La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 17 de agosto de 2012

Salta: exponiendo las falsedades en materia de educación del perverso Nuevo Orden Mundial

El día 7 del corriente mes de agosto y por la señal del Canal Siete de aire de nuestra queridísima y vapuleadísima Salta la linda, se presentó en su columna del noticiero la Srta. Cecilia Gómez… con una columna sobre la educación.

El pobre oído del oyente, si así lo dispuso, tuvo que atragantarse al menos con tres atrofiadas ideas sobre lo que, a juicio de la señorita, la educación debería de ser en cuestiones como los contenidos, las tradiciones y el ya relajadísimo tema de la enseñanza religiosa impuesta.

La señorita afirmaba que los contenidos que se vierten en la enseñanza escolar pública son estrictamente científicos y por lo tanto demostrables y comprobables y que esto se contrapone a lo que serían las creencias las cuales son para nada académicas y cosas por el estilo. Una visión de este tipo obedece a una a sobredosis de positivismo contemporáneo. Las ciencias sociales no tienen en sí mismas la certeza de los demostrable y de hecho la ciencia positiva baila su vals a un ritmo de terremoto ya que la mismas se basan en teorías e hipótesis que se descalabran unas a otras, las mismas leyes universales son superadas por nuevas leyes advenidas de nuevas teorías que luchan por pasar del plano abstracto e intelectivo al plano concreto. Esto no significa intentar degradar a la gran vedette contemporánea: la ciencia, que está en permanente búsqueda de lo verdadero desde sus distintas ramas y posturas gnoseológicas.

Por otro lado afirmaba que el matrimonio para toda la vida es una cuestión de tradición y que realmente este compromiso con carácter permanente no es apto para las realidades de hoy... bueno si la tradición nos trae tanta herencia negativa, digamos que la docencia es una institución milenaria y los docentes estarían más dinosaurios que los que se apromesan de por vida o intentan un proyecto profundo, permanente y compartido de felicidad. Es decir que no es la institución la que falla sino más bien que las personas que se creen aptas para esta en realidad no lo están o sencillamente las condiciones necesarias no se dan.

Y para frutillar la columna sobre educación remataba, Cecilia, diciendo que no debe imponerse ninguna creencia religiosa en las aulas del sistema de enseñanza público. De hecho se dejaron de imponer hace años y si alguna vez fue obligatorio aprender algún contenido específico sobre religión fue porque así lo demandaba la sociedad en su conjunto. La sociedad demanda los contenidos de la enseñanza escolar. Hoy por hoy no se obliga a nadie a tener clase de religión la cual de ninguna manera significa adoctrinar, según la legislación actual. Pero el alumno necesita tener elementos para crecer en su dimensión trascendente y religiosa de lo contrario no se implementaría una formación integral, como se declama desde la pedagogía actual, al menos desde este aspecto.

Estas columnas sobre educación terminan confundiendo más a la gente que lo único que necesita oír son ideas claras y no ideologías solapadas, como lo es el reduccionismo de tipo agnóstico positivista, que intentan dejar de lado a otros que piensan y creen diferente, intentando avasallar con las costumbres, tradición, creencias e idiosincrasia de nuestro pueblo y por lo tanto son pensamientos excluyentes y extraños, generando indefectiblemente situaciones de injusticia.

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