La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 8 de octubre de 2011

Vecinos salteños repudian la invasión cultural boliviana

Minorías activas, autoridades pasivas

No es la primera vez que se toca un tema que pareciera tabú, porque quienes tendrían que oír el reclamo no lo hacen, quienes tendrían que actuar y dar una solución tampoco lo hacen. ¿Será por no perjudicar a una minoría?

Me refiero a las molestas y poco simpáticas bombas de estruendo que acompañan las manifestaciones de todo tipo y hasta los festejos de la comunidad boliviana, que celebra de manera ruidosa a la pobre Virgencita de Urkupiña que terminará, sin dudas, atolondrada y hasta medio sorda.

¿Se animará algún concejal a presentar un proyecto de ordenanza que prohíba el uso de bombas de estruendo? Si ello se concretara, a ese concejal se lo recordará siempre con agrado y quién le dice si su nombre no se impondrá en alguna calle de barrio o en alguna organización protectora de animales. Todo lo que se haga en este sentido será justicia. 


La explosión inmigratoria y la implosión nacional

La fiesta de la Virgen de Urkupiña es el 15 de agosto, pero todo el año se los ve desfilar, varias noches en la semana suenan bombas de estruendos. No importa la hora. Al mediodía, en las tardes o en las noches, columnas de feligreses acompañan una imagen precedida de una sección de bailantes. Es que los fieles suelen agruparse en fraternidades que tienen fechas distintas de festejos, y se cuentan por centenas de éstas que se hayan distribuidas por decenas, a su vez, en todos los barrios de la ciudad.

La festividad tiene la propiedad de igualarlos a todos. Durante el beberaje y el baile, todos son iguales, no se distinguen cambas de collas, ni argentinos de bolivianos; una verdadera democracia espiritual, si se quiere llamar de algún modo.

Pero esto que relatamos no es sino el resultado de una ausencia de políticas migratorias; no hay disciplina ni orden, cualquier viene, entra, trabaja legal o ilegalmente, saca divisas, sin rendirle cuentas a ningún organismo. Si bien la Constitución Nacional garantiza estos movimientos, en ninguna parte se dice que no deban controlarse, sobre todo en orden a la preservación del patrimonio cultural. Sin caer en un chauvinismo, basta ver lo que ocurre con los países europeos: Francia deporta gitanos, Alemania no permite migrantes de las regiones rusas del sur; Italia no deja espacio para marroquíes que incluso viven en “ghetos”, y España está dando la nota con los propios argentinos en estas horas.

Será tal vez hora de hacer caso a Ortega y Gasset cuando dijo “Argentinos, a las cosas”. Sí, a atender nuestras cosas.

Buscan revalorizar un paseo público en San Miguel de Tucumán

Estratégicamente ubicados, se emplazan a lo largo del Paseo de los Héroes Latinoamericanos bustos escultóricos de 10 personalidades representativas de países de América Latina. Ornamentado con canteros, bancos de plaza, césped e iluminación nueva tiene la forma de una platabanda ancha (o una plaza alargada y angosta) dispuesta en cuatro tramos, dividiendo la calle Lavalle en dos manos, como si fuera una avenida, desde Alberdi hasta Ayacucho.

El complejo como tal pasa inadvertido. Nadie que camine por allí podría descifrar qué relación tienen con Tucumán nombres como el de Antonio Nariño, de Colombia, o Carlos Antonio López, de Paraguay. Sí hay referentes conocidos que comparten la historia común independentista, como Gervasio Artigas (Uruguay) o Bernardo O’Higgins (Chile).

La recuperación de este espacio urbano se dio en el marco de un proyecto original cuyo objetivo fue unir las plazas General Belgrano y San Martín por medio de un corredor que contase la historia de los dos próceres y su influencia en la gesta libertaria de América Latina. "El presente se une en un espacio temático que, a la vez, conecta arquitectónica y urbanísticamente ambos paseos, en función de la historia", explicó el subsecretario de Obras Públicas de la Municipalidad, Atilio Belloni. El funcionario apuntó que los bustos estaban emplazados hace más de 25 años, constituyendo una línea histórica del movimiento independentista. Añadió que el proyecto no ha concluido, pues se espera llegar al Bicentenario con la recreación de un capítulo trascendental de nuestra historia.

"Hay nuevos planes que incluyen la integración del mobiliario urbanístico usando pérgolas, vegetación ornamental, cambio de iluminación y repavimentación de todo el sector, similar a lo que se hizo en el Paseo de la Independencia, donde existe una unidad arquitectónica".