La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 10 de agosto de 2012

¿Hospital público o centro de control demográfico?: los escándalos del Materno Infantil

El changuito de Isonza, ahora angelito en el cielo

Las voces parecen alteradas. Asoman de una reunión de médicos en el Hospital Materno Infantil de Salta. Hasta ahí llegó, desde Cachi, un changuito de 7 años con un golpe en la cabeza. A las 48 horas murió. Y hay que armar una cadena de explicaciones convincente. Si no “van a rodar cabezas”, dicen. El problema no es el changuito muerto. Sino cómo se explica hacia fuera que se murió. Cuando no estaba para morirse.

Esta historia está hermanada con otra historia.

Cuando tras el parto en el Hospital Perrando de Resistencia, a Analía le dijeron que su beba prematura había vivido apenas el tiempo necesario para asomar. La había gestado apenas seis meses y la chiquita insistió en salir. Analía quiso verla. Habían pasado doce horas del parto pero ella no quería irse del Hospital sin guardarse en su memoria la imagen del cuerpecito inerte. En la morgue le dieron un destornillador para que abriera el cajoncito. No sólo la vio, sino que la oyó gemir. “Tenía escarcha de hielo en todo el cuerpito”. ¿Cuántas veces la muerte es una fatalidad preconcebida? ¿Cuántas no se lucha porque no vale la pena una mínima vida adelantada y frágil?

El changuito de Isonza, que llegó de Cachi, no tuvo la misma suerte. Salta no es el mejor aire para nacer. Y menos su pueblito, donde todo da tanto trabajo. Donde una tomografía es un nombre imposible en hospitalito sin médico. Luciano llegó desde Isonza, un paraje perdido en el valle. En el hospital de Cachi no supieron qué hacer con su cabeza. Y lo derivaron a la capital. Era 29 de junio. A los dos días murió. Los médicos del hospital público fueron grabados mientras discutían un argumento común para explicar que al pastorcito calchaquí se le antojó morirse así, irresponsablemente. Y que ellos nada, pero nada tiene que ver.

Y puede ser, no más. Porque en Cachi es poco lo que puede atenderse. Apenas una mínima complejidad. Comunicar urgencias o pedir ambulancias es una quimera. La comunicación es horrible, el hospital no tiene radio, los enfermeros tienen que subirse a un cerro para tener señal en el celular. A veces sólo queda el poste de Emergenia cada 10 kilómetros. Si nieva el paso se cierra y los ocho mil habitantes de Cachi quedan encerrados a la buena de dios. Cuando llueve se transforman en isla. Si hay que trasladar a un enfermo, por tierra o por aire el viaje estará condicionado por el clima.

A veces es más rápido morirse. Menos traumático. Luciano pudo salir de Cachi. Pero la capital de Salta no fue más piadosa con él.

La desidia de un sistema que no lo incluye –ni a él ni a Luz Milagros- acabó por devorárselo.

El crimen del bebé Chaile

Hace 4 meses atrás, Camilo Chaile (25) y su mujer (25) se hicieron presentes en el Hospital Público Materno Infantil para tener a su bebé.

En la oportunidad lo atendieron 3 médicos distintos que hicieron caminar a la mujer por 6 horas esperando a que la mujer dilate lo suficiente como para ingresarla. Al no lograr los 4 centímetros que necesitaba para empezar el trabajo de parto, la pareja fue enviada a su casa donde debían aguardar a que la mujer rompiera bolsa, tuviera contracciones intensas y continuas o que sangrara.

En comunicación con FM Capital, Camilo Chaile recordó que la última profesional que los asistió los mandó a casa porque su señora no tenía cara de sufrimiento y porque las primerizas son escandalosas.

“Un día después volvimos porque mi señora no tenía síntomas pero sentía dolor, nos hicieron esperar mucho tiempo hasta que mi señora dijo que no sentía al bebé”, manifestó Chaile, para luego agregar que, “recién ahí le hicieron una ecografía y nos dijeron que el bebé había muerto”.

En ese momento la ingresaron a la sala de partos donde una hora después parió al bebe en forma natural.

“Nosotros no dejamos que le hicieran la autopsia en el Hospital, esperamos a que se la hiciera el médico forense legal quien dijo que mi bebé murió asfixiado en el vientre de mi mujer”, puntualizó.

Desde ese momento y hasta ahora nadie del Ministerio de Salud del Gobierno de la Provincia de Salta ni del Hospital Público Materno Infantil se acercaron a los padres.

“Mi bebe ya murió y no nos lo devuelve nadie, pero queremos que esto no le pase a otras familias, porque nuestro caso se hizo público, pero hay muchos otros que no”, concluyó.


El crimen del niño Arrúa

Una madre de General Güemes denunció que su bebé de 11 meses falleció porque el Hospital Público Materno Infantil demoró la cirugía que necesitaba como consecuencia de la falta de personal. Desde la institución admitieron que se reprogramó la operación porque no había profesionales suficientes pero negaron que eso le haya causado la muerte.
 
Valentino Arrúa sufría una cardiopatía compleja de nacimiento y requería una intervención que tenía fecha para el 23 de mayo pero se canceló hasta el 6 de agosto.

La cirugía se hizo el lunes pero el cuadro del niño se complicó y derivó en su muerte, cerca de las 3.30 de la madrugada.

Silvia Ortubia, mamá del bebé, apuntó contra los responsables de que la práctica no se hiciera antes. “Esto se hubiera evitado si lo operaban el 23 de mayo. Ahora me dicen que el bebé no resistió la cirugía. Por supuesto, si dejaron pasar tanto tiempo... Me aseguraron que todo era para darle una mejor calidad de vida”, reclamó.

“En marzo, los médicos me explicaron que, si en dos o tres meses no intervenían a mi hijo, esto era irreversible. Pero el Ministerio de Salud Pública no autorizaba los recursos humanos para el postoperatorio”, sostuvo Silvia Ortubia.

El director médico del hospital, Mario Morosini, negó que la muerte del bebé pueda asociarse con la tardanza. “El niño estaba clínicamente estable. No fue una cirugía de urgencia por una descompensación”, indicó.

El gobernador Juan Manuel Urtubey estaba al tanto de las postergaciones en las prácticas quirúrgicas cardiovasculares. El 11 de junio el mandatario había visitado el hospital y declaró entonces que se había diseñado “un plan de contingencia” para operar a los chicos que estaban en lista de espera. Urtubey dijo: “No hay terapistas en Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca ... prácticamente no hay en Argentina”.

“No fue mi hijo el que no respondió. Fueron ellos los que no hicieron nada por él”, manifestó Silvia Ortubia.

Valentino Arrúa hubiera cumplido un año el 29 de agosto. Tenía tres hermanos de 10, 12 y 14 años. La familia no cuenta con obra social y vive de los ingresos del padre, Fabián Arrúa, quien conduce un camión.


Un hospital de médicos que no respetan la vida

Hugo Rivas Vázquez, director médico adjunto del Hospital Público Materno Infantil, aseguró a El Tribuno que la institución garantizará que se realice el aborto a mujeres embarazadas como producto de una violación que lo requieran.

El funcionario aseguró que, si todos los médicos de la institución se negaran a realizar la práctica por objeciones de conciencia, la gerencia determinará cómo asegurar la interrupción de la gestación.En ese caso tendremos que buscar por fuera del sistema quién pueda hacerlo”, indicó.

FUENTE

Políticos cómplices

Los concejales capitalinos rechazaron esta tarde un proyecto de declaración, presentado por el Frente Salteño, a través del cual le pedían al gobernador Juan Manuel Urtubey que intervenga el Hospital Público Materno Infantil.

El proyecto de declaración fue presentado sobre tablas. La votación terminó con 9 votos a favor y 8 en contra, pero se necesitaban los dos tercios para la aprobación de la iniciativa.

FUENTE 

El Concejo Deliberante analizó el problema de atención en el Hospital Materno Infantil, debate en el cual el concejal Emiliano Godoy, habría manifestado que “chicos se mueren todos los días”.

Estas declaraciones molestaron a su par Aroldo Tonini, quien le contestó que nadie está exento de ser víctima de una mala atención, ni siquiera un hijo suyo.


Godoy malinterpretó los dichos de su par y lo agredió verbalmente, los demás concejales debieron intervenir para evitar que se agarraran a golpes.


El debate se generó por la presentación que hizo Raúl Medina, pidiéndole al Gobernador que intervenga el hospital Materno Infantil, ante lo cual los oficialistas se opusieron aduciendo que el Primer Mandatario sabe lo que debe hacer ante las denuncias que recibe el nosocomio.

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