La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 2 de junio de 2012

Ibatín en ruinas

El abandono

Instituciones afines a la cultura tucumana han solicitado, solicitan y solicitarán a las autoridades provinciales y comunales mejorar el acceso a Ibatín, una señalización adecuada, así como agua potable, sanitarios, luz y seguridad. Deseos que surgieron tras varias reuniones, pero hasta ahora poco se hizo. 

Se espera que al celebrar el 450° aniversario de su fundación tenga un cierto parecido a Cayastá, que fue el asentamiento de la primera fundación de la provincia de Santa Fe, luego trasladada a su actual aplazamiento. Pero Cayastá no fue abandonada, se la conservó y hoy es un centro turístico muy visitado. 

Ibatín, en cambio, cada 31 de mayo, aniversario de su fundación, una cuadrilla de obreros comunales desmalezan el camino que conduce al lugar donde se levantaron las instituciones que caracterizan a las primeras fundaciones españolas, cabildo, iglesia, palacio de la justicia y las casas de los fundadores. 

Ibatín contaba con 200 hectáreas; actualmente cuenta con cinco ha. ¿Qué pasó con las 195 restantes? Los cañaverales fueron avanzando sobre el predio histórico; los vecinos temen que termine desapareciendo. 

Se celebra el 447 aniversario de su fundación, llegan funcionarios de segunda y de tercera línea, luego de un discurso ya conocido prometen obras virtuales, y luego se van para volver el próximo 31 de mayo. 

Según el delegado comunal, Mario Moreno, en 2009 el Gobierno iba a mandar $ 1 millón para ser destinado a obras de infraestructura, entre ellas un centro de interpretación donde habría un museo. Esta promesa fue hecha en 2009 por la Nación. 


La importancia de Ibatín para la identidad nacional

En un día de otoño de hace 447 años, el 31 de Mayo de 1565, Diego de Villarroel fundó la ciudad de San Miguel de Tucumán en el sitio que los aborígenes llamaban Ibatín, distante kilómetro y medio  al sur del río  Pueblo Viejo.

En la plaza plantó el Árbol de Justicia y en el solar reservado para la Iglesia Matriz, la cruz de quebracho que se conserva en la Catedral actual. 

Al año siguiente la ciudad fue designada sede del Obispado de las Santa Cruz del Tucumán en Ibatín, primera diócesis de nuestro país que luego se trasladó a Santiago del Estero.

En 1578 sufrió un devastador ataque indígena, sin embargo sobrevivió ayudada por fuerzas santiagueñas y, según la tradición, por los santos Judas y Simón cuyas imágenes también se conservan en la Catedral.

Y no sólo sobrevivió, sino que se transformó en una próspera ciudad pues gozaba de una ubicación privilegiada tanto  por la fertilidad de su suelo como  por estar situada a la vera del camino de la Quebrada del Portugués que unía Perú con el Río de la Plata, pasando por los Valles Calchaquíes.

Tenía una activa vida comercial basada en su producción agropecuaria  y en sus industrias, la principal de las cuales era la construcción de carretas. Tan importante se volvió la ciudad, que hubo un proyecto de fundar en ella una Colegio de estudios superiores, a cargo de la Orden Jesuita, que finalmente se instaló en Córdoba dando origen a su universidad.           

La época dorada de San Miguel de Tucumán se extendió  desde fines del siglo  XVI hasta las tres primeras décadas del XVII; después la mala suerte se abatió sobre ella: en 1630 estalló la Segunda Guerra Calchaquí y en 1656  la Tercera, lo que obligó a abandonar el camino que pasaba por los Valles a favor de uno nuevo (cuyos lineamientos básicos sigue la ruta nacional Nº 9) que los evitaba, hecho que le quitó a la ciudad su movimiento comercial. Incluso la naturaleza se volvió contra ella pues el río Pueblo Viejo cambió su curso y en 1678 y 1679 se produjeron dos devastadoras inundaciones que arrasaron  gran parte del caserío.

La ciudad, aislada del movimiento comercial y semidestruida, languidecía por lo que se hizo impostergable trasladarla a otro sitio. El elegido fue La Toma donde hoy se levanta, situado a 62kms. de Ibatín y por el que pasaba el camino nuevo.

El traslado comenzó el 25 de septiembre de 1685 con el propósito de que el 29, día de San Miguel Arcángel, patrono de la ciudad, ésta ya estuviera instalada en su nuevo sitio.
 
La ciudad en Ibatín quedó atrás para siempre. Sus ruinas, las más antiguas de población colonial existentes en el país, declaradas Patrimonio Histórico y Cultural de Tucumán, aguardan su recuperación.

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