La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

martes, 7 de febrero de 2012

Los discursos oficiales y la realidad cotidiana

Entre las cosas que más me molestan en San Miguel de Tucumán está lo que podríamos llamar "invasión" de mujeres y niñas cargando bebés; hombres y niños totalmente desaseados y de doliente aspecto implorando una limosna "por amor de Dios". Y, por otro lado, otros que han decidido "ganarse" la moneda haciendo piruetas en los semáforos o limpiando a gran velocidad los parabrisas. 

No me molesta que pidan, aclaro. Me molesta porque no debieran hacerlo. Estamos en una ciudad donde los impuestos son actualizados permanentemente y los entes recaudadores son de alta eficiencia, que se aplica para batir récords de recaudación año tras año sin dar respiro a la clase media. Esta recibe los palos de la imparable inflación y abusivos impuestos, sin derecho a queja, pues se supone que todo está justificado con el fin de proveer a una auténtica justicia social. Si se ha llegado a un 3% de desocupación (según los diarios) y además las familias carentes están todas cubiertas con alguno de los numerosos planes en boga, me cuesta entender que estos tristes personajes de la calle sean auténticos. 

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