La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

martes, 6 de marzo de 2012

Salta vive acosada por el ruido

Atrás quedaron los viejos paradigmas de la salud que cuadraban solamente en concebir como "paciente enfermo" a una persona sólo cuando un virus interrumpía en el organismo: desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció que una persona puede llegar a soportar un nivel máximo de ruidos fuertes estimado en 50 decibelios (dB). Y la exposición de más de 70 dB durante 24 horas seguidas causaría algunos daños al oído.

Hoy en día, caminando en el centro, esta cifra llega a duplicarse y ahí llega el inconveniente que nos concierte: sobrepasando este umbral establecido como máximo se empiezan a hacer visible manifestaciones en el cuerpo que pueden llegar a alcanzar importantes grados de trastornos tanto físicos como psicológicos.

"En el marco de numerosos problemas ambientales que despiertan el interés social y económico, el ruido constituye un factor de importancia creciente en las áreas urbanas de todo el mundo, siendo el ruido del tráfico vehicular la principal fuente de contaminación acústica en las urbes." se plantean Mónica Molina y Juan José Sauad del Instituto de Recursos Naturales y Ecodesarrollo de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) en una ponencia titulada "Análisis socio-económico del ruido en el microcentro de la ciudad de Salta Capital. Propuestas de Valoración".  

La "locura del centro" a la que muchas veces se hace referencia en los ámbitos cotidianos está ligada al constante crecimiento del número de vehículos en circulación que atraviesan una y otra vez las ya angostas calles céntricas. Para Molina y Sauad este fenómeno es observado debida a una "actividad administrativa y comercial que se concentra en el microcentro de la ciudad, acentuando lo efectos que sobre el ambiente producen las distintas actividades económicas tanto de producción como de consumo". Estos datos indican que una de las fuentes de contaminación acústica más importantes está arraigada en el tránsito vehicular y su día a día en las calles del centro salteño: los colectivos interurbanos se llevan el premio. Y quizás estemos hablando de un considerable aumento de la cantidad de unidades de transporte público de pasajeros que Saeta introdujo en el circuito céntrico (no olvidemos las históricas divisiones de carriles que se adueñaron de las avenidas San Martín y Belgrano, con sus correspondientes debates entre conductores de autos particulares y remises y taxis contra choferes de líneas interurbanas.) Sólo hagan los cálculos y acudamos a la reflexión básica por lógica común: los sectores que presentan un elevado grado de contaminación sonora (o también lugares conocidos como zonas de densidad alta) están sobre las calles 25 de Mayo, Pellegrini, Alvarado y Córdoba.

Federico Coronado y José Aramayo son ingenieros en recursos naturales y medio ambiente de la UNSa y salieron a hacer un trabajo de campo que consistió en un análisis persistente y detallado del ritmo de contaminación sonora en las calles céntricas más congestionadas en horarios pico, calculados al mediodía y a la media tarde. Y resulta interesante ver parte de las conclusiones que vienen a dar cuenta del creciente grado de contaminación que se instala cada vez con más comodidades en la ciudad: "El punto más crítico está en las calles Pellegrini y 25 de Mayo, entre San Martín y España. En ese sector se registraron valores de niveles sonmoros promedios de 76 dB, en horas de la mañana, con niveles máximos de 98 a 100 dB". Con estas cifras entre las manos, Coronado y Aramayo reafirman y asientan que el 80% del ruido ambiental es causa del tránsito vehicular en las zonas céntricas y en horarios centrales.

Aramayo insiste desde el informe en "profundizar estudios con mediciones acústicas sistemáticas" que muy bien pueden ser considerados como una herramienta básica para el ordenamiento territorial y la regulación de normas que necesitan urgente de una revisión no superficial. Esperemos que nos escuchen desde el ruido.

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