La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

lunes, 5 de marzo de 2012

Una familia salteña teme que una mujer haya sido una víctima fatal de un ritual macabro dedicado al demoníaco San La Muerte

Una familia busca desesperadamente a Marcela Mamaní (25), quien desapareció hace 13 días sin dejar rastro alguno. Todas las sospechas apuntan a su pareja, Javier Aramayo, quien la golpeaba constantemente, la controlaba todo el tiempo y posee una enfermiza adoración por el culto pagano San la Muerte. En su domicilio hallaron prendas de vestir de la chica, una trenza realizada supuestamente con sus cabellos, ropa interior de ella y prendas de él manchadas con sangre. Aramayo fue detenido.
 
Los hermanos de Marcela, Luis y Daniela, hablaron con El Tribuno en su domicilio de villa Asunción. “Mi hermana vino a la casa el 16 de febrero a traer unas cosas para su hijo, quien vive permanentemente con nosotros y se fue. No nos dijo hacia dónde iba, pero no se llevó nada. No la volvimos a ver. Ella tiene una relación enfermiza con Javier desde hace varios años. El vive en el barrio Pablo Saravia y tiene antecedentes por violencia. Mi hermana le hizo reiteradas denuncias porque siempre la golpeaba y vivía con moretones. Pero aún así, no lo podía dejar. Nadie en la familia lo quiere,” dijo Daniela.
 
“Yo le aconsejé muchas veces que se alejara de él, pero no me hizo caso. Ella me contó que él es fanático de San la Muerte y que la había obligado a hacer un ritual raro para que siempre estuvieran unidos. Dijo que hizo oraciones extrañas, le arrancó un mechón de pelo y lo puso al lado de la imagen. Todo en él es tenebroso”, apuntó la joven.
 
Por otro lado, la mamá de Marcela, Carmen Fernández, comentó: “Los vecinos de Javier contaron que el 16 vieron a mi hija entrar en su casa. El miércoles pasado, el fiscal Eduardo Barrionuevo ordenó que allanaran la casa de Javier Aramayo y encontraron un remera ensangrentada, una imagen de San la Muerte con una trenza del pelo de Marcela y su ropa interior”.
 
“Ella no se comunicó con nadie, su celular y documento quedaron en mi casa, no se llevó ropa ni nada de eso. No tenía motivos para irse, la relación con la familia es muy buena, tiene un hijo que la necesita y pregunta por ella todos lo días; algo le debe haber pasado, a estas alturas tememos lo peor”, expresaron.
 
“La pareja de mi hija me llamaba todo el tiempo para insultarme, es una persona muy violenta, inclusive hacía que ella le comprara ropa. Sé que tiene muchos antecedentes, estoy segura de que él sabe dónde está. Quiero que hable y nos diga la verdad”, expresó Carmen.

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