La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 30 de agosto de 2012

Lesa humanidad: un tucumano denuncia que sufrió brutales torturas

El golpe del tronco de un árbol fue tan fuerte que reventó la cerradura de la puerta. Con ese estruendo se despertó Daniel Rivero el domingo a la madrugada, sin entender qué pasaba. El susto lo obligó a dar un salto que lo sentó en la cama. Y en ese momento comenzó una pesadilla que duraría casi una hora.

Daniel tiene 37 años y vive solo en una habitación de tres por tres, edificada en el medio de un pequeño terreno tan humilde como el del resto de sus vecinos del barrio Libertad, en Los Ralos. El sábado a la noche había una fiesta en la casa de una vecina de enfrente, pero también falleció un hombre de la cuadra y el velorio los obligó a bajar la música.

Mientras tanto, dos individuos irrumpieron en la habitación de Daniel con una linterna y una pistola en la mano. Pese a que actuaron a cara descubierta, él no pudo verlos porque la luz estuvo siempre apagada y la escasa iluminación que entraba por la ventana fue tapada rápidamente con la cortina, mientras uno de los intrusos lo encandilaba con la linterna.

"Quedate quieto y entregá la plata o te matamos", le advirtieron, apuntándole a la cabeza. Daniel estaba en calzoncillos y atinó a patear el pantalón que estaba en el piso, en cuyo bolsillo había unos $ 900. Pero no los conformó. "Ellos venían confundidos y me pedían algo que yo no tenía", explicó el hombre, que vive de la venta de verduras y carbón, tanto en un local que alquila en la villa de Los Ralos como de manera ambulante, en un carro tirado por un caballo.

Daniel está convencido de que alguien lo entregó. Los asaltantes se movían con total confianza y hasta llamaban al perro por su nombre. "Tengo un dogo que es muy malo, pero ellos le decían 'Yimbo' y cuando ladraba, me obligaban a calmarlo", afirmó el hombre desconcertado.

"Me mudé hace poco para acá, en esta misma cuadra tengo una pieza más chica que la puse en venta, porque quiero comprarme una camioneta usada para trasladar la mercadería", contó. Pero la habitación todavía no tiene dueño y el verdulero sólo contaba con $ 5.000 que venía ahorrando para cubrir el costo del vehículo. "Deben haber pensado que, si quería comprar una camioneta, habría tenido $ 30.000 o $ 40.000", reflexionó.

Mientras le exigían el dinero, lo sometieron a maltratos. "Primero me pusieron la mano sobre el respaldo de la cama y me pegaron un culatazo que me abrió el dedo", recordó Daniel. Luego lo ataron de pies y manos con las sábanas y lo tiraron sobre la cama. "Me pegaban en la panza, donde tengo la cicatriz de una operación".

En ese instante, uno de los ladrones descubrió los $ 5.000, que estaban escondidos dentro de una linterna. Para castigarlo por no entregar los billetes, enchufaron un alargador. "Me empezaron a picanear, me rozaban el cable en la planta de los pies. Después me sentaron e intentaron meterme el cable con corriente en la boca para que diga dónde estaba lo demás".

Pasaron varios minutos hasta que el verdulero pudo convencerlos de que no había más plata. Entonces lo ataron a la cama, lo taparon con una frazada y huyeron por el fondo, donde hay un descampado que conduce a la ruta 303. Nadie vio ni escuchó nada. Tampoco hay detenidos.

1 comentario:

  1. Si el caso de tortura fuera el de un hombre de la ley frente a algún maleante sería un escándalo de magnitudes enormes, pero como el que sufrió las torturas de mano de delincuentes fue una pobre víctima de robo a nadie en la prensa le importa.

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