La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

miércoles, 8 de agosto de 2012

El monopolio Monsanto desembarca en Tucumán

El Gobernador de la Provincia de Tucumán, CPN José Alperovich, recibió en su despacho de Casa de Gobierno a representantes de la empresa Monsanto Argentina, dedicada a la venta de insumos agroquímicos.

Cabe destacar que la firma realizó una inversión de 20 millones de pesos con el objetivo de instalarse en la provincia para proveer insumos a los empresarios locales y llevar a cabo estudios de mercado referentes al maíz y la soja.

Posteriormente, Adrián Vilaplana, quien mantuvo un encuentro con el primer mandatario, brindó detalles del encuentro y manifestó la importancia de posicionar a Tucumán como centro de operaciones de la región NOA.


El objetivo de la corporación es realizar experimentos irresponsables, como acostumbra a hacerlo en Estados Unidos, pero esta vez sin ningún tipo de legislación ambiental que responda a este tipo de operaciones y con quizás, los políticos más corruptos sobre la faz del planeta. Sin fiscalización, sin jueces, y con diputados y senadores que reciben sobres por debajo de la mesa cuyo color varía de acuerdo a los montos, una maniobra ya conocida por cualquier representante de cualquier partido político en Argentina, que nadie denuncia.

Monsanto instalará dos mega laboratorios (en Tucumán y en Córdoba), donde se procederá a la contaminación de vegetales y animales nacionales. Asimismo, el soborno al Estado y todos sus representantes incluye una inversión de 170 millones de pesos para "investigación y desarrollo" biotecnológico "en maíz y soja", según mintieron a la prensa.

Los medios afines al gobierno nacional festejaron que Monsanto "trataría y acondicionaría" (es decir, modificaría a nivel genético insertando genes de peces, virus e insectos) a las semillas de maíz, para obtener una capacidad "máxima" de producción que alcanzaría los 3,5 millones de hectáreas. Esto transforma a la Argentina, que alguna vez fue el granero global, en un basurero químico sin precedentes en la historia, donde serán construidas las dos plantas más grandes del mundo (en Tucumán y en Córdoba), para la producción e investigación transgénica de semillas.

Los cultivos OGM no sólo destruyen irreversiblemente el área afectada en forma directa, sino también cualquier especie salvaje que habite las cercanías y lo que es peor, directamente a todo el planeta, por tratarse de contaminantes atmosféricos y de las vías acuíferas, como fue certificado por el Servicio Meteorológico de Estados Unidos y científicos de Alemania. Además, los cultivos OGM implican la exportación de agua y nutrientes al extranjero, una drástica disminución de la superficie poblada por biodiversidad nativa, y todo esto teniendo en cuenta que Monsanto no es una corporación querida en la Argentina, luego de haber asesinado a miles de personas y provocado el nacimiento de niños deformes en gran parte del país mediante fumigaciones y sus "accidentes" de fugas químicas constantes, como el último derrame de amoníaco en Zárate. De esta manera, y por ambiciones estrictamente personales, Cristina Fernández de Kirchner pone en riesgo la biodiversidad natural en todo el país, mientras cierra otros contratos para extender la destrucción a toda la Patagonia.

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