La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

domingo, 29 de enero de 2012

Tres banderas

Las banderas son símbolos de unidad que manifiestan una identidad común. Las provincias del NOA, cada una, tienen sus propias banderas, las cuales describen a sus pueblos y reverencian, al mismo tiempo, a la bandera madre, es decir a la bandera argentina. Sin embargo otros trapos espurios están apareciendo en la región sin ser invitados y éstos están poniendo en peligro a los pabellones legítimos. Por ello es un deber de todo argentino bien nacido el interiorizarse acerca de cuál es la actual situación en este ámbito, con el fin de tener los instrumentos informativos suficientes para evitar la destrucción posterior de la nación.

En Jujuy comienza la auténtica patria


La bandera jujeña fue adoptada en 1994 a través de la sanción de la ley provincial Nº 4.816. En este caso se trata de un paño de color blanco sobre el que se ve un escudo que figura, sobre un campo azur y esmalte, a dos manos hermanadas sosteniendo una pica con un gorro frigio en su punta, rodeado a su vez por dos ramas de laurel y coronado por un sol naciente de oro figurado.

Este pabellón provincial fue sugerido por Miguel Carrillo Bascary, un historiador y vexilólogo de corazón indudablemente belgraniano. El mismo evoca a una bandera presentada por el General Manuel Belgrano ante el pueblo de San Salvador de Jujuy el día 25 de mayo de 1813, a la cual se la consideraba como una bandera representativa de la “Libertad Civil”. El escudo que incluyó Belgrano era idéntico al escudo que utilizaba la Asamblea General Constituyente del Año 1813 en sus sellos, puesto que la intención del Líder de la Revolución de Mayo no era la de dotar al territorio con un símbolo regional, sino que lo que pretendía este prócer era promover un símbolo que distinguiese a los patriotas americanos de los realistas en épocas de lucha.

Sucedió que, en la década pasada, una diputada provincial pejotista vinculada a sinarquías indigenistas intentó proponer que el paño blanco de la bandera jujeña sea reemplazado por el paño multicolor de la wiphala, conservando encima el escudo que la bandera ya posee. Tal cosa, por supuesto, no sólo es una ridiculez sino que es también una provocación.

El origen de la wiphala es incierto. Hay quienes sostienen que es pre-colombino, ya que, según ellos, el trapo existía en Suramérica como estandarte oficial del Tahuantinsuyu, vale decir del Imperio Inca. Sin embargo no hay evidencia de ningún tipo que pruebe que los emblemas incas se asemejaban en algo a la actual wiphala. Si, en cambio, hay muestras de sobra de que, durante el siglo XVI, los Tercios Españoles del rey Carlos I –que fueron enviados para pacificar el continente– cargaban con banderas propias, alguna de las cuales, muy posiblemente, utilizase un campo ajedrezado (tal y como se ve, por ejemplo, en “La rendición de Breda”, un cuadro pintado por Diego Velázquez en 1635). Y por si ello fuese poco, nadie puede negar que a algunos de los famosos “ángeles arcabuceros” de la Escuela Cuzqueña se los puede ver también con listones que llevan banderas ajedrezadas multicolores. Todo ello prueba que la bandera de la insurgencia indígenista ni siquiera es un símbolo de origen indígena, lo que más o menos ilustra la naturaleza de este grupúsculo político.

A esto hay que sumarle la supina ignorancia que la gente que se esfuerza por sacar a relucir su ascendencia india y los progrecínicos que los defienden demuestran con respecto al famoso trapo multicolor. El profesor de filosofía boliviano Oscar Olmedo Llanos, en su libro Paranoiaimara (La Paz, 2006), nos dice que ante la wiphala los propios indigenistas realizan una interpretación abusiva, donde cada color y cada casilla significa cosas diferentes y hasta contrapuestas. Añade este intelectual que: “[en torno a la wiphala] lo que hay es una apertura extrema de emoción, de fundamentalismo radical y delirante sobre un símbolo”. En este sentido este trapo vendría a ser nada más y nada menos que una bandera de guerra. Junto a estos fanáticos indigenistas que lo único que saben hacer es confrontar con mezquinos fundamentos, están también los cretinos que los apoyan sólo con el propósito de lacerar todo lo que puedan a la unidad nacional. Tal es el caso de la impresentable ucerista Alicia Mastrandrea o del narcoindigenista del PJ Egidio García, ambos diputados provinciales del Chaco, quienes hace unos meses lograron que la legislatura de la que forman parte reconozca como segunda bandera oficial del Estado provincial en el que viven a la wiphala, bajo el argumento de que eso ayudaría también a que este emblema sea considerado la “Bandera Nacional de los Pueblos Originarios de la Argentina” hasta tanto una comisión de expertos haga una nueva propuesta. Lo irónico es que si fuese verdad la teoría que le atribuye un origen inca a la wiphala, entonces se podría decir que un par de politiqueros de poca monta consiguieron imponerle a los indios chaqueños lo que éstos rechazaron durante varios siglos: vivir bajo una bandera andina.   

Al mantel del arcoiris, tristemente, se lo ve flamear mucho en Jujuy. En las áreas de la Puna y de la Quebrada es muy común encontrar a la wiphala contaminando visualmente el paisaje (son, mayormente, particulares quienes utilizan este trapo, empero algunos organismos estatales –escuelas por ejemplo– también les están empezando a dar cabida). Las banderas del arcoiris suelen ser enarboladas para defender las peores causas o para representar a los peores especimenes de ciertos pueblos: el protestante Thomas Müntzer la utilizaba para predicar sus errores teológicos en Alemania, el Estado soviético-sionista de la República Autónoma Hebrea la aplicaba para distinguirse de entre los rusos, el espiritista Joaquín Trincado Mateo la promovía para identificar a la "revolución" que encabezaba el masón Augusto César Sandino en Nicaragua, los aberrosexualistas la emplean transnacionalmente en sus nefastas embestidas contra los valores de Occidente y la Organización Barrial Tupac Amaru se ampara en su protección cada vez que van a cortar una ruta o a tomar un edificio público en Jujuy.  

Es urgente, por tanto, que las autoridades jujeñas hagan algo para revertir esta situación. Resulta inconcebible que los niños estén más familiarizados con un símbolo siniestro que con uno digno. Ya que 2012 es el bicentenario del Éxodo Jujeño no sería malo que se ponga en marcha una campaña para publicitar la bandera jujeña entre los propios jujeños. Y, al hacerlo, no estaría de más explicar que todo el simbolismo patrio del pueblo argentino está presente allí, puesto que mientras que el escudo remite en su conjunto a quienes lucharon en las guerras de 1810-1825, el lazo colorado que une a los laureles viene a significar la causa federal –tan necesaria de concretar para el futuro de nuestra nación–, mientras que los detalles del gorro frigio remiten a la mascapaicha inca, lo que significa que los antiguos originarios estuvieron desde siempre representados e incorporados a los proyectos nacionales. Por tanto el pasado, el presente y el futuro emergen de la bandera de Jujuy. 

La tradición y el branding


La bandera salteña fue adoptada en 1997 a través de la sanción de la ley provincial Nº 6.946. En este caso se trata de un paño de fondo granate, con dos bandas sables (una superior y otra inferior), y un gran escudo en el medio. Dicho escudo está constituido por un óvalo de azur tenue fimbriado de oro, que contiene una estrella de seis puntas – que representa a una espuela llamada “nazarena” (puesto que su forma es similar a la Corona de Espinas que soportó Jesucristo durante su Pasión)– con un sol pleno figurado y de oro en el centro. Alrededor del óvalo se pueden apreciar a un total de veintitrés pequeñas nazarenas de oro, representando cada una de ellas a los diversos departamentos que componen a la provincia.

Este pabellón provincial nació de un concurso que se realizó convocando a participar a los estudiantes de todas las escuelas primarias y secundarias del territorio salteño; al final, un jurado de notables escogió la actual bandera presentada por los alumnos del 7º “A” de la escuela Nº 64 “Nicolás Avellaneda” de Salta capital, bajo el justificativo de que ésta resumía de manera más armónica los elementos que más se repetían entre los proyectos presentados. El poncho colorado, aquel que protegía del frío a los bravos soldados gauchos de Güemes, pasó así a ser oficialmente considerado como epítome de lo salteño.

A la elección del símbolo provincial le siguió, en los años posteriores, una agresiva campaña mercadotécnica tendiente a posicionar a Salta como destino turístico por excelencia del NOA. El éxito de la misma popularizó la bandera. Este hecho, sumado a todo el trabajo que desde hace décadas las autoridades salteñas hacen para honrar al heroico General Martín Miguel de Güemes, convirtió al pabellón provincial en un auténtico símbolo de pertenencia. Fue un acierto la decisión de establecer una nueva bandera para la provincia (la anterior era muy similar a la de Jujuy, con el detalle de que el fondo era no enteramente blanco sino también celeste y de que en el reverso de la bandera había una estampa en la que se veían unos cerros, un río, un indio y un conquistador), pero ciertamente fue más feliz la decisión de promocionar la novedad que se adaptó de inmediato a las tradiciones locales.

No obstante en la actualidad los salteños (especialmente los gobernantes) no sólo usan sino que también abusan en ocasiones de este símbolo. Un ejemplo de ello es el color de los taxis de Salta capital. No hay que olvidar que visibilizar algo en extremo a veces puede ser también la mejor manera de invisibilizarlo.      

La DAIA clavó bandera


La bandera tucumana fue adoptada en 1995 a través de la sanción de la ley provincial Nº 6.694. En este caso se trata de un paño de fondo celeste en el que se ven dos franjas blancas de desigual tamaño que se entrecruzan en un punto determinado. Lleva dos fechas históricas en los costados (1812 y 1816), que evocan el triunfo del coraje patriótico y la voluntad de constituir una nación gobernada por la paz y la justicia. Las dos variedades de ramas de laurel ubicadas en la parte inferior simbolizan la Razón y la Fe, mientras que las puertas doradas de la Casa Histórica son el elemento que invitan a seguir hacia un camino iluminado por el Sol, que a su vez representa la unidad y la libertad del pueblo argentino.

Esta pequeña joya de la heráldica nació gracias a la iniciativa de Carrillo Bascary, el mismo vexilólogo que propuso la bandera de Jujuy. Originariamente, el proyecto de Carrillo Bascary consistía en adoptar como pabellón provincial a la bandera histórica que atesora la Iglesia San Francisco, la cual se compone de tres franjas horizontales (la superior y la inferior de color celeste, y la del medio de color blanco) y que lleva la inscripción “Tucumán 1814” en caracteres dorados. Empero este emblema fue interpretado como una reliquia más que como un símbolo vivo, por lo que el legislador Alfredo Guido Linares del partido Fuerza Republicana hizo una nueva propuesta, que finalmente fue sancionada de manera unánime por la Honorable Legislatura de la Provincia de Tucumán. La ley llegó a manos del gobernador Ramón Ortega, quien se demoró en promulgarla, dejándole esa distinción a su sucesor, el gobernador Antonio Domingo Bussi.

Detrás de esta bandera hay una historia sombría en la que una pequeña sinarquía visible esputó su despreciable cristofobia y no sólo fue escuchada, sino que también terminó siendo felicitada por ello. Estamos hablando, por supuesto, de la siniestra Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).

A los pocos meses de sancionada la ley que instituía una bandera para Tucumán, la seccional de la DAIA de esa provincia emitió un comunicado en el que indicaban su total desacuerdo con el símbolo, puesto que lo consideraban “sectario”. El titular de esta institución de lobby sionista era, en aquel entonces, Jaime Salamon (Salamon es un veterano de la infame Guerra de Junio de 1967 –aquella en la que el Estado de Israel atacó a sus vecinos árabes para reafirmar su ilegítima permanencia en el Máshrek–, célebre por haber confesado orgullosamente que la Agencia Judía para Israel, una organización que se ocupa de fortalecer los vínculos entre Israel y las comunidades judías del resto del mundo, alentaba a jóvenes hebreos a incorporarse a los grupos guerrilleros que atacaron al país durante la década de 1970). Los musulmanes de Tucumán nada dijeron acerca de la bandera, y los declarados ateos apenas hicieron un gesto de desaprobación. Sin embargo la DAIA, con el sionista de izquierda Salamon a la cabeza, concentró todos sus recursos para emprender una ofensiva contra la bandera que tanto odiaban.  

De nada sirvió recordarles a estos señores que la Cruz de Cristo no es un símbolo de exclusión sino de inclusión, y que la misma está presente en estas tierras desde hace siglos (la Declaración de Independencia de Julio de 1816 se realizó en un salón tucumano decorado con un escudo patrio y un crucifijo cristiano por encima del mismo): la DAIA nunca retiró su pedido.

Esta poderosa sinarquía sionista no sólo ha criticado al pueblo de Tucumán por haber elegido representantes que respeten la identidad local. Otras provincias también fueron víctimas de la DAIA. Un caso es Santiago del Estero. En aquella provincia tiene una bandera celeste, blanca y colorada, adornada con un sol inca dorado, que a su vez porta en su interior una cruz latina que representa la espada encarnada del Apóstol Santiago y que fuese además la misma insignia que Francisco de Aguirre poseía cuando fundó la Ciudad Madre de Ciudades. El pabellón santiagueño está vigente desde el año 1986 gracias a la sanción de la ley Nº 5.535. A los fariseos de la DAIA, por supuesto, también les molesta esa simbología, especialmente porque cuando ellos hablan de “cruz” se les responde “espada” y cuando dicen “espada” se les replica “cruz”. Empero resulta curioso que desde está ONG nunca hayan pronunciado palabra alguna acerca de la bandera de Salta. ¿Acaso la espuela plateada del General Güemes no se asemeja a una Estrella del Rey David? Quiero decir dos línea que se entrecruzan no sólo representan a Dios crucificado sobre la Colina del Gólgota, también son un símbolo laico o incluso secular en donde lo temporal se cruza con lo eterno, la historia con el porvenir, y la herencia personal con el legado futuro. ¿Por qué la DAIA se niega a ver algo de ello y sólo declara observar una cruz “sectaria” en la bandera de Tucumán? ¿Por qué ellos no ven una Estrella de David en la bandera de Salta –ofensiva para la mayoría católica que habita la provincia– y se abstienen de apelar al laicismo que tanto promueven para derogarla?

La historia de la bandera de Tucumán es un asunto lamentable. El gobernador Julio Miranda, en sus cuatro años de (des)gobierno, hizo todo lo posible para anular la tarea pedagógica que Bussi había efectuado en torno al pabellón provincial. Luego, tras la llegada de José Alperovich a la primera magistratura del Jardín de la República, se empezó a trabajar en la eliminación definitiva del distintivo. Este proceso culminó en 2010, cuando el legislador ucerista Jorge Mendía (en ese entonces un cobista fiel) convenció a sus pares de que se vote una nueva ley, la Nº 8.291, mediante la cual se aprobaba la adopción de una nueva bandera para la provincia. Todos los legisladores de ese entonces (incluyendo a los dos hijos de Bussi y a Esteban Jerez, un hombre cercano al Opus Dei) se manifestaron a favor del proyecto, siendo la única excepción la del justicialista de sangre Renzo Cirnigliaro.

La nueva bandera, según lo presentado por Mendía, consistiría en una paño que mostrase tres franjas horizontales, siendo blancas la de arriba y la de abajo, y celeste la del medio, algo así como una bandera argentina invertida. El detalle que incluyó el legislador ucerista y que luego anuló Alperovich, era que esta nueva bandera llevaría en el medio una imagen dorada de la Virgen de la Merced, Santa Patrona de la Provincia de Tucumán. El gobernador, por consejo de la DAIA, optó por eliminar el símbolo cristiano del paño, enviando a la Virgen a una corbata y agregando una segunda corbata con un dibujo de la Casa Histórica.

El golpe que significó este atropello cultural fue mitigado al urdir un pasado digno para la bandera.  A este pabellón se le atribuye un origen belgraniano, puesto que habría sido el famoso General devoto de la Virgen María quien la habría enarbolado durante su campaña en tierras altoperuanas. En 1885, en una iglesia de Titiri, una localidad cercana a Macha –ciudad en la que el Ejército comandado por Belgrano estuvo apostado durante 1813–, unos feligreses encontraron dos banderas envueltas en un paño rojo que permanecían ocultas en el interior del templo. Dichas banderas, una similar a la actual bandera argentina y otra con sus colores invertidos, estaban percudidas y manchadas con sangre, signo de que habían estado presentes en algún combate. Por obra y gracia de algún memorioso se estableció que se trataban de reliquias de la Batalla de Ayohuma, y se atribuyó entonces la autoría de los dos pabellones al General Belgrano, bautizándose de paso a la bandera blanca y celeste como “Bandera de Macha”.

Hoy en día se supone que la Bandera de Macha es la de Tucumán, pero aceptar esa impostura sería aceptar que la beligerancia antirreligiosa de unos pocos perversos que se ocultan detrás de la perorata de la “corrección política” arrase con nuestra genealogía cultural y espiritual. Lo único que se puede hacer en este sentido es investigar más a fondo acerca de la autenticidad de la Bandera de Macha –para establecerla como símbolo de unidad regional del NOA si se comprueba su autoría belgraniana–, y trabajar para que en la Cuna de la Independencia flamee la bandera celeste de la cruz blanca junto a la de todos los argentinos. 



Zain el-Din Caballero

12 comentarios:

  1. En el colegio Los Lapachos o en la Dirección de Estadísticas se ven banderas de Jujuy. Pero adivinen que bandera cuelgan los de la Tupac en su sede de calle Alvear.

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  2. En 1810 rebeldes de Florida Occidental se independizaron de España. Lo hicieron bajo una bandera azul que llevaba en el medio una estrella blanca. A esa bandera se la llama, aún hasta el día de hoy, "Bonnie Blue Flag" que traducido al español sería "Bandera Azul Bonita" ("bonnie" es una manera de decir en escocés "bonita"). Al darle un nombre a su bandera, es más fácil para ellos referirla.
    Propongo hacer lo mismo con la bandera de Tucumán, ya que todo el mundo habla de la "bandera de Macha" pero nadie sabe exactamente cómo referirse a la bandera auténtica.
    Mi sugerencia es, puesto que fue Linares quien se ocupó del asunto, debería llamarse "linareña" o directamente "linajeña".

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  3. me acabo de enterar de que la bandera de salta tiene esa esdtrella de david ... una pregunta ¿siempre fue así? me sorprendi ingratamente al ver la bandera en una parrilla salteña de Buenos Aires. saludos

    andrés

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    1. La bandera de Salta era idéntica a la de Jujuy, con la diferencia de que el escudo estaba sobre un lienzo mitad celeste y mitad blanco.
      La nueva bandera es de 1997, y se supone que es un homenaje al General Güemes. La estrella de David no es tal, sino una "nazarena", que vendría a ser una espuela de plata (se la llama "nazarena" porque es como la corona de espinas de Cristo). Esa nazarena es un símbolo que aparece en Salta en la segunda mitad del siglo XIX y, contrario a lo que se puede pensar, no es un símbolo másonico (de hecho quienes lo usaron históricamente han sido los antimasónicos de la provincia, siendo una Columna el símbolo predilecto de esos nefastos personajes). El escudo de la policía de Salta reune a las columnas masónicas con la nazarena güemesiana.

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  4. Es como dice Zaín. La Estrella de Salta tiene su origen en 1817. Ese año se produce el tercer intento de reconquista realista, y este es detenido por dos gestas patrióticas: la del Coronel Arias en Humahuaca y la de Güemes en Salta (la famosa Tercera Defensa de Salta). Tras la primera contienda, nada más y nada menos que el propio General Manuel Belgrano diseñó una estrella de cinco puntas que honraba a Arias y a sus cuatro adláteres más destacados. Ese modelo de medalla sirvió para honrar a los seis héroes salteños más destacados, siendo estos Güemes, Burela, Zabala, Saravia, Rojas y el Capitán Morales. De allí la creación de una estrella de seis puntas.
    A partir de 1860 la estrella güemesiana pasa a ser un símbolo provincial. El detalle es que esta estrella de seis puntas no era como la actual, sino que tenía una forma un tanto diferente, lo que le permitía tener seis picos y no asemejarse a una Estrella de David.
    En la década de 1930 se anula la Estrella de Salta de la heráldica provincial y se la reemplaza con la Columna y el Escudo de la Libertad Civil (allí también se adopta la vieja bandera salteña). Pero en 1946, bajo gobierno peronista, se reinstaura a la Estrella de Salta en su forma actual (un triángulo mirando para arriba, y otro triángulo mirando para abajo) y se denomina a ese símbolo una "nazarena", que representa a las espuelas y a la Corona de Cristo.

    Y una corrección a Zaín: la bandera de Tucumán no tiene dos tipos de laureles, sino una rama de Laurel (símbolo de los triunfos militares) y una de Olivo (símbolo del anhelo de paz entre los pueblos).

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  5. Estimado Zein: Hace un par de años que vengo estudiando la bandera de macha, canonizada por la legislatura de tucuman como bandera original de Belgrano, lo que es un gran error historico. Po eso he leido con mucho placer lo que escribió en su blog sobre las banderas del noroeste argentino. Una excelente sintesis
    Los simbolos patrios son tan immportantes como el territorio, y el manoseo que estan sufriendo tiende un tufo gramsciano que conlleva la oculta finalidad de debilitar la conciencia patriotica. Mucho me gustaria intercambiar informacion sobre este tema tan interesante. L a polemica que se ha iniciado entre los legisladores del NOA con motivo del proyecto de la eleccion de una bandera para esteparlamento zonal en formacion puede ser una excelente oportunidad para materializar este dialogo. Cordial saludo
    Piston fire

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    1. Lo del parlamento del NOA es todo un tema, pues se supone que la bandera que escojan va a terminar representado a la región y no solamente a esa institución (que en la actualidad no es más que una excusa de un puñado de políticos para tomarse unos días de descanso y hacerles creer a los incautos que están sumando fuerzas para trabajar por la región).
      La disputa entre parlamentarios del NOA jujeños y tucumanos, creo, no va más allá de mera politiquería de hombres sin visión de futuro y sin aprecio por el pasado.
      Me apena mucho lo de los jujeños, quienes están tan postergados en nuestra querida nación que terminan aferrándose casi chauvinísticamente a la figura del General Belgrano, como si ésta fuese patrimonio de ellos y no de todos los argentinos. Se pusieron paranóicos cuando los tucumanos rechazaron la bandera, del mismo modo en que se han puesto paranóicos ahora después de que Urtubey celebró los 200 años de la Jura de Lealtad a la Bandera a orillas del río Juramento. Se sienten marginados, ninguneados y ultrajados por esos detalles, como si hubiera una conspiración salteño-tucumano-porteña para mantener a Jujuy en la obscuridad.
      Particularmente considero un error que la bandera de la Libertad Civil sea símbolo regional -e incluso no estoy muy de acuerdo con que sea un mero símbolo provincial, pues esa obra belgraniana debería de ser símbolo nacional. Entonces estoy a favor de que la Bandera de Macha sea símbolo regional, pero sólo para obligar a Tucumán a que la abandone y se reponga a La Linajeña como pabellón provincial.
      Lo único seguro con respecto a la Bandera de Macha es que es una bandera encontrada en Bolivia. Eso sirve no sólo para aglutinar a las provincias que más cerca se encuentran del vecino país, sino que además nos sirve para recordar que Tarija es, culturalmente, una parte de Argentina y es parte por tanto de la misma región NOA.

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  6. ZeDc:que mal que no tenga el valor de opinar con nombre y apellido, haciendose cargo, como corresponde, de sus ofensivas y erroneas expresiones sobre los sentimientos y la historia de los jujeños en torno a estos temas. La unica respuesta es que no está muy seguro de lo que dice....pero lo mas importante es que en este articulo principal no se dice que la Bandera Nacional de la Libertad Civil se conserva desde hace doscientos años; se la puede admirar en al Casa de Gobierno de Jujuy. No solo la presentó Belgrano al pueblo jujeño, mal que le pese a algunos, como este señor o señora que se identifica con letras, sino que los jujeños la supieron cuidar y conservar para todos los americanos.
    Respecto a la bandera de Macha, solicito que presente las evidencias historicas que acreditan el origen de esa bandera y que sirvan para fundamentar con seriedad un proyecto en el Parlamento del NOA. Jujuy presentó todos los antecedentes y creo que está en su derecho solicitar que la Bandera Nacional de la Libertad Civil sea emblema del Parlamento del NOA (el proyecto no habla de regiones ni impone nada a ninguna de las provincias). No veo por qué una reivindicación tan justa y que no va en contra de nadie ni menoscaba los meritos de nadie, merezca ser tratada con tanta falta de respeto , quizas porque no hay argumentos....
    Irene Ballatore

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    1. Estima Doña Irene Ballatore,

      Es cierto que no mencioné que la bandera está atesorada hace 200 años en Jujuy, pero si se fija bien en el artículo hay un link debajo de "Libertad Civil" que lleva hasta una foto de la bandera bicentenaria. Felicito al pueblo jujeño por conservar la reliquia (también es loable que hayan conservado el cabildo en lugar de reemplazarlo con un palacio francés como hicieron en Tucumán), pero ese tipo de cosas son más una obligación que otra cosa, y no hay que congratularse por el simple hecho de cumplir con el deber.
      Lo del chauvinismo y todo eso es lo que se percibe desde afuera de Jujuy. Resulta curioso y pintoresco ese apasionamiento sobreexcitado -por no decir "fanatismo"- de los jujeños por Belgrano, pero tanto entusiasmo abruma y hasta se vuelve caricaturesco por momentos. Bien ilustra lo que digo la disputa por la Bandera del Parlamento del NOA: esa institución es noble en su concepción pero inexistente en su efectivización, tan o más inútil que las famosas "brigadas parlamentarias" bolivianas, sin embargo -ojalá- en algún momento tendrá algo de relevancia, pues confío que por fin se ponga en marcha el federalismo que nuestra Constitución Nacional proclama; ese día el Parlamento del NOA dejará de estar pintado y podrá legitimar los simbolismos. Pues bien, yo creo que la bandera del NOA tiene que ser la bandera de Macha, pero no porque ésta sea belgraniana, sino porque ésta es una bandera que pretende representar a una provincia norteña (Tucumán) que ya tiene una bandera que la representa (La Linajeña). Entonces, al regionalizar Macha, es decir al darle una bandera a la región que carece de la misma, Tucumán podría recuperar la bandera derogada bajo excusas ilegítimas.
      Realmente a mi me asombró que los parlamentarios tucumanos se opusieran a aprobar la designación de la Bandera de la Libertad Civil como bandera del Parlamento del NOA: no creo que en esa oportunidad haya habido un deseo de ningunear a Jujuy o a Belgrano; me parece que lo que sucedió fue que a los levantamanos tucumanos les hizo algo de ruido que una misma bandera tenga tantos usos oficiales, entonces, por mera templanza, decidieron no apoyar la idea. Fue un golpe de suerte, no sé la verdad. Pero yo lo tomo como una oportunidad por lo menos para instalar el asunto: Bandera de Macha -sea o no belgraniana- como bandera del NOA (al haber sido encontrada en Tarija, nos recuerda que ese departamento boliviano es también parte de nuestra región), La Linajeña como bandera de Tucumán, la Bandera de la Libertad Civil como bandera nacional civil, y una nueva bandera para Jujuy (que no tenga nada que ver con la wiphala y que se decida por concurso público).
      Aquí hay un poco más de detalle en la discusión, aunque los argumentos míos siguen siendo los mismos:

      La Libertad Civil, la Pachamama y la Bandera de Jujuy

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    2. Releyéndome me di cuenta que repito la misma cantinela una y otra vez; lo que pasa es que tengo una posición tomada con respecto a este asunto y es una posición muy sólida.
      Yendo a lo que usted plantea Irene:
      1) Me parece positivo la conservación de reliquias históricas. Jujuy no sólo ha sabido conservar esa bandera por 200 años, ha conservado muchas otras cosas durante mucho más tiempo (los cuadros de los ángeles arcabuceros de Uquía, por ejemplo, son mucho más antiguos que la bandera que diseñó Belgrano). Usted señala el hecho como algo extraordinario, pero créame que guardar cosas para la posteridad es bastante común y -como señalé- prácticamente obligatorio en algunos casos.
      2) No hace falta presentar ninguna evidencia histórica para que la bandera de Macha sea declarada bandera del Parlamento del NOA, simplemente es una cuestión ligada a la voluntad de aceptarla o no. Yo la promuevo como bandera regional porque -como dije- es inclusiva (ya que suma a Tarija) y su nuevo uso obligaría a que deje de ser bandera de Tucumán, permitiéndose así recuperar oficialmente a la hoy bandera proscrita de Tucumán (La Linajeña, víctima de la cristianofobia de Alperovich y la DAIA).
      Una pregunta más interesante sería: ¿cómo la historia de una bandera creada por Belgrano podría justificar la elección de esa bandera por parte de una región? La historia de la bandera no tiene nada que ver con la voluntad de adoptar a la bandera, no sé por qué algunos jujeños confunden una cosa con la otra.

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  7. Defensor del Norte Argentino:

    mi nombre es Sergio Enrique Serrano de San Salvador de Jujuy, y mi correo electrónico es tangonoche1@gmail.com , yo NO poseo cuentas en facebook o twitter.

    Hace tiempo que comencé una Cruzada personal para corregir en distintos medios televisivos, gráficos e internet, sobre la Bandera de Jujuy, bautizada por Belgrano como Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil. Ignoro la fecha de publicación del artículo sobre la enseña jujeña pero me alegré tanto al ver una verdadera imagen de la misma, y no una errónea interpretación, que quiero decirte Gracias por ello.


    Por lo tanto quiero pedirte a la Brevedad posible una dirección de correo electrónico o que vos escribás al mío para enviarte vídeos, textos que tanto recopilé como escribí sobre la Bandera de Jujuy, para adosar, y por supuesto corregir las mías, a tus menciones sobre la creación de la misma como también los criterios del por qué en 2015 fue declarada un nuevo Símbolo Patrio.

    Desde ahora Muchas Gracias.

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  8. Excelente nota!! Muy buena investigación. La voy a recomendar

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