La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 1 de marzo de 2012

Sergio Villanueva: el Atta Gerala de los Andes salteños

Sergio Villanueva
La palabra oasis es la clave para entender a Tolar Grande, municipio que desafía toda lógica en la provincia. Porque oasis también denota fantasía, algo que en realidad no existe, una mera ilusión óptica. Y todo el municipio de Tolar Grande ha sido armado en base a la ficción, porque, para empezar no debería tener el status de “municipio”, al respecto la ley 1.349 es muy clara, dice que para tener tal denominación y recibir los beneficios que ello implica, el lugar debe tener entre 1500 y 5000 habitantes; mientras que para llegar a ser al menos Delegación deben ser entre 500 y 1500 los que habitan allí. Y Tolar Grande no supera los 150 habitantes (121 según el último censo).

Esta mentira primigenia es la que da rienda libre a las demás. Porque Sergio Villanueva, el intendente y principal beneficiado de que Tolar Grande mantenga esta denominación, gobierno en base a ficciones. Por ejemplo, ha inventado el mito del turismo y para sustentar este mito ha creado otros: uno, tiene que ver con la montaña el Macón, que ahora es denominada “Montaña Sagrada”, aunque jamás nadie rindió culto a nada por ahí. De la nada, surgió que hubo una tribu en el lugar que le rendía culto a la montaña (la tribu nunca existió, entre otras cosas porque jamás hubo agua en la zona, requisito básico para que un grupo dejara el nomadismo) y, desde luego, ahora apareció un último descendiente de la supuesta tribu, que actúa para los escasos turistas con desentierros de la Pachamama, aunque sin provocar mucho convencimiento en los turistas argentinos, pues el descendiente de esta tribu tiene un notorio acento chileno (bueno, quizá los yanquis y los franceses se creen la farsa).

Para Villanueva, el intendente, Tolar Grande es su lugar en el mundo (aunque tenga una casa en la capital salteña y, aparentemente, otra en San Lorenzo), porque allí reside su poder, porque es él quien puede fabricar nuevas ficciones (en nombre del bienestar del pueblo) y, desde luego, porque con tanta plata se ha dedicado en estos años a tratar de controlar todos los municipios de la cordillera, gracias a adeptos, que además son sus parientes (la diputada provincial de Los Andes, Marisa Villanueva, es su prima; y su hermanastro Lindor Orlando Mamaní fue candidato en otro distrito).

Desde luego, el manejo discrecional de los fondos no fue tan sutil como para no levantar sospechas. Cuarto Poder dio a conocer el año pasado algunos detalles que llevaron a algunos preocupados vecinos a pedir la información de una auditoría realizada allí hace ya un buen tiempo. Ante la inacción del ente que lidera Oscar Aldo Salvatierra, semanas atrás Armando Isas y Mario Herrera presentaron una nueva nota ante la Auditoría.

“Motiva nuestra inquietud, los comentarios del pueblo del Departamento de Los Andes, que quiere saber qué pasó con los millones de pesos que recibió esta comuna desde el año 2003 al 2011, porque sospechan de un posible enriquecimiento ilícito del Intendente Sergio Villanueva, del contador del municipio Rolando Miranda, del ex Secretario de Turismo y Cultura, José Piu, que estuvo cobrando durante cuatro años sueldos sin haber vivido en Tolar Grande y también la actual diputada Marisa Villanueva (ex Tesorera municipal), que estuvo cobrando sueldos durante 10 años sin vivir en Tolar Grande…”, dice la nota ingresada a la Auditoría el 16 de enero de 2012.

Isas y Herrera enfatizan que el pueblo de Tolar Grande quiere y necesita saber de qué forma fueron administrados y cuál fue el destino que se le dieron a esos millones de pesos que recibió el municipio.

Un municipio construido sobre una ficción, se convierte, lo quiera o no, en productor de hechos inverosímiles, aunque reales.

En una nota publicada por Cuarto Poder, a fines de 2011, dimos a conocer varias de las notorias irregularidades. Una, por ejemplo, era que en los últimos comicios casi se habían registrado más votantes que habitantes. Habían votado personas que no vivían allí, viejos habitantes del lugar que ya estaban muertos y hasta muertos que, en vida, ni habían vivido ni habían pasado cerca del lugar. Además de zombis con fuerte apego democrático, a Tolar Grande le sobran empleados públicos, 40 (casi uno cada tres personas) y es por eso que los exporta: los manda a trabajar en los municipios de San Antonio de los Cobres y La Poma y hay ocho en Salta capital, donde el municipio alquila una casa.

Otra inolvidable irregularidad, detallada por este semanario: Villanueva adquirió 3 mil juguetes para repartir, lo que era extraño, pues Tolar Grande no tiene ni media centena de menores de edad: los juguetes eran para repartir también en los otros municipios y así lograr que su prima fuera elegida diputada.

Los principales milagros de la zona tienen como destinatario a su intendente. El pedido de la auditoría tiene que ver, principalmente, con el exponencial crecimiento patrimonial de Sergio Villanueva: vivía con su tía, ahora tiene al menos una casa (y a todo trapo). Antes iba a trabajar en bici. Ahora, en una Eco Sport.
 
La suerte de Villanueva no tiene mucho alcance. Llega, como mucho, a sus parientes y a algunos funcionarios cercanos (bueno, a veces los funcionarios cercanos son sus parientes), pero en general el efecto derrame se detiene ahí. Los habitantes de la zona ni siquiera tienen cloacas.

Aunque las sospechas son muchas, Villanueva se siente seguro, intocable. El senador por ese departamento, Bernardo Emeterio Soriano, trató de elevar un pedido de informe en la cámara alta provincial sobre el estado de las cuentas de Tolar Grande, pero los demás legisladores le durmieron el pedido. Por lo visto, hay Villanueva y Tolar Grande para rato.

1 comentario:

  1. A lo de los mitos turísticos no le veo lo malo. Al contrario me parece una forma muy ingeniosa de generar plata a partir de las piedras. Pero todo el tema clientelar y corrupto si es despreciable.

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