La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 2 de febrero de 2012

Bolivianos en Argentina y argentinos en Bolivia: una situación asimétrica


Bolivianos en la Argentina

La presente temporada veraniega hace que numerosos contigentes de jóvenes argentinos crucen la frontera rumbo a Bolivia; la otra cara de la moneda es que miles de ciudadanos bolivianos han entrado de forma legal e ilegal a nuestro país por el Puente Internacional "Horacio Guzmán" que une las ciudades de La Quiaca y Villazón (Bolivia). La emigración masiva de países pobres como Bolivia a otro de supuestamente en mejores condiciones, ponen sin duda un dilema para el gobierno socialista del presidente Evo Morales.  

El movimiento migratorio en la frontera Norte se debe a situaciones dramáticas indudables, y muestran no tanto la supuesta "riqueza" del destino que escogen, sino las deficiencias económicas y sociales del lugar de origen, desde donde proceden las masas migratorias incontroladas. Atraídos por la visión de una vida mucho mejor de la que llevan en Bolivia, miles de bolivianos se han asentado en Argentina, y principalmente en las provincias de Jujuy y Salta, otro buen numero en provincia de Buenos Aires y urbes importantes donde las cifras, no siendo del todo fiables, rondan entre los 800 mil, de los cuales solo un porcentaje ínfimo están actualmente en una situación regular.

Al margen del drama social, de aquellos que pretenden vivir una nueva y mejor vida, son las necesarias prevenciones y políticas de contención y control que se deben aplicar. Una política de puertas abiertas puede ser beneficiosa a corto plazo en situaciones particulares concretas, mano de obra barata en el campo y un sinfin de trabajos que el ciudadano argentino rechaza por no ser de su "altura". Hoy las consecuencias a largo plazo están a la vista, inevitablemente y desastrosas, derivadas de inmensos grupos de población a los que el mercado del país no consigue ubicar. Y que por lo tanto, acaban formando núcleos marginales, que ocupan tierras y generan actos delictivos corrompiendo a sus propios compatriotas, aprovechándose de los servicios sociales básicos, además beneficios del Estado que ni el propio habitante originario puede acceder. Luego de cruzar el Puente Internacional con equipaje al por mayor, la espera en La Quiaca se vuelve interminable, quienes se dirigen a un destino esperan por largas horas o hasta a veces un día entero.

La cuestión es subir al ómnibus que los trasladara hacia el lugar elegido, donde los espera algún familiar o directamente "empleadores" sin escrúpulos. Mas allá de los problemas sociales y políticos que actualmente embargan al país andino, y quizás sea la causa de los "viajes" hacia nuestro país, una cosa está comprobada: la emigración desde Bolivia hacia Argentina proviene del origen que la motiva, y no del trato o tipo de vida que puedan llevar.  

Algunos vienen con la sana intención de trabajar honradamente, pero otros únicamente a integrar bandas criminales, redes delictivas que se filtran por los "agujeros" de una política de migración irresponsable. Estos flujos de personas, sin duda en la mayoría de las circunstancias buscan un porvenir mejor del que tienen hoy en Bolivia.


Argentinos en Bolivia

En la actualidad cuando se habla de una integración latinoamericana seguramente le vienen a la memoria los ideales de José de San Martín o Simón Bolívar. Qué lejos estamos hoy, en pleno siglo XXI, de lograr ese ideal de hermandad. Un caso puntual es la frontera de Argentina con Bolivia, donde es toda una odisea para los argentinos permanecer en el país altiplánico. Por ejemplo para residir en Bolivia es necesario contar con pasaporte, aunque no sea necesario para ingresar a ese territorio, además tener un certificado de Interpol que debe ser renovado cada dos años y que cuesta 700 dólares. Caso contrario ocurre en nuestro país cuando por el Puente Internacional "Horacio Guzman" ingresan cientos de ciudadanos bolivianos para residir en cualquier parte del territorio nacional, solo cumpliendo mínimos requisitos.

También si uno desea trabajar en Bolivia, para obtener la radicación definitiva, deben pasar seis años, igual sistema que en Estados Unidos, y para viajar a países no limítrofes hay que pagar una tasa en dólares.

Un legislador jujeño en la ultima sesión de la Cámara de Diputados exponía una situación que se vive a diario al otro lado de la frontera, aquellos compatriotas que se dirigen hacia distintas ciudades bolivianas en vehículos particulares, al momento de reabastecerse de combustible las estaciones de servicio no quieren vender, aduciendo existe una ley que beneficia a los conductores locales, por lo tanto la "coima" es la única forma de cargar combustible. Esa palabra de cinco letras al final termina siendo habitual, porque para todo hay que "pagar" durante el trayecto del viaje, funcionarios policiales y aduaneros que no tienen los mínimos estudios, exigen pago de cánones hasta de la ropa personal del viajante, caso contrario amenazan con retenerles la documentación o incluso llevarlos detenidos. Lamentablemente la legislación boliviana está escrita, pero algunos la interpretan a su manera y conveniencia.

Durante los meses de enero y febrero miles de argentinos cruzan la frontera para conocer el vecino país. Las vacaciones pasan de ser un momento grato a tener que gastar fortunas por atención médica. Las enfermedades mas comunes son diarreas y fiebre alta, para que un argentino reciba atención medica debe pagar caso contrario no es atendido. En la frontera norte sucede eso aunque se hayan anunciado con bombos y platillos convenios sanitarios, al otro lado del río internacional no se cumplen en lo más mínimo. El hospital "San Roque" de Villazón no brinda atención a ciudadanos extranjeros a menos que abonen. Sin embargo el hospital "Jorge Uro" de La Quiaca no discrimina entre nacionalidades y ofrece una atención sobresaliente a los habitantes de ambas ciudades. Cada país defiende sus derechos y ciudadanos, quizás alguna vez los pensamientos bolivarianos y sanmartinianos se vean reflejados en las actitudes de países "hermanos" para con los habitantes del suelo argentino.

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