La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

martes, 27 de diciembre de 2011

Dos jóvenes delincuentes torturaron a un taxista

Dos jóvenes delincuentes abordaron a un chofer en Villa Mariano Moreno y lo amenazaron de muerte con un cuchillo de carnicero.

El semáforo de la esquina de las calles 12 y 25 lo detuvo, entonces aprovechó para ajustar la posición del asiento y sintió un filo helado en la parte izquierda del cuello. No terminó de darse vuelta cuando escuchó "quedate quieto y hacé caso", mientras otro chico de 14 años se subió en el asiento de atrás. Los asaltantes eran hermanos, el más grande tendría unos 19 años -según Carrazano- y era el que controlaba la situación: se sentó adelante y amenazó todo el tiempo al conductor con un cuchillo de carnicero.

El Volkswagen Gol, modelo 2008, emprendió una travesía que duró casi dos horas. El primer destino fue un descampado, 100 metros antes del Barrio Civanto. Fue allí donde los delincuentes empezaron a ponerse "nerviosos", porque no podían arrancar el reloj taximetrero. En ese momento, Carrazano recibió la primera amenaza de muerte. "Mi hermano tiene un revólver y te va a matar si no lo sacás", le advirtió el mayor, mientras tiraban de la cadena que conecta al aparato con la dirección del auto. Allí también le quitaron el teléfono celular y $ 130. Luego le pidieron al conductor que los llevara al Barrio Papelito, ubicado detrás del Cementerio del Norte. En esa zona compraron cocaína, con el dinero que acababan de conseguir, y la consumieron delante del taxista. Por los alrededores permanecieron hasta las 7, drogándose, golpeando al chofer e incluso agrediéndose entre ellos "cada vez que uno decía o hacía algo equivocado".

El siguiente destino fue la cuadra del complejo Muñoz, en avenida Juan B. Justo al 2.500. Ya cansados de forcejear con el reloj, sin conseguir sacarlo, y con la luz del día a pleno, los hermanos desistieron. Tras robarle las zapatillas y advertirle al chofer que esperara cinco minutos para bajarse del vehículo y buscar la llave, que dejarían a cuatro casas de la esquina del pasaje Madrid, huyeron del lugar.

Una mujer de la zona vio la escena y alertó a la Policía, que en pocos minutos atrapó a los delincuentes. "Los tiraron al piso esposados y me llevaron a reconocer mis pertenencias", recuerda Carrazano, que todavía no pudo recuperar "ni las zapatillas".

Según le informaron, los hermanos son dos conocidos delincuentes de Villa Mariano Moreno, que cuentan con varias causas en su haber. El mayor de ellos asaltó en una oportunidad a un coche de la Línea 101. Por eso quedó detenido, mientras que el menor fue entregado a sus padres.

El agujero negro de Aguas Blancas

Para muchos de los 1500 habitantes de Aguas Blancas, este pueblo situado a orillas del río Bermejo, cruzar la frontera con bultos de 40 kilos de mercadería comprada en Bolivia luego de eludir dos puestos de control de la Gendarmería y de la Aduana, es la única posibilidad de acceder a un trabajo. Aunque sea ilegal.

Bastó con quedarse una hora en la playa para que este cronista observara cómo una caravana de cinco hombres, con el agua hasta los hombros, empujaban dos balsas desde la ciudad boliviana de Bermejo. Al llegar al lado argentino, más de veinte hombres se arremolinaron sobre las precarias embarcaciones y descargaron los bultos.

La escena sucedió a 600 metros de uno de los puestos que la Gendarmería y la Aduana tienen en la zona. A no más de cinco kilómetros del pueblo, sobre la ruta nacional 50, está el segundo puesto de control.

Todos los vehículos que salieron cargados hasta el techo de la playa de Aguas Blancas se detuvieron en cierto punto a la vera del camino. Desde detrás de los árboles salió un segundo grupo de changarines, que volvió a descargar los bultos y los metió por un camino que atraviesa el monte paralelo a la ruta. No querían que se los fotografiara. Cuando advirtieron la presencia de los enviados de La Nación, la catarata de insultos y amenazas no se hizo esperar.

A pesar de los 40 grados que marcaba el termómetro a las 14, los changarines siguieron su trayecto a través del monte y pasaron con los bultos con mercadería no declarada por el costado del puesto de control instalado debajo de un tinglado, a través del monte, a no más de cien metros de la ruta, visibles desde el camino.

Al mismo tiempo, los automóviles y camionetas conducidos por la gente que compró esos bultos con mercaderías pasaron los controles vacíos. Más adelante, a 500 metros, los conductores estacionaron al costado de la ruta y esperaron a que los changarines salieran desde una senda con sus bultos, luego de atravesar el monte y eludir los controles.

Cada changarín cobra entre 30 y 50 pesos por bulto de mercadería pasada sin declarar por la frontera. Pero si lo que se lleva es cocaína, el precio sube a mil pesos por kilo.

Lo que en otras partes del país es una infracción a las leyes aduaneras, en este pueblo situado al final de la ruta 50, a 330 km de Salta capital, es costumbre, una forma de vida. "Por este paso internacional ingresa en la Argentina el 20% de la cocaína producida en Bolivia. El problema con el contrabando es que, así como existen porteadores que pasan zapatillas, ropa o electrodomésticos, también quienes llevan droga y nadie los controla", explicó un funcionario judicial.

Según este funcionario que se desempeña en un área dedicada a combatir el tráfico de estupefacientes, el lugar utilizado por la mayoría de los narcos es el paso que comunica la ciudad salteña de Salvador Mazza con San José de Pocitos, Bolivia.

"Como allí hay frontera seca, pasan la droga con camiones, camionetas 4x4, motos o con personas que ingieren cápsulas con cocaína. El mayor volumen de droga ingresa por allí. En ese lugar también se concretaron los secuestros más importantes de cocaína en lo que va del año. En Aguas Blancas se registra más contrabando de mercaderías, pero también hubo operativos donde se secuestró droga", explicó el investigador judicial.

Provocación sionista: Rojkes de Alperovich ratifica su compromiso con las causas israelíes

La presidenta provisional del Senado, Beatriz Liliana Rojkes, recibió a una comitiva de la DAIA encabezada por su presidente, Aldo Donzis. Durante el encuentro protocolar se abordaron algunos de los ejes que la DAIA trabaja cotidianamente como la capacitación en materia de diversidad, la lucha contra el antisemitismo y su permanente búsqueda de justicia por los atentados perpetrados en la Argentina.

Acompañaron a Donzis el tesorero, Mario Comisarenco; la prosecretaria 1º, Diana Laufer y el director ejecutivo, Jorge Elbaum.

Durante la reunión, Rojkes ratificó sus recientes expresiones en las que indicaba que “hay que ser mucho más enérgicos con Irán”.

La senadora manifestó días atrás, en diferentes medios que “como judía tengo un sentimiento y un compromiso muy grande hacia Israel” y que para ella la causa por el atentado a la AMIA-DAIA será “una prioridad”.

Liliana Fellner se muestra desesperada por hacer avanzar la agenda hembrista

Ante un documento de la Multisectorial de las Mujeres de Jujuy, mediante el cual se reclaman avances en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, la Senadora Fellner brindó detalles de su iniciativa que propone modificaciones en el artículo 80 del Código Penal con el objetivo de tipificar la figura del femicidio. El proyecto fue presentado en marzo de este año y tuvo su tratamiento en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales.

“Es un aporte que hacemos desde el Congreso para acompañar la lucha diaria en busca de prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres”, expresó la  Senadora. “Sin dudas, será una de las prioridades para el próximo año legislativo”, aseguró.

La violencia contra las mujeres es la mayor atrocidad cometida contra los derechos humanos en nuestro tiempo”, manifestó. “En los últimos años, en el Congreso hemos tenido grandes avances en temas relacionados a este problema, pero el crecimiento constante de los homicidios cometidos contra las mujeres exige incorporar la figura del femicidio al Código Penal cuanto antes”, sostuvo.

El proyecto modifica el inciso 1 del artículo 80 del Código Penal e incorpora como un agravante del homicidio cuando el crimen se comete contra la pareja, conviviente o una persona con quien tenía o tuvo una relación intima o afectiva. El texto actual hace referencia solamente a homicidios contra su ascendiente, descendiente o cónyuge.

“Asimismo, en el inciso 4 del artículo se incorpora como un agravante cuando el homicidio se comete por odio de género”, explicó Liliana Fellner. “Hasta el momento, los supuestos considerados son: por placer, codicia, odio racial o religioso”, agregó.

“El femicidio es una situación extrema, pero hay otras actitudes previas que también deben ser combatidas, como amenazas, insultos, golpes y violaciones”, manifestó. “Por ello, es fundamental buscar ayuda ante la mínima agresión y que la Justicia actúe de inmediato”, subrayó.

“Un ejemplo es el caso de la joven de La Pampa que dio marcha atrás con una denuncia de violación y cuando el agresor recuperó la libertad, la mató.“, comentó. “Como parte de la lucha contra la violencia de género, a lo largo del año hemos realizado varias acciones y jornadas de concientización, que continuaremos el año próximo”, finalizó.