La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 5 de abril de 2012

Salta multicultural: guerra entre gitanos y bolivianos

Además de caracterizarse por vestir el atuendo típico de las mujeres de su colectividad (polleras largas, pañuelos y blusas de escotes pronunciados), una joven gitana residente en la zona oeste de esta ciudad, identificada como Sofía Juan (33), ahora será singularizada por una cicatriz de 50 puntos en el rostro, producto de un feroz ataque por la espalda.

El corte se lo hizo, con un cuchillo tipo sierrita, Diego Escobar (20), quien la agredió -según consta en la denuncia policial- en la intersección de los pasajes Santa Victoria y La Poma, el pasado martes a las 23.30, cuando la damnificada había salido a la vía pública a buscar al mayor de sus dos hijos, José Armando (10).
 
La mujer aseguró a El Tribuno que el ataque y posterior desfiguración de rostro se debió a una disputa de terrenos entre ella y la familia del sujeto, en el pasaje Santa Victoria al 800, donde Sofía Juan les vendió, hace un año, el garaje de su vivienda. “Ese hombre quiere quedarse con toda la propiedad y me quiere matar”, sentenció la agredida, quien debió ser trasladada al hospital San Bernardo, donde se le practicó una microcirugía facial.

Preocupados, familiares y amigos de su comunidad dialogaron con este matutino. “La atacó a traición, por detrás, y no solo la apuñaló, sino que además le dio golpes en la cara. Sofía terminó tajeada y llena de moretones y si no fuese por nosotros, la iba a asesinar”, relató, con lágrimas en sus ojos, Nancy Juan, tía de la víctima.
 
Minutos después del incidente, parientes de Sofía se trasladaron hacia la comisaría 8, donde realizaron la denuncia. El caso quedó a cargo de la Fiscalía Correccional 8, cuya titular, Claudia Geria, ordenó el pedido de captura para Escobar y custodia policial en la puerta del domicilio de la damnificada, aunque nada de eso sucedió, ya que el agresor deambuló durante toda la mañana de ayer por la zona, amenazando a los familiares de la joven atacada, y los uniformados jamás se presentaron en la morada. Al ser consultados por su relación con los Escobar, Nancy Juan afirmó: “Los conocemos desde hace muchos años. Desde chicos nuestros hijos jugaban con ellos, pero cuando fui a reclamarle a su papá, Alberto, el me dijo: ‘Esa perra -por mi sobrina-, tiene que estar muerta’”.

La disputa entre gitanos y los comerciantes (venden choclos en la intersección de la avenida San Martín y Gorriti), oriundos de Bolivia, es de vieja data y los perjudicados dijeron que los problemas no pasaban a mayores porque los hermanos Escobar solo los insultaban, pero esta vez creció el temor, tras el ataque.

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