La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

lunes, 4 de junio de 2012

Crecen las sospechas sobre el viaje de Alperovich a EEUU

Multiplicando las farsas angoleñas

El embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello, confirmó la visita que realizará a Washington el gobernador José Alperovich, quien llevará adelante una serie de reuniones para lograr el ingreso de los limones tucumanos al mercado estadounidense.

Argüello confirmó la agenda del mandatario tucumano luego de un encuentro que mantuvo con el presidente del condado de Los Angeles, Zev Yaroslavsky, a quien expuso la situación de los limones argentinos, de acuerdo a la agencia Télam. Agregó que Alperovich estará acompañado el ministro de Economía, Jorge Jiménez, su par de Desarrollo Productivo, Jorge Feijoo y el ministro de Coordinación, Jorge Gassenbauer.

También participará del viaje una delegación de empresarios locales. Entre ellos, estarán el presidente de la Asociación tucumana de Citrus, Roberto Sánchez Loria y los directores de las compañías privadas Citrusvil, Daniel y Pablo Lucci; el presidente de Argenti Lemon S.A., Álvaro Bulacio; el gerente general de Citromax, Lucas Fornaciari; el director general de San Miguel, Romain Corneille y su director de Relaciones Institucionales Lucas Méndez Trongue, y el presidente de Pablo Padilla S.A., Pablo Padilla.


La necesidad de descubrir, promover y renovar contactos y acuerdos internacionales justifican la estrategia política de programar las misiones al exterior de los gobiernos. En un mundo más interconectado que en ningún otro tiempo de la historia de la humanidad, esa agenda de viajes al extranjero encuentra su justificación, además, en el hecho de que la globalización no reemplaza -ni podrá hacerlo- los contactos personales, el diálogo directo y la vinculación institucional entre los gobiernos y los funcionarios que tienen la responsabilidad de desarrollar esas iniciativas oficiales. Esta idea que rige buena parte de los principios de las relaciones internacionales es tan importante como el conocimiento y manejo de la agenda que deberá desarrollarse para controlar de antemano las ideas y promesas a discutirse con la contraparte. Un viaje de una autoridad gubernamental se resuelve desde bastante antes de que el o los enviados se acomoden en el avión.

Es inverosímil imaginar que una misión oficial al exterior se concrete sin un plan previo (tampoco podría entenderse de otra manera las que llevan a cabo en el ámbito empresarial), sin unas perspectivas, previsiones y justificación ponderadas que hayan alentado y valorado el impacto para la sociedad, la economía, la política y las relaciones que generará esa gestión. No tanto por los altos gastos al Estado o a los estados que estas misiones conllevan, en conceptos de logística, seguridad, difusión y representación, sino, y fundamentalmente, por los criterios de responsabilidad, compromiso y apego a la legalidad que los funcionarios que la encabecen deben cumplir a rajatabla.

En el mundo del comercio y la política exterior, se descuenta que los éxitos de estos contactos no están garantizados y que la maduración de esas eventuales vinculaciones institucionales que lleguen a alcanzarse comienzan a concretarse recién a mediano y largo plazo. Una delegación multitudinaria, la excursión personal o el mero voluntarismo viajero, no es suficiente para justificar esas ideas.

Por eso, no termina de entenderse los argumentos esgrimidos para sostener el viaje de Estado de la Presidenta de la Nación y del gobernador Alperovich a la República de Angola, la nación petrolera de África del sur. Las declaraciones de que ha sido "exitosa" -no se ha informado con detalles sobre los resultados-, no parecen condecirse con el panorama que expusieron otros participantes de esa expedición. El hecho de que ese país haya logrado altas tasas de crecimiento económico en los últimos años no lo expone como un mercado lo suficientemente convocante para los productos que exporta la Argentina. Si ese fuera el gran argumento justificador de la gira, deberíamos preguntarnos por qué no se organizan más misiones comerciales a China o a otros países del sudeste asiático, la región que viene impulsando sostenidamente el desarrollo del mundo.

Así, y ante el viaje que el mandatario provincial iniciará las próximas horas a Estados Unidos para impulsar la llegada del limón tucumano a ese país, resulta oportuno recordar que la fruta no se comercializa en ese mercado, tras una decisión judicial de empresarios norteamericanos y que pese a las distintas gestiones -públicas y privadas- no se logró destrabar la situación para que se retomaran los envíos. Aunque la presión que podría ejercerse sobre Washington tenga importancia para los exportadores tucumanos, habrá que tener muy presente que la misión en marcha haya estado convenientemente preparada y definida para que no finalice en un gesto político o en gestiones sin resultados a la vista. Así como una delegación casi multitudinaria no garantiza una multiplicación de las gestiones, los gastos que demandará la misión también deberán ser convenientemente sopesados.


¿Una valija llena de dólares?

Con la excusa de seguir haciendo gestiones por el limón (hace nueve años que viene mintiendo sobre el tema), el gobernador José Alperovich se va esta semana de nuevo a Estados Unidos, para descansar y llevarse su plata.

Es el segundo viaje del gobernador en un mes a ese país, el destino preferido en estos días por los argentinos que están fugando sus dólares del país.

"Hablamos sobre el limón con la Presidenta (Cristina Fernández) y con el canciller (Héctor Timerman). Tenemos que hacer todos los esfuerzos que se puedan", se justificó Alperovich, al explicar las razones de su partida. Se irá el jueves y estará casi una semana en el exterior. 


Zev Yaroslavsky: la conexión sionista

El embajador argentino Jorge Argüello señaló que la comercialización de limón tucumano con empresarios de Los Ángeles apunta a “lograr un mayor equilibrio en la balanza comercial” entre ambos países

A fines de marzo, luego de que el gobierno de Barack Obama suspendiera beneficios comerciales a la Argentina, la presidente Cristina Kirchner recordó que el país no puede ingresar "ni un limón" a los Estados Unidos.

"Hay que estar atentos a pequeñas guerritas y guerrillas de carácter comercial que trataremos de abordar con la mayor civilización y legalidad posibles", dijo en esa oportunidad la jefe de Estado y ejemplificó: “la Argentina no puede ingresar carne a los Estados Unidos y ni siquiera ni un solo limón".

En este contexto, el embajador argentino en los EEUU, Jorge Argüello, mantuvo una reunión con el presidente del condado de Los Angeles, Zev Yaroslavsky, a quien entre otros temas, expuso la situación de los limones nacionales.


Argüello le anticipó a Zev Yarovlasky, el presidente del condado que ocupa el lugar número 19 entre las economías mundiales, el encuentro que tendrá lugar el jueves con productores de limones californianos y lo invitó a visitar Argentina así como a realizar futuros intercambios de misiones entre ambos países.

Por otro lado, al iniciar su agenda de actividades por la mañana, el diplomático argentino realizó una visita al Museo de la Tolerancia del Centro Simon Weisenthal, donde recorrió las instalaciones junto a la directora del establecimiento Liebe Geft, para luego dirigirse a un almuerzo organizado por el Comité Judio Americano (AJC, sus siglas en inglés).

Allí, brindó una exposición a los presentes y luego participó de una sesión de preguntas y respuestas que abordó la política internacional y comercial argentina, la expropiación del 51 por ciento de la petrolera YPF, la situación de la investigación por el atentado a la AMIA e Irán, entre otros.


Serving his fourth term on the Los Angeles County Board of Supervisors, the 62-year-old Yaroslavsky may be the most powerful American Jewish politician you’ve never heard of. But that could soon change. After spending his entire adult life in public office, Yaroslavsky faces a crucial career crossroads: retire to the private sector when term limits force him off the board of supervisors, or run for mayor of the nation’s second-largest city. His decision could result in Los Angeles electing its first Jewish mayor.

Yaroslavsky is the son of Labor Zionist émigrés from Ukraine who came to America and landed in Boyle Heights, the city’s original Jewish district on the bluffs of the Los Angeles River, where Yiddish echoed in the streets and the Forverts was a community newspaper. “My dad used to read it religiously,” Yaroslavsky recalled. He was born in 1948, and he and his older sister, Shimona, were raised in the culture of Zionist idealism — his father founded the Hebrew Teachers Union — and in the notion of aliyah, or immigration to Israel, as destiny. His sister lives in Israel today. But Yaroslavsky followed a different course.

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