidrocefalia en cuestión de horas. Pero él nos da mucha fortaleza. Era catequista y ministro de la Eucaristía en el Corazón de María", cuenta su madre con una sonrisa, aunque no puede evitar que se le humedezcan los ojos.

Algunos caminaban con pequeñas imágenes de La Merced en los brazos, otros llevaban de la mano niñas vestidas con el manto de la Virgen. Pero Elsa Romano, del barrio Victoria, decidió llevar a sus 10 nietos como prueba de fidelidad. "La familia y la salud son lo único importante -enfatizó-. Con eso nomás que nos dé la Virgencita ya somos felices".

La misa fue presidida por el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, quien impartió la bendición apostólica. Lo acompañaban el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, el arzobispo emérito monseñor Luis Héctor Villalba; y los prelados de Salta, monseñor Mario Cargnello; de Catamarca, Luis Urbanc; y de Santiago del Estero, Francisco Polti; y otros.

Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue la llegada de la imagen de la Virgen a la Iglesia Catedral. Los fieles, alzando las banderas, convirtieron ese momento en una imagen casi surrealista. La Virgen, en andas, parecía flotar sobre un agitado mar blanco y celeste.
Hubo incluso algunas mujeres que dejaron escapar una lágrima.

Algunos vecinos siguieron la llegada de la Virgen desde los balcones de sus departamentos. Con banderas de la Argentina y del Vaticano honraron a la patrona de la ciudad con la algarabía propia de una fiesta. Incluso arrojaron papel picado, globos y flores cuando la imagen de la Virgen pasaba por allí. "Este es el día más importante de nuestra provincia. Por eso hay que celebrarlo con todo", comentó Amanda Cervantes, una vecina de calle 24 de Septiembre que engalanó todo el balcón con globos.

El Municipio de San Salvador de Jujuy plantará un nuevo pino de San Lorenzo frente a la Catedral

Los estudios fitopatológicos realizados en el histórico retoño del “pino de San Lorenzo”, ubicado en el atrio de la Catedral Basílica, determinaron que un hongo que atacó la especie provocó su deterioro dejándolo casi sin vida. Un nuevo retoño llegó a la provincia y será instalado de manera aledaña al antiguo pino.
 
El hongo que atacó el antiguo pino se denominada “armyllaria” y provocó que casi en un 99 por ciento pierda la vida, así lo informó el director de Espacios Verdes, Jorge Topp. El funcionario además explicó que recientemente recibió un nuevo retoño del vástago, por lo que decidieron crear un nuevo cantero para colocarlo, porque el suelo del antiguo se encuentra infectado con el hongo.
 
Aún no se definió cuándo será colocado el nuevo retoño pero se determinó que se ubique de forma contigua al antiguo pino. Con el objetivo de que el árbol histórico siga siendo recordado, parte del pino quedará en ese lugar y será ornamentado por otras plantas y una placa recordatoria. “Queremos que se recuerde la gesta emancipadora y que el lugar se mantenga también como símbolo de que las plantas se deben cuidar porque forman parte de nuestra historia”, indicó Topp.
 
El nuevo pino llegó a la provincia con 1,20 metros de altura y actualmente mide un metro y medio. La fecha en la que comenzarán el trabajo de remodelación en el histórico espacio depende de los proyectos que están realizando diferentes direcciones del Municipio.
 

viernes, 28 de septiembre de 2012

La mafia gitana golpea en Salta

Un auto fue robado y desmantelado. Se trata de un Gol Power 2009 que quedara estacionado con llaves puestas en calle Martín Cornejo y Belgrano ayer a la medianoche. El vehículo apareció a la madrugada en el Barrio Santa Victoria con algunos faltantes en su interior. La propietaria del vehículo asegura saber quien es el ladrón. Y que ya intentaron robárselo.

La dueña del vehículo Gol Power relató que su hijo llegó a la puerta de su casa en Martín Cornejo y Belgrano, estacionó por unos segundos dejando las llaves puestas en el rodado. Cuando el joven salió del domicilio no encontró el vehículo y fue ahí cuando dieron aviso al sistema del 911. Luego realizaron la denuncia en la Seccional 5ª denunciando el robo. La señora acusa a un Gitano que la presionaba constantemente para que le venda el vehículo. Y que inclusive ayer al pasar por la puerta de la Compra Venta del Gitano recibió amenazas del hombre.

Finalmente a las 4 de la mañana la policía da con el vehículo en el Barrio Santa Victoria, en el Pasaje Zorrigueta al 900. El vehículo estaba abandonado, con las luces encendidas. Le sacaron la computadora interna del vehículo que marca el combustible y demás condiciones del rodado, además faltaban una rueda de auxilio y una billetera con aproximadamente $500 e intentaron quitarle el equipo de GNC. Al parecer la intención de los delincuentes fue siempre sacar la computadora del auto, que hoy tendría un valor de $9000.

¿Vandalismo juvenil o aviso de atentado?: explotan ocho bancos de la Plaza Independencia y la policía da una explicación inverosímil

Una extraña y potente explosión se produjo a las 14 en la Plaza Independencia, cuando en el lugar se encontraban decenas de estudiantes, como ocurre habitualmente los viernes a esa hora.

Ocho bancos ubicados sobre los canteros la plaza hacia calle San Martín volaron por los aires.

Un joven de 14 años fue atendido con diversas contusiones, pero está fuera de peligro.

Según la policía, el estallido fue fruto de una conjunción entre los gases de la basura acumulada bajo los bancos, el calor y gas butano (se encontraron dos aerosoles con ese gas, que se utiliza para los encendedores).

Tres genocidas fueron detenidas en Salta

Tres mujeres, de entre 25 y 31 años, habrían intentado practicarle un aborto a una adolescente de 14 años, que se encontraba transitando el tercer mes de embarazo.

La hermana de la adolescente de 14 años avisó a su madre sobre una maniobra abortiva que habrían practicado a la joven tres mujeres en un domicilio ubicado en la localidad de Pichanal. Además, según contó esta joven, no permitían que saliera para avisar sobre el hecho.

La madre de la chica, acudió a la dependencia policial y formalizó la denuncia. Efectivos policiales se dirigieron al lugar y demoraron a tres mujeres de 25, 28 y 31 años, en tanto la muchacha que se encontraba gestando el tercer mes de embarazo, fue trasladada al nosocomio local donde permanece internada.

Por disposición de la Fiscal Correccional N° 3 a cargo de la Dra. Monica Viazzi y el Juez de Instrucción Formal 1° Nominación encabezado por el Dr. Blanco, las sospechosas fueron notificadas de Causa de Detención por Supuesta “Provocación al aborto y privación ilegítima de la libertad”.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Puro coraje: una anciana se enfrentó a dos delincuentes que la encañonaron

Carmen Martínez de Anastacio, de 62 años, fue atacada por dos delincuentes en su despensa del barrio Echeverría el lunes por la tarde.

Mientras uno de los ladrones le quitaba la recaudación del día ($286), el otro le apuntaba la sien con un arma.

Los movimientos extraños alertaron al perro de la mujer, que comenzó a morder el pantalón del individuo armado, que de inmediato tomó del cuello al animal y amenazó con dispararle.

"Ahí agarré una gaseosa que había quedado sobre el mostrador, se la tiré y le pegué en la espalda al que llevaba la plata, que trastabilló y lo empujó al otro
", relató. El golpe los hizo desistir de robar algo más y salieron corriendo.

"Los seguí por la calle y vi que subieron a una moto y doblaron por el pasaje Sáenz Peña, así que entré y llamé a la (seccional) 14ª", relató la víctima. Anastascio afirmó que no pasaron más de 10 minutos hasta que un móvil de la comisaría fue a buscarla a su casa para llevarla a reconocer a cuatro detenidos. Sólo uno de ellos había participado del hecho, dijo. "Es el que agarró la plata, tiene 15 años, vive en 'El Sifón' y hoy (por ayer) se lo entregaban a los padres. El otro, que tenía el arma, se dio a la fuga y todavía no lo encontraron; ese sí parecía mayor". En el lugar donde aprehendieron a los cuatro sospechosos la Policía, además, secuestró un revólver cargado con cinco cartuchos. El mismo que usaron para cometer el atraco.

Cuando la víctima reconoció a uno de los ladrones, de 15 años, en la comisaría, le propinó una paliza y lo quemó con un cigarrillo.

El 19 de junio de 2003, su marido Juan Gaspar Anastacio había sido asesinado dentro de su casa y desde entonces ella juró que nadie volvería a dañar a su familia. Eso fue lo que le dio valor para enfrentar a dos asaltantes, según expresó.

"Me asaltaron tres veces más. A uno le quité una punta y a otro le raspé la frente con un cuchillo, un mes después, ese mismo delincuente mató a la señora (Silvia) Roselló", recordó.

Una trifulca entre malandrines y la policía de Salta desnuda la inseguridad que deben tolerar los vecinos de barrio El Carmen

Vecinos de la zona oeste del macrocentro salteño vivieron una noche indignante luego de un feroz enfrentamiento entre policías y un grupo de jóvenes.
 
El hecho se registró durante la madrugada del lunes, aproximadamente a la 1, en una vivienda ubicada en la intersección de calles Luis Guemes y Caseros.
 
Según informaron fuentes policiales, los efectivos se dirigieron al lugar debido a un llamado al Sistema de Emergencias 911 y tras llegar, constataron que se había producido un desorden en el mencionado domicilio.
 
Luego, cuando quisieron apresar a los causantes, estos les arrojaron diferentes objetos contundentes, por lo que se produjo una batahola que duró varios minutos.
 
Momentos después, al lograr identificarlos, los uniformados se llevaron una desagradable sorpresa al notar que entre los causantes del desorden se encontraba el agente Walter Luna, integrante de la subcomisaría de la localidad anteña de El Quebrachal.
 
Finalmente, el policía fue detenido por entorpecer el accionar de los efectivos y resistencia a la autoridad, aunque luego fue liberado.
 
El resto de los involucrados, un total de ocho personas, también fueron identificados y horas más tarde recuperaron la libertad.
 
Por el hecho, uno de los agentes que participó en la gresca, cuya identidad no fue revelada, resultó herido aunque no presentó lesiones de gravedad.

Ante la violencia que se vivió, los vecinos del lugar, cansados de la inseguridad que se registra en la zona oeste de esta capital, más precisamente en el barrio El Carmen, dijeron basta.
 
Estamos cansados de este tipo de cosas. Siempre hay problemas entre la policía y los malvivientes. Los perjudicamos somos nosotros porque convivimos con esta gente que solo hace destrozos”, aseguró una mujer a El Tribuno y que no quiso ser identificada por temor a represalias.
 
“Este barrio está lleno de drogadictos y delincuentes y nadie los para”, cerró.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Con el único propósito de causar daño en la comunidad católica, vándalos se apropian de una estatua de San Ramón Nonato

Ingresaron ladrones a la Parroquia San Ramón Nonato de Tartagal y se llevaron la imagen central.

La comunidad de la Parroquia San Ramón Nonato advirtió el domingo por la mañana que la imagen de aproximadamente un metro de altura que estaba ubicada en la entrada del templo había desaparecido.

Según los vecinos de la Iglesia los delincuentes se llevaron la imagen y la habrían roto.

Ismael Singh y sus cómplices, unos dignos merecedores de la pena de muerte

Un grupo integrado por tres muchachos, dos de 17 y uno de 18 años, fueron detenidos el viernes poco después del mediodía, cuando intentaban vender droga en inmediaciones de la Escuela "Provincia de Buenos Aires", en la intersección de las calles Francisco Arias y Francisco López, en Villa Soledad.
 
Los dealers fueron descubiertos por personal de la sección Motoristas del Sistema de Emergencias 911 cuando intentaban violentar la puerta de un automóvil estacionado. Los detuvieron de inmediato y un transeúnte se acercó a los uniformados y les comentó: “Esos tipos andan vendiendo droga”.
 
Al ser requisados, le encontraron al mayor del grupo, identificado como Ismael Singh, cuatro porros, una bocha de marihuana y $193 que habían recaudado con la venta de la droga.
 
Los efectivos del 911 dieron cuenta del hecho a la División de Drogas Peligrosas, cuyos expertos realizaron las pruebas de campo y determinaron que, efectivamente, la sustancia vegetal secuestrada era picadura de marihuana.
 
Singh quedó detenido a disposición de la Justicia Federal, acusado de tráfico de estupefacientes, en tanto que sus cómplices, por ser menores de edad, fueron sometidos a pruebas dactilográficas y luego entregados a sus padres.

Las Madres de los Planes Sociales

Una adolescente de 14 años estaba siendo abusada ayer por un joven cuando tres policías que pasaban por la zona lograron salvarla. La menor había ido a bailar con su madre en Alderetes, donde conocieron a dos hombres. El abusador se alejó de la otra pareja, y bajo el puente Lucas Córdoba la forzó.
 
Los policías observaron que en los márgenes del río Salí estaba estacionada una motocicleta y dos personas, un hombre y una mujer, forcejeaban cerca del rodado. Detuvieron el patrullero y se bajaron, para determinar qué estaba pasando. Al comenzar a descender hacia el río, la mujer comenzó a correr hacia ellos pidiendo auxilio y el hombre arrancó la moto para escapar. La oscuridad impedía a los policías ver con claridad lo que sucedía. La mujer, una adolescente de 14 años, les contó que el motociclista estaba abusando sexualmente de ella. El hombre intentó salir del lugar, pero cayó del rodado tras chocar con un montículo de escombros. Luego de un recorrido por la zona, lo encontraron escondido en unos matorrales y lo aprehendieron.

Según la declaración que la adolescente realizó más tarde en la seccional 11ª, el domingo a la noche había ido con su madre a bailar en un boliche de Alderetes. Allí conocieron a dos hombres, quienes se ofrecieron a llevarlas a su casa a las 4, cuando cerró el local.

Las mujeres subieron cada una en una moto. Pero el sujeto que llevaba a la adolescente aceleró y perdió de vista al rodado en el que viajaba la madre de la menor. Por la fuerza, según dijo la adolescente, la llevó hasta la orilla del río.

El agresor le dijo a la menor que iban a tener relaciones sexuales, y que si ella se oponía, él iba a matarla. Entonces, comenzó a manosearla. Ante la resistencia de la menor, el hombre de 22 años la golpeó, la arrojó al piso y allí la obligó a la práctica del sexo oral. Fue en ese momento cuando llegaron los policías.

La madre de la adolescente fue a la dependencia policial apenas se enteró de lo que había pasado. Estaba desesperada porque su hija no llegaba a la casa. Las mujeres declararon lo que había pasado, y la fiscala María de las Mercedes Carrizo ordenó la aprehensión del presunto abusador.

martes, 25 de septiembre de 2012

"El día de la amapola": miles de argentinos furiosos con Tinelli por su ninguneo a la Batalla de Tucumán


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Pacto suicida de una pareja de noviecitos en La Quiaca

Conmoción y gran congoja causó la muerte de dos jóvenes en La Quiaca, según informó la policía de la provincia, ya que ambos decidieron quitarse la vida en una especie de pacto suicida.

Los hechos se remontan al pasado viernes cuando salieron de sus hogares y no retornaron. Ante esta situación la madre de una de las victimas radicó la correspondiente denuncia policial, por lo que la fuerza realizó un amplio rastrillaje que dio sus frutos en la jornada de domingo al mediodía, cuando al requisar un inmueble ubicado en avenida Bolívar del barrio Santa Clara se dieron con la ingrata novedad que Matías Brian Vilte (20) pendía colgado del techo, mientras Gabriela Cazón (17) yacía tirada en el suelo.

Desde la repartición indicaron que la joven había ingerido un poderoso raticida. También informaron que el deceso de ambos data del sábado por la madrugada. Los suicidas asistían al último año de la Escuela de Educación Técnica, por lo que la comunidad educativa no podía salir de la consternación ante lo acontecido. 

La policía señaló que aparentemente los motivos de tan drástica decisión serían sentimentales, dado que la madre de la joven no aprobada la relación. 

Vilte era oriundo de Susques mientras Cazón era quiaqueña.

Como en la época del Malevo: la policía tucumana liquidó al infame "Ari" Vázquez

Alrededor de la 1.30 de este domingo fue abatido el famoso y buscado delincuente Aristóteles “Ari” Vazquez. Fue muerto tras protagonizar un tiroteo con la policía en la ciudad de Yerba Buena, provincia de Tucumán, en un camino vecinal.

El jefe de la Brigada de Investigaciones de la policía de Yerba Buena, le confió a Diario Panorama que Ari Vazquez recibió un disparo en el rostro y murió en el acto. Su cuerpo fue derivado a la morgue judicial de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Al momento del hecho -quien sería el responsable del robo al banco Credicoop sucursal de Santiago del Estero- viajaba como acompañante en un auto Peugeot 207 color negro. Este vehículo fue divisado por la policía y de inmediato comenzó la persecución. Pero Vázquez comenzó a disparar a mansalva a los uniformados.

Una mala maniobra del conductor del auto hizo que volcara, luego de ingresar en un camino enripiado en la zona norte de Yerba Buena. Los efectivos bajaron del movil policial y uno de ellos recibió un disparo. Afortunadamente el chaleco antibalas pudo salvarlo, y “Ari” seguía disparando desde el piso con dos armas tipo 9 milímetros; una en cada mano.

Los acompañantes de Vázquez, de apellidos Delgado y Vera, resultaron heridos. Uno de ellos de gravedad y el otro fue alcanzado por un tiro en la pierna. La policía de Santiago del Estero viajó a la vecina provincia para identificar el cuerpo, ya que Ari Vázquez tenía alrededor de 8 causas abiertas y pedidos de capturas de las justicias de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.

Un peruano fue detenido con 3 kilos de cocaína negra

Un hombre fue detenido en el norte salteño cuando transportaba a bordo de un ómnibus casi tres kilos de cocaína ‘‘negra’’, la cual sometió a un proceso químico para cambiar su color y apariencia.
 
Integrantes del Escuadrón 54 “Aguaray“ dieron con la carga de narcóticos en un ómnibus de pasajeros procedente de la localidad salteña de Salvador Mazza que se dirigía hacia la ciudad de Tartagal, en la misma provincia.
 
Al comenzar a revisar el micro, los gendarmes percibieron un fuerte olor a pegamento en el equipaje de un ciudadano de nacionalidad peruana, lo que motivó una requisa en la que se constató que la valija no presentaba características de fábrica y que había sido modificado su interior.
 
Al retirar el forro interno, los uniformados hallaron una capa irregular de una sustancia símil goma de color negra, que fue sometida a un narcotest y arrojó resultado positivo para cocaína. El peso total de esta plancha fue de 2,740 gramos.
 
Interviene en la causa el juzgado federal de Orán, que dispuso la detención del pasajero y el secuestro de la droga.

Vecinos de Güemes enfurecidos por la presencia de peligrosas antenas de telecomunicaciones

Vecinos de la localidad de General Güemes se mostraron indigandos en sus declaraciones a emisoras locales al explicar la situación de un traspaso de una antena de telefonía al casco céntrico de la localidad.

La vecina Beatriz Palacios aseguró que una antena estaba colocada en medio de un terreno perteneciente al intendente de General Güemes, Mario Alberto Cuenca. "Ha sido como una burla hacia la población porque sacaron la antena del terreno en donde estaba y la instalaron en las otras torres que están instaladas dentro del radio céntrico" aseveró Palacios.
 
Palacios aseguró que desde el Gobierno de la Provincia se acercaron al lugar y les dijeron que investigarían, y agregó que los diputados Manuel Santiago Godoy y Claudio Del Plá también recurrieron al lugar y les prometieron avanzar en investigaciones y tomar medidas pero desde ninguna de las dos instituciones recibieron respuestas.

"Yo me pregunto ¿cuántos muertos más necesitan para tomar una decisión? Lamentablemente vemos que algunas personas deberían demostrar que ocupan un cargo por compromiso con la gente, no que ocupan un cargo por ser hijo de" sostuvo la vecina, agregando que "hay 32 personas fallecidas y varios que están luchando por su vida y muchísima gente joven, sobre todo gente muy joven" a causa de las antenas.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Tucumán: se cumple el Centenario de la Coronación de Nuestra Señora de La Merced

Imagen de la Virgen María coronada
Sobre la cabeza de la histórica imagen de Nuestra Señora de La Merced descansa la gratitud del pueblo tucumano convertida en una corona. Había sido fabricada en París por exquisitos artesanos que fundieron el oro y el platino de las alhajas donadas por las damas del Centenario. Fue a fines de 1911, durante la gobernación de José Frías Silva, que el pueblo de Tucumán y el Gobierno decidieron pedir a la Santa Sede la coronación de la venerada imagen de la Virgen de La Merced, a quien el general Manuel Belgrano le había entregado su bastón de mando. Hoy se cumplen 100 años de la coronación y 200 años de la Batalla de Tucumán.

¿Qué significa coronar una imagen? La coronación canónica es un rito que proviene del siglo XVII pero se incorpora a la liturgia romana en el siglo XIX. Consiste en coronar una imagen de la Virgen María, de valor artístico, cuya historia esté debidamente documentada y que goce de probada devoción desde sus inicios hasta la actualidad. Debe haber una comprobación de los favores concedidos a quienes pidieron la intercesión de la Virgen a través de esa imagen.

"Los católicos necesitamos un signo sensible, visible de la presencia de Dios, de allí el uso de las imágenes. El pueblo y el Gobierno de Tucumán pidieron a la Santa Sede que se corone a la histórica imagen, en gratitud por los favores concedidos. Belgrano le reza a esa imagen y luego se obtiene la victoria. Por eso se propició llevar a cabo la petición en el centenario de la Batalla de Tucumán", explicó el padre Marcelo Lorca, especialista en Historia de la Iglesia.

¿Cuál es la imagen que se corona? "El obispo Pablo Padilla y Bárcena pide que se corone 'la imagen histórica de la Virgen de La Merced que se venera en el templo de La Merced desde tiempo inmemorial'. Se refería a la imagen chica. Porque había otra, más grande, que pertenecía a la Cofradía. Esta última era sacada en procesión; la chica, en cambio, siempre quedaba en el templo", destacó el religioso.

"Para la coronación, las damas tucumanas se desprendieron de sus joyas para que el oro fuera fundido y se fabricara la corona", acotó el párroco de La Merced, padre Carlos Sánchez. "Por su gran valor, la corona está todo el año guardada en el tesoro del Banco de la Nación y únicamente sale el día de la procesión, junto con la imagen, celosamente custodiada", añadió.

Sobre esa memorable ceremonia, Lucio Santiago Reales cuenta lo siguiente en un libro: "los jóvenes vicentinos bajaron la imagen del altar, la colocaron en el presbiterio y monseñor Pablo Padilla y Bárcena, como delegado apostólico, coronó a la sagrada imagen, ciñendo la preciosa corona a las 11.20. El momento culminante de la fiesta resultó grandioso, entusiasta y conmovedor. Las bandas de tambores, cornetas y música tocaron dianas y sus sones eran apagados por la multitud enorme del pueblo que manifestaba incesantes vítores a la Virgen Generala. Completaba el cuadro el repique constante de campanas que llenaban el aire del glorioso día".

Todo sobre la Virgen
 
- ¿Cómo se llama?.- Nuestra Señora de La Merced o de Las Mercedes.

- ¿Cual es su origen?.- Es una antigua devoción a la Virgen María que viene de España. La imagen que se conserva en la basílica de La Merced data del siglo XVI.

- ¿Quiénes la traen?.- Los sacerdotes mercedarios, desde Perú a la antigua ciudad de Ibatín, fundada por Diego de Villarroel en 1565.

- ¿Cómo llega a Tucumán?.- Fue traída en carreta tirada por bueyes desde Ibatín hacia su actual emplazamiento, en La Toma, en 1685. El traslado se realiza el 24 de septiembre, día de La Merced.

- ¿Cómo llega a ser patrona de Tucumán?.- Por los muchos favores recibidos, en 1813 el Cabildo pide que se declare a la Virgen de La Merced vicepatrona de la ciudad, lo que se concreta oficialmente en 1843.

- ¿Cómo se relaciona con la batalla?.- El combate fue el 24 de septiembre, día de la Virgen, de 1812. El ejército español, con unos 3.000 hombres, doblaba al de Belgrano, que contaba con apenas 1.800. El general puso su confianza en Dios y en Nuestra Señora de Las Mercedes, a quien nombró Generala de su Ejército. Dejó en manos de la imagen su bastón de mando en una procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla.

La Corona
 
De estilo renacentista, la corona fue diseñada en París por Coven Lacloche y fabricada en Buenos Aires. La joya cuenta con 2.744 brillantes y seis zafiros grandes. Está hecha en oro y platino; con arcos de oro macizo. Tiene 30 centímetros de alto y 285 quilates.

Es la séptima imagen coronada en la Argentina

- Luego de Nuestra Señora de Luján, de Buenos Aires

- Del Valle, de Catamarca

- Del Carmen, de Mendoza.

- De Itatí, de Corrientes.

- Del Milagro, de Salta

- Del Rosario, de Córdoba.

A doscientos años de la batalla que salvó a la patria


La victoria militar criolla -de la que en estos días se celebran los dos siglos- fue más importante desde el punto de vista de las consecuencias políticas que produjo que lo que las propias efemérides escolares se animan a reconocer. En primer lugar, la decisión de Manuel Belgrano de presentar batalla a las tropas del general realista Pío Tristán nació de una desobediencia, desobediencia que sorprendió a las autoridades del Triunvirato, pero también a los jefes españoles, quienes suponían que el maltrecho y desmoralizado ejército patriota continuaría su retirada hacia Córdoba o hacia Santiago del Estero.

Tucumán fue la primera victoria militar de las tropas criollas en nuestro territorio histórico. La pregunta a hacerse es la siguiente. ¿Qué habría ocurrido si Belgrano no hubiera decidido dar batalla? O, ¿qué habría pasado si hubiera sido derrotado? En cualquiera de los casos, la respuesta es relativamente sencilla: las provincias del noroeste se habrían perdido para siempre, su destino no habría sido diferente a las del Alto Perú que, como se sabe, luego pasaron a llamarse Bolivia.

Pero no concluyen allí las consecuencias. Tristán controlando Tucumán habría preparado una ofensiva inmediata hacia Córdoba. En ese caso, la maniobra de pinzas se habría perfeccionado con una ofensiva realista desde la Banda Oriental, más el apoyo de las tropas portuguesas desde Brasil. En ese contexto, es muy probable que la suerte de la revolución hubiera estado echada.

La victoria de Tucumán permitió iniciar la ofensiva hacia Salta, donde las tropas conducidas por Belgrano derrotaron una vez más a Tristán el 20 de febrero de 1813. La consolidación de este frente militar le permitió a San Martín pensar la estrategia del Ejército de los Andes, que marcharía desde Mendoza hacia Chile y, luego, por el Pacífico hacia Perú, para enfrentar a los realistas en su principal guarida: Lima y el puerto de El Callao. Para que ello fuera posible, era indispensable que la frontera norte estuviera controlada. Las batallas de Salta y Tucumán fueron el punto de partida. Luego las tropas de Güemes se encargarían del resto.

Por último, Tucumán precipitará la crisis interna del Triunvirato y habilitará la asonada del 8 de octubre de 1812, movimiento de fuerza que permitió que el ala más progresista de la revolución tomara el control del poder. En esa movida, como se sabe, estuvieron presentes San Martín y sus principales colaboradores de la Logia Lautaro. Belgrano, desde el norte, apoyó todas las iniciativas que se tomaron en esos meses.

Respecto de la batalla y del contexto social en la que tuvo lugar, hay que decir que la victoria fue contundente; pero en un momento la suerte de las armas criollas estuvo en tela de juicio. Para comprender el desafío hay que saber que las tropas realistas duplicaban en número a las criollas. Asimismo su armamento era más calificado. Como se recordará, Belgrano retrocedía desde Jujuy en dirección a Tucumán perseguido por los soldados de Tristán. El repliegue fue ordenado y, como los buenos boxeadores, los criollos retrocedían golpeando. Fue así como el 3 de septiembre los godos -como le gustaba decir a San Martín- fueron derrotados en el combate de Las Piedras. No se trató de una victoria militar importante, pero contribuyó a levantar el ánimo de los criollos y, de paso, a demostrarle a los jefes españoles que quienes retrocedían no estaban vencidos.

Diez días después de Las Piedras, Belgrano llegó a Tucumán. La reacción de los tucumanos fue importante a la hora de decidir la batalla. En efecto, a las llamadas fuerzas vivas de esa ciudad no les causaba ninguna gracia un futuro sometido a los realistas, sobre todo porque muchos de ellos se habían jugado por la revolución y no ignoraban la suerte que les aguardaba si eran tomados prisioneros. Es por eso que el Cabildo, reunido para atender la emergencia, envió tres delegados para hablar con Belgrano. Se trataba de Bernabé Aráoz, Rudecindo Alvarado y el sacerdote Pedro Miguel Aráoz, quienes expresaron el deseo de la ciudad de enfrentar a las tropas invasoras.

Esa era la señal que estaba esperando el jefe patriota. Belgrano nunca estuvo convencido de cumplir con las órdenes del Triunvirato de retroceder hasta Córdoba. Le parecía -y no estaba equivocado- que a medida que se dejara avanzar a Tristán, mas difícil sería luego detenerlo. Fue así como se preparó para resistir, para participar en la batalla que el historiador Vicente Fidel López calificara como “la más criolla de cuantas batallas se han dado en territorio argentino”.

Todo se hizo sobre la marcha. Se reclutaron hombres y se los armó con lo que había, que no era mucho. Se cavaron fosos alrededor de la plaza principal para enfrentar a los realistas en la última línea de defensa. Llegaron soldados de Catamarca y La Rioja. Como se dice en estos casos, la preparación técnica era deficiente, pero el corazón, grande.


Belgrano sabía que en la batalla había que jugarse el todo por el todo, incluso la propia vida. Así lo expresó a los soldados y así lo escribió en una carta. No estaba solo en esa patriada. Es más, estaba acompañado por la élite militar criolla, de soldados y oficiales curtidos en el combate. Muchos de ellos serán reconocidos años después como verdaderos guerreros de la Independencia. Allí estaba su lugarteniente, Eustoquio Díaz Vélez, sus jóvenes oficiales, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Manuel Dorrego, José María Paz, Juan Ramón Balcarce. La mención de estos nombres se parece a un friso de la Patria, pero en 1812 esos hombres todavía no sabían que en el futuro serían reconocidos como héroes y ocuparían un lugar importante en la historia de nuestro país.

En sus excelentes “Memorias”, el general Paz considera que la batalla de Tucumán es muy difícil de describir. En efecto, no fue una batalla prolija, una batalla de dos ejércitos perfectamente alineados que se enfrentan y de donde surge un ganador. En principio, el territorio elegido para dar la batalla era el llamado Campo de las Carreras, un terreno ubicado al suroeste de la ciudad, y que en tiempos más apacibles los tucumanos ocupaban para disfrutar de las carreras cuadreras.

Los estrategas militares aseguraban que quien definía el campo donde se habría de librar la batalla, tenía la mitad de la pelea ganada. Si ese postulado fuera cierto, Belgrano inició el combate ganando. Por su parte, Tristán seguía convencido de que los patriotas no presentarían batalla. Y habría de pagar caro ese error de percepción. Cuando se enteró de que estaba equivocado, ya era tarde.

Según las crónicas, las tropas criollas se desplegaron en el combate con la caballería en las alas y la infantería en el medio. La caballería estaba dirigida por Balcarce y Díaz Vélez, mientras que la infantería respondía a las conducciones de José Superí, Ignacio Warnes y Carlos Forest. Las tropas de reserva estaban a cargo de Manuel Dorrego y la modesta artillería respondía a las órdenes del barón de Holmberg.

Continuando con el relato de Paz, parece que el ala izquierda patriota y el centro arrollaron al enemigo, pero el ala derecha no tuvo la misma suerte. No obstante, se produciría una oportuna intervención de los dioses. Cuando el combate estaba en su momento más intenso, se levantó un temporal acompañado por una nube gigantesca de langostas que oscurecieron el cielo. Se dice que el viento y los insectos pelearon del lado de los criollos y decidieron la batalla. Es lo que cuenta la leyenda. Lo importante es que el temporal sembró el caos entre las tropas realistas.

Verdad o no, la confusión fue el rasgo dominante de la jornada. Por su parte, las tropas realistas a cargo de Tristán amenazaron con invadir la ciudad protegida por los fosos y pasar a degüello a su habitantes. La respuesta criolla no fue menos dura. Díaz Vélez prometió ejecutar a los prisioneros que fueron tomados, entre los que se incluía a lo más granado de la oficialidad realista.

Al final, el balance del combate no pudo ser más auspicioso para las tropas criollas. Hubo cuatrocientos soldados realistas muertos en combate y alrededor de seiscientos prisioneros. A ello se sumarán armas y caudales. Por el lado patriota, el número de muertos llegó a ochenta hombres. La diferencia de bajas de un lado y del otro, da cuenta de lo que ocurrió en el campo de batalla.

La ciudad de Tucumán se vistió de fiesta para celebrar la victoria. Cinco días después Belgrano envió el parte de la victoria a Buenos Aires. Una frase se destaca. “Sepulcro de los tiranos”, escribió refiriéndose a la batalla. Pero no hubo mucho tiempo para festejar porque había que perseguir a los godos. Se restañaron heridas, se incrementó el número de soldados, se afilaronn sables y lanzas. Y el 12 de enero de 1813 el ejército patrio salió de Tucumán rumbo a Salta.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Borrar al ilustrado Rivadavia

Grandes acontecimientos del pasado, pequeños hombres del presente

Esta semana el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán aprobó una ordenanza mediante la cual oficialmente se le cambia el nombre a la calle Bernardino Rivadavia por el de “Virgen de la Merced”, en todo el tramo que va desde la avenida 24 de Septiembre de 1812 hasta la avenida Domingo Faustino Sarmiento. Tal medida fue impulsada, aparentemente, como homenaje de ese cuerpo legislativo al Bicentenario de la Gesta Belgraniana en el Noroeste del país.

Junto con la calle Bernardino Rivadavia, también fue rebautizada la plaza homónima ubicada frente al Hospital del Niño Jesús con el nombre de “Los Decididos de Tucumán”.

El promotor de esta movida fue el concejal Germán Alfaro, un pejotista que desembarcó en 2011 en el edificio de Monteagudo y San Martín tras haber trabajado varios años como diputado nacional.

La propuesta de Alfaro desató una pequeña batalla legislativa en el Concejo Deliberante, pues la oposición realizó más de una objeción al proyecto, yendo desde el rechazo total de la idea (sostenida por el concejal radical José Luís Avignone) hasta la revisión de la ordenanza para reducirla a su mínima expresión (la edil Sandra Manzone de la Coalición Cívica sugirió prudentemente que sólo el tramo de Rivadavia en el que se encuentra la Basílica de Nuestra Señora de la Merced fuese rebautizado, dejando el resto de la calle con su denominación tradicional). El ex-diputado, que en realidad no esperaba resistencia, confesó que el debate “no estuvo a la altura de las circunstancias”, ya que, según parece, el concejal suponía que un proyecto tan noble pensado para honrar al General Belgrano iba a recibir el apoyo unánime y el aplauso generalizado de toda la corporación política tucumana.

Sin embargo el edil capitalino que más sorprendió en este asunto fue el cristinista Ignacio Golobisky. Este sujeto Golobisky es un paracaidista que llegó a la política gracias al etnonepotismo que impera en Tucumán desde que el Moloch José Alperovich gobierna la provincia (es, al igual que los Rojkes, los Temkin, los Mirkin, los Yedlin, los Gassenbauer, los Bromberg, los Ditinis, los Zeitune y los Elgart, un personaje cuyo principal mérito es la portación de tribu). Al ser alguien que entró por una ventana al peronismo, se ve que a este converso lo invadió el temor de que se lo calificase de "impostor" y de "usurpador", así que, para evitar ser cuestionado, Golobisky adhirió al “revisionismo histórico” y se convirtió en el principal impulsor tucumano del maquillaje demagógico y chauvinista bajo el que el cristinismo pretende ocultar sus fechorías. De esa manera, este declarado enemigo del “genocida” Julio Argentino Roca, festejó con una alegría perversa que el presidente Rivadavia no tenga un arteria céntrica bautizada con su nombre en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

En declaraciones vertidas en un programa de televisión, Golobisky sostuvo que Rivadavia era “un agente inglés”, y lo denunció por sus vínculos con la banca británica que endeudaron al país hace 188 años. Es curioso que el concejal no use la expresión “masón” para calificar a Rivadavia, sino “agente inglés”. Es decir al cristinista le parece repudiable que un presidente argentino pida un préstamo a ciertos banqueros con la excusa de desarrollar Buenos Aires (pero con el fin de financiar al país en su guerra contra el Brasil imperial por la posesión de la Banda Oriental), pero no le resulta reprensible que el mismo político haya sido el responsable de iniciar una feroz campaña antieclesiástica en 1822. Si el revisionismo histórico –al que tergiversan los cristinistas– condenó a Rivadavia, no fue por su acercamiento a Gran Bretaña sino por su militancia masónica que lo llevó a enfrentarse a la Iglesia Católica, vale decir no fue porque le gustase el dinero sino porque le repugnaba lo popular.

Ese es el principal problema con la escritura de la historia por parte de los cristinistas: se quedan con aquello que suma para su causa, y omiten todo lo que puede llegar a restar. Lo mismo hacen con su relato del presente: hablan de soberanía nacional y regalan los recursos naturales a la Barrick Gold, se quejan de que el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires habilite una línea telefónica para denunciar a quienes violan la ley y mandan a la Gendarmería a apalear a los que protestan, se autodenominan “populares” y votan a Boudou, constituyen uno de los gobiernos más unitarios de la historia y vindican a Dorrego, Rosas y Peñaloza.

De esa manera no es de extrañar que la propia presidente califique de “masón” al General José de San Martín, y tampoco sería de extrañar que el payaso de Golobisky apruebe la injuriante impostura que por estos días maquina fervorosamente la masonería local de considerar como un miembro de su secta al General Manuel Belgrano. 

La actitud del edil cristinista es despreciable, porque poco le importa la Virgen María. En este sentido su actitud es análoga a la del alperovichismo en el caso de la ilegítima derogación de La Linajeña, la bandera auténtica de Tucumán. En 2008, cuando el lobby sionista triunfó en su promoción de la cristofobia, se generó una situación calculadamente incómoda: se propuso suplantar a La Linajeña por la Bandera de Macha, un pabellón de un supuesto origen belgraniano. De ese modo se consiguió atemperar a las críticas y al descontento, pues no se estaba eliminando la Cruz de Cristo por mero odio anticristiano sino que más bien dicha acción correspondía a un homenaje a uno de nuestros héroes nacionales. Los sionistas se salieron con la suya, pues no sólo lograron manifestar triunfantemente su violenta cristofobia sino que además consiguieron que el pueblo tucumano gravitara en la pasividad.

En el discurso de Golobisky, con la Virgen de la Merced sucede lo mismo que con La Linajeña: se usa el nombre de una de las advocaciones de la Santa Madre de Dios no para ratificar la importancia del artículo 2 de la Constitución Nacional o para evangelizar a un pueblo que cada día más necesita la asimilación del mensaje cristiano, sino para fortalecer el “relato” de los cristinistas. La presencia del símbolo sagrado es simplemente una treta ingeniosa para llevar a cabo el plan de una élite –vender la idea de que ellos representan lo contrario a Rivadavia, cuando en realidad, al igual que el mulato, hasta coincidieron en regalar Famatina a los capitalistas más rapaces del planeta– embaucando al pueblo argentino con la pantalla de que le están rindiendo un homenaje al General Belgrano y a la Virgen María.

Las voces en contra
 
El rebautizamiento de la calle Bernardino Rivadavia fue altamente repudiado por la mayoría de los que tomaron conocimiento de la medida (el grueso de la población tucumana aún no sabe que el cambio de denominación se ha producido).

Dentro del grupo de los repudiadores hay tres subgrupos fácilmente distinguibles: los que se quejaron por el bizantinismo de los políticos, los que se enfurecieron por el descalabro residencial que la norma produce y los que, simplemente, son unos cretinos cristofóbicos.

Dentro de este último subgrupo se ubica como estandarte la nefasta ONG Andhes, una comparsa de presión dedehachehachista que, como buenos promotores de todo aquello que atente contra la identidad nacional, iniciaron una campaña para frenar la efectivización de la ordenanza arguyendo tonterías como la tesis de que en la Argentina el Estado está separado de la Iglesia. Por supuesto que todo el peso de ese argumento se desmorona desde el momento en que –como ya indicamos más arriba– queda en evidencia que el cambio de nombre de la calle no se produjo con la excusa de la evangelización sino como una medida para rememorar al pueblo de Tucumán que en 1812, y por disposición del General Belgrano, combatió durante dos días a las tropas realistas bajo la protección de Nuestra Señora de la Merced.

Los otros dos subgrupos de repudiadores tienen algo más de fundamentos para alzar sus voces. Los que critican el bizantinismo de los concejales nos recuerdan la leyenda que sostiene que en 1453, mientras Constantinopla era invadida por las tropas del sultán Mehmed II, las autoridades de la ciudad se dedicaban a debatir furiosamente temas de teología cristiana como la cuestión acerca de cuál era el sexo de los ángeles, en lugar de estar organizando la defensa de su moribundo imperio. San Miguel de Tucumán es una ciudad que necesita con urgencia la realización de cientos de obras (desde pavimento, cordones cuneta e iluminación en un montón de calles periféricas hasta un subterráneo construido en equipo con el municipio de Yerba Buena para optimizar el caótico sistema de transporte público), por lo que se entiende que detalles como el nombre de los espacios públicos son discusiones que, tranquilamente, las pueden dar los vecinos en foros dispuestos para tal fin, dándoles tiempo así a los políticos profesionales para ocuparse de pensar en el diseño de normas que mejoren la infraestructura urbana, garanticen la satisfacción de las necesidades básicas y controlen la gestión del intendente de un modo mucho más transparente que el actual.  

Pero los reclamos más justificados son los que provienen desde los vecinos que viven sobre las nueve cuadras que componen la calle Virgen de la Merced, debido a que ellos, inevitablemente, se convertirán en víctimas de los engorrosos trámites previstos para actualizar sus domicilios. Es decir quienes residen y poseen comercios en la antigua Rivadavia se verán obligados a realizar nuevas tramitaciones para que en sus documentos, pasaportes o talonarios de facturación figure una dirección que existe y no una que ha dejado de existir y por tanto no tiene correlato con la realidad.  

No es la primera vez que el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán obra de esa manera prepontente y antidemocrática, abusando del poder que le fuese conferido por la ciudadanía. En 2010, al poco tiempo de que Néstor Kirchner decidiera renunciar a la vida, en un rapto de vergonzosa obsecuencia los concejales oficialistas de San Miguel de Tucumán le impusieron el nombre del santacruceño a un tramo de la avenida Julio Argentino Roca, pese a que muchos vecinos residentes de ese sector no estaban para nada de acuerdo con tal medida. Lo peor de todo es que existen diversas ordenanzas (la 1.860, la 2.023 y la 3.465) que impiden el renombramiento de cualquier calle de la ciudad. Evidentemente los concejales de la capital de Tucumán no entendieron que son servidores públicos y no dueños del municipio.   

El urbanocentrismo de Tucumán

Entre todos los ríos de palabras que corrieron en la prensa para instalar el tema del cambio de nombre de la calle Rivadavia, llama la atención especialmente un articulito escrito por Federico Türpe, uno de los más mediocres cagatintas de La Gaceta. En su texto, Türpe sostiene acertadamente que la ciudad de San Miguel de Tucumán está en gran parte carente de nombres para sus calles y sus barrios, por lo que resulta chocante que a una vía pública que ya goza de un nombre identificatorio se le imponga otro que, seguramente, muy pocos tucumanos van a emplear para referirse a la misma.

Pero lo asombroso del escrito de este periodista es que, al parecer, tomó un mapa y notó que hay muchas calles que, pese a ser la misma extensión asfáltica, cambian su nombre según el sector en el que se ubiquen. El ejemplo que cita Türpe –con la convicción de que su mente “genial” ha descubierto una situación absurda provocada por políticos que no entienden nada de urbanismo– es la ruta 340, que se transforma en avenida Aconquija en el municipio de Yerba Buena, luego adquiere los nombres de “Mate de Luna”, “24 de Septiembre” y “Benjamín Aráoz” en el municipio de San Miguel de Tucumán, y finalmente es bautizada “San Martín” en el municipio de Banda de Río Salí. El periodista afirma con total soltura que ello “no es práctico ni ordenado”, y no se priva de fingirse un versado en la materia y denunciar que el repetido cambio de nombre de la misma vía pública “atenta contra la identidad de la metrópolis” ya que “las cosas que tienen demasiados nombres terminan por no tener ninguno”.

Resulta increíble ver que alguien a quien le pagan por escribir pueda ser artífice de tanta estupidez, como también sorprende comprobar que La Gaceta permite que cualquier ignaro poco instruido publique en sus páginas. Lo que Türpe considera una situación ridícula provocada por una serie de ineptos que han gobernado en Tucumán, en realidad es una práctica por demás común no sólo en la Argentina, sino en todo el mundo. En cualquier ciudad del planeta pasa lo mismo que en la provincia en donde vive Türpe: una misma calle, a partir de cierta altura, cambia su nombre por otro, sobre todo cuando se trata de una ruta que ingresa a una ciudad.

De todos modos, allende de estas tonterías remarcadas por Türpe, el periodista señala –aunque sin el énfasis que lo merece– el tema del ubanocentrismo que sufre la provincia de Tucumán. Al llamar “metrópolis” a San Miguel de Tucumán, está dando a entender -aunque probablemente sin ser conciente de ello- que en la provincia hay una grosera y grotesca división entre lo que es la Capital (entiéndase el tejido urbano al que pertenecen los municipios de San Miguel de Tucumán, Banda de Río Salí, Alderetes, Las Talitas, Tafí Viejo y Yerba Buena, y las comunas de El Manantial, San Pablo y Villa Carmela entre otras) y las otras ciudades y pueblos que se distribuyen en el resto de los departamentos. “Tucumán”, para el tucumano, es sinónimo de esa supuesta metrópolis que impera en el paisaje provincial. Toda la vida de la provincia está ordenada y orientada a lo que pase en la Capital y en sus zonas más aledañas. Ello, por supuesto, genera una profunda división entre la ciudad orgullosa de su concreto que se extiende en todas las direcciones (incluso verticalmente) y las ciudades que se ven rodeadas de vegetación, entre la "Ciudad" y el "Campo", entre lo urbano y lo rural, lo que lleva a que el tucumano citadino sienta no sólo desinterés sino hasta desprecio por aquel que está obligado a vivir en el “campo”. Tristemente eso se comprueba en el uso peyorativo que tiene la palabra “gaucho” en el habla popular de la provincia de Tucumán: mientras que en casi todo el país la palabra “gaucho” resume la nobleza y grandeza de las costumbres campestres, en Tucumán, por el contrario, la misma palabra remite a una persona rústica, ignorante, desubicada y de escasos modales. Ser llamado “gaucho” en Tucumán es lo mismo que ser llamado “guarango” en Buenos Aires, “opa” en Salta o “coya” en Jujuy.  

Revertir ese nefasto urbanocentrismo tucumano requiere de la creación de estrategias culturales y educativas grandilocuentes, que vayan muchísimo más allá del mero cambio de nombres de unas cuantas calles. Para que en el imaginario popular tucumano la palabra "Tucumán" remita a algo más que a lo contenido en las Cuatro Avenidas (el espacio constituido por el cuadrante que forman las avenidas capitalinas Sarmiento, 24 de Septiembre, Avellaneda y Salta) se requiere de una generación de políticos dispuestos a trabajar por la gente en lugar de sólo aspirar a enriquecerse desde la función pública. En Tucumán hace falta una mayor y mejor difusión folklórica (para que contribuya a la mejora de la calidad de lo producido en esa área), una más extensa y profunda concientización ambiental (que estimule la apreciación y la protección de los espacios verdes), y una promoción más seria del desarrollo industrial y comercial de las ciudades más alejadas de San Miguel de Tucumán (lo que le permita a dichas ciudades generar una autonomía económica y competir de esa manera en materia de servicios educativos y sanitarios con la Capital).

Y junto con esas medidas de fondo a nivel provincial, también es necesario desarticular el urbanocentrismo transformando a la propia San Miguel de Tucumán, la ciudad actualmente gobernada por Domingo Amaya y todos los miembros de las pandillas pejotistas. La Capital de Tucumán precisa de una mayor identidad, de nombres dignos y símbolos propios para sus espacios públicos (no sólo para las calles, las plazas y las escuelas, sino para los barrios a los que les urgen recibir denominaciones bien colocadas, en lugar de llamarse "Barrio Ex-Aeropuerto", "Barrio COPIAAT II", "Barrio Agrimensores" y cosas por el estilo), de servicios fundamentales bien distribuidos en sus barrios y de un plan de seguridad que contemple la cobertura de todos los rincones de cada vecindad. Sólo así, generando un mayor aprecio de los tucumanos por el espacio en el que habitan, problemas como el exceso de basura en las calles podrán ser solucionados, periodistas charlatanes serán acallados y el cretinismo de los concejales no podrá avanzar sobre una ciudadanía orgullosamente dueña de su provincia. 

Entendiendo lo que significa que la Virgen sea llamada “Generala”

El anuncio de que a partir de una propuesta legislativa multipartidaria se creará un fondo histórico denominado “Virgen Generala” destinado a “difundir la participación de Nuestra Señora de la Merced en la historia tucumana” suena a buena noticia, aunque, conociendo a la corporación política de la provincia de Tucumán, uno tiene serias reservas sobre dicho proyecto.

Según las primeras versiones sobre el asunto, la iniciativa parlamentaria no se trataría más que de un arreglo entre el Ente Tucumán Turismo y los curas mercedarios para fortalecer un circuito cultural que incentive a los visitantes a despojarse voluntariamente de sus billetes.

Al reducir el tema a una cuestión turística todo lo que Nuestra Señora de la Merced significa para el pueblo tucumano queda minimizado.

En septiembre de 1812 el General Manuel Belgrano decidió desacatar una orden que lo obligaba a replegarse hasta Córdoba, y en lugar de ello mandó a su ejército, al Ejército Auxiliar del Perú, a enfrentarse al Ejército de Operaciones del Alto Perú, comandado por el General Pío Tristán, en las cercanías de la ciudad de Tucumán. El enfrentamiento fue dificultoso, pues a los fenómenos naturales incómodos (el fuerte viento que soplaba y la famosa avanzada de langosta) se le sumó el abundante humo que las armas y los pastizales incendiados producían. En el amanecer del 25 de septiembre de 1812, los Generales Belgrano y Tristán se suponían victoriosos. El realista le envió un ultimátum al patriota, pero éste lo rechazó: los de Tristán amenazaron con incendiar la ciudad si los patriotas no deponían sus armas, mientras que los de Belgrano respondieron que degollarían a todos los prisioneros realistas que tenían y expondrían a la población civil de Tucumán al fuego bélico con tal de no cederles el control de la ciudad. A raíz de ello, el General Pío Tristán optó por retroceder hasta Salta y esperar allí al Ejército leal a Buenos Aires.

Habiendo sido un 24 de septiembre el día escogido para el choque de fuerzas en Tucumán, el propio General Belgrano aprovechó el santoral para encomendarse a Nuestra Señora de la Merced. Esta advocación mariana proviene del siglo XIII, cuando un misericordioso comerciante barcelonés llamado Pedro Nolasco (hombre santo canonizado por la Iglesia) tuvo una visión en la que la Virgen María lo instaba a fundar una congregación de religiosos que trabajase por la liberación de los cristianos que en aquel entonces habían sido reducidos a la esclavitud por los sarracenos del norte de África; nació así la Orden Mercedaria, la cual está presente en Tucumán por lo menos desde 1565. En 1696, el Papa Inocencio XII fijó oficialmente el 24 de septiembre como fiesta universal de Nuestra Señora de la Merced.

La casualidad quiso que la Batalla de Tucumán fuese un 24 de septiembre, el día de la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, el día en el que el cristiano celebra la liberación de la esclavitud y la libertad de poder responsabilizarse por los otros. El General Belgrano supo aprovechar este gesto simbólico del destino, y alimentó a su causa con la de los libertadores.  

Los insensatos ateos que tanto pululan en nuestro tiempo plantean imbecilidades en torno a la devoción mariana del General Belgrano. Su principal chicana es: “¿por qué la Virgen ayudó a los patriotas y perjudicó a los realistas si ambos ejércitos eran cristianos?” Esta idiotez se basa en la idea de que la Virgen María habría tenido algún tipo de participación en el desarrollo de las acciones bélicas. En realidad ningún católico tucumano defiende ello. Es cierto que hay testimonios (hoy ya convertidos en leyendas populares) de soldados beligerantes que vieron, escucharon o sintieron a la Virgen María en el campo de batalla. Pero ese tipo de historias nunca han llegado a ser interpretadas más que como reacciones normales de un combatiente sometido a la presión de una guerra. Es muy común que, en medio de un evento en donde está en juego la vida de uno, afloren ante si imágenes religiosas que ayuden al guerrero a sobrellevar esa situación tan dura y traumática.

Un relato creo que puede ilustrarlo. En mayo de este año, asistí a una conferencia que brindó el padre Vicente Martínez Torrens en el Colegio Fasta Catherina de Capital Federal. En la misma este sacerdote comentó que, estando en las Islas Malvinas durante los meses de la guerra de 1982, trabajó junto al Coronel Mohamed Alí Seineldín. Según su recuerdo, aquellos días fueron de mucha actividad para él, ya que el Coronel Seineldín le pedía que permanentemente celebrase misas y encabezase peregrinaciones junto a las imágenes de la Virgen que habían sido llevadas a las islas. Martínez Torrens dice que en un momento, tras un bombardeo feroz de las fuerzas británicas, Seineldín le pidió que organizase una procesión; el cura entonces le preguntó al coronel si no era mejor que los soldados reforzasen las trincheras con sacos de tierra, a lo que Seineldín le contestó “mire padre, sentirse envuelto por el manto de la Virgen le confiere más protección a un soldado que un montón de tierra amontonada”.

En 1812 hizo Belgrano algo similar a lo comentado por Seineldín. Miles de hombres, muchos de ellos considerablemente más jóvenes que los que pelearon en Malvinas, estaban a punto de ser enviados a enfrentar a una fuerza militar mucho mejor equipada, más disciplinada y dirigida por un estratega muy habilidoso. En ese contexto ofrecerse a la Virgen María antes de entrar a la pelea (y no después) era una manera de preconizar la idea que de morir no morirían de manera absurda y abandonados por Dios sino defendiendo a su patria del enemigo y en los dulces brazos de su Madre. Transcurrida la batalla, y en agradecimiento por el triunfo que bien pudo haber sido una derrota –y aprovechando también el simbolismo extra de ser ayuda espiritual de los libertadores de cautivos– Belgrano le confiere a Nuestra Señora de la Merced el título de “Santa Patrona del Ejército”, siendo esta advocación ya conocida en aquel entonces como “Virgen Generala de los Ejércitos Celestiales”.

Todo esto que comentamos pone en evidencia que si esa piara de inservibles que fungen como legisladores de Tucumán les interesa realmente Nuestra Señora de la Merced entonces no deben denigrar la cuestión de Su participación en la historia provincial convirtiendo todo en una cuestión de “turismo religioso”. Al contrario, lo más adecuado para hacer, si es que de verdad les interesa el asunto, es estipular la concesión de dos días no laborables todos los 24 y 25 de septiembre para que la provincia de Tucumán se aboque multitudinariamente a honrar a la Virgen, del mismo modo que la provincia de Salta honra al Señor y la Virgen del Milagro. Y en dichas celebraciones no puede faltar la presencia de las Fuerzas Armadas de la Nación, ya que la Batalla de Tucumán no la ganó un pueblo “militante” dirigidos por un abogado –tal y como quieren vender los cristinistas– sino una unidad militar comandada por un General y subcomandada por muchos valientes oficiales. De allí que sea necesario aclarar algo: los concejales de Tucumán erraron tremendamente –o acertaron cínicamente si lo hicieron a propósito– al pedir que el nombre de la calle Nuestra Señora de la Merced sea abreviado a, simplemente, “Virgen de la Merced”, pues el término “Señora” es la contraparte femenina de “Señor”, que es un título militar que equivale al de “Guardián” o de “Caudillo” (Pedro Crisólogo y Juan Damasceno sostienen que la palabra “María” es el equivalente sirio a “Señora”, y San Bernardo de Claraval correctamente le atribuye dignidad guerrera a Nuestra Señora pues Ella, como Nueva Eva, es artífice “pasiva” del sometimiento del antiguo Adversario de la humanidad y del triunfo final de Cristo).

Zain el-Din Caballero

sábado, 22 de septiembre de 2012

Tucumán: se llevará a cabo un conciliábulo de impresentables para tergiversar la biografía del General Manuel Belgrano

¿Tenía Manuel Belgrano un proyecto emancipador global para toda América latina? ¿Estaba consustanciado con los ideales libertarios franceses? ¿Era masón? Todas estas preguntas, y muchas otras, serán respondidas en las Jornadas Belgranianas que, bajo el lema "Belgrano íntimo", se realizarán el domingo en el salón Emperador del Hotel Carlos V (25 de Mayo 330).

Organizadas por el Observatorio de la Ciudadanía del NOA, con la colaboración del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (ILEC) y la Fundación Contemporáneos, el encuentro congregará a historiadores, dirigentes masones e intelectuales de toda la región. "La idea de las jornadas es resaltar los diferentes aspectos del prócer, sobre todo los que no son los mayoritariamente difundidos. Queremos mostrar a un héroe real y desacralizado, que tenía carencias y limitaciones humanas, pero que, sin embargo, logró gestas heroicas y fundacionales para nuestro país", señaló Marcelo Villalba, titular del Obeservatorio de la Ciudadanía del NOA.

Al encuentro asistirán el Gran Maestre de la Masonería Argentina, Angel Jorge Clavero y el historiador de la Orden, Nicolás Breglia. "La presencia de los dirigentes masónicos obedece justamente a la idea de mostrar uno los aspectos menos difundidos y hasta negados por algunos sectores de la academia o del clero. Ellos se muestran muy interesados en aportar sus conocimientos y documentaciones al respecto, con los cuales dicen probar la pertenencia de Belgrano a la Masonería de aquellos años", agregó Villalba. En este sentido, Clavero dictará una conferencia el domingo a las 11, en la que hablará sobre "La filosofía masónica y su influencia en la sociedad". Mientras que Breglia disertará sobre "Manuel Belgrano: su gesta libertaria desde su pertenencia a la Masonería y bajo los principios de la Orden".

Además estarán presentes el presidente de la Asociación Belgraniana de Villa María, junto a uno de los choznos homónimos del prócer. Él aportará relatos de la tradición familiar de Belgrano y objetos de uso íntimo y cotidiano que pertenecieron al prócer, como la pluma y el tintero que empleó en su famosa última carta.