La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

lunes, 25 de julio de 2011

Médico salteño podría colaborar en la canonización de Juan Pablo II

“Yo creo en los milagros, sé que fui parte de un milagro; soy médico y tengo conciencia de hasta dónde llega la ciencia, por eso estoy seguro de que Dios me dio la oportunidad de seguir viviendo a través de las oraciones a Juan Pablo II”. 

El 7 de mayo de este año, Jorge se presentó en la línea de largada del maratón North Face Endurance Challenge en Salta. Una prueba de 21 kilómetros que en principio no representaba un imposible para un deportista de alma como siempre fue. Sin embargo, a los 8 kilómetros tuvo una convulsión, fue auxiliado, trasladado a un hospital donde la situación se agravó de tal manera que debieron inducirle el coma para sostenerle la vida. Más tarde se supo que padecía de una insuficiencia renal y hepática fulminante. 

“Tenía más chances de morir que de recibir un trasplante porque mi condición era muy grave”, dice Jorge. Lo cierto fue en el transcurso de esos terribles 19 días, su familia recurrió a la oración. Su esposa María José Gubaira acudió a doña María Livia de la Virgen de los Tres Cerritos. Ella vino a verlo, le tomó la mano y rezó por él.

Por esos días, el mundo celebraba la beatificación de Juan Pablo II en Roma. Un amigo de la familia tuvo la idea: enviar a través de un conocido que viajaba a Italia, una foto de Jorge para que la depositara en la Basílica de San Pedro como ofrenda para pedir la intersección del Papa por su salud. Al llegar, aquella persona se dio con que estaba terminantemente prohibido dejar objetos en ese lugar. Como pudo alcanzó a esconder la fotografía entre unas columnas y el muro de la iglesia “para que al menos estuviera cerca”.

“Dos días después, otro amigo salteño que estaba en Roma, se comunicó con mi familia para dar la noticia de que había visto la foto sobre la tumba de Juan Pablo II; no sabemos cómo llegó allí ni quién la trasladó, pero así fue”, cuenta Jorge.

El 25 de mayo de 2011, el hígado de Jorge comenzó a funcionar por sus propios medios, no quedaron vestigios de la enfermedad. Su sanación no tiene explicación científica. No había entonces, ningún indicio de que su situación se resolvería de esa manera. Por el contrario el hecho de que el hígado no aparecía para hacer realidad el trasplante, hacía presuponen lo peor. 

FUENTE 

Juan Pablo II y su campaña en contra del catolicismo
 
Es impresionante ver cómo Juan Pablo II, con sus palabras y sus actos, se alejó de sus predecesores hasta Pío XII. Fue el primer Papa desde San Pedro en visitar una sinagoga y una mezquita. Fue el primer Pontífice que organizó reuniones interreligiosas, condenadas por Gregorio XVI, Pío IX, León XIII, San Pío X, y Pío XI, no menos que por el Código de Derecho Canónico anterior al de 1983, que establecía penas muy severas, previendo incluso la de excomunión. La reunión de Asís, organizada en 1986, convocada y presidida por él, fue sin duda el acto más grave de su pontificado. Eso sólo debía haber bastado para impedir su beatificación. El Código de 1917 —en vigor hasta 1983— decía, en efecto, que “quienes ayudan de cualquier manera o participan activamente en ceremonias de los herejes son sospechosos de herejía”. Como el Código de Derecho Canónico de 1917 vedaba a Juan Pablo II organizar este encuentro, suprimió este artículo en el nuevo Código publicado en 1983. Semejante reunión constituyó una desobediencia manifiesta y gravísima al primer Mandamiento de Dios. De allí en más se multiplicaron los encuentros interreligiosos y ecuménicos y hoy por hoy ya son cosa habitual. Con ello se relega la religión católica al nivel de las falsas religiones. El Dios verdadero y la Verdad eterna son puestos en pie de igualdad con los falsos dioses y el error. Esto tiene un nombre: ¡es una blasfemia!

¿Cuál es la razón que condujo al difunto Papa a realizar todas estas reformas? La respuesta está en su testamento: “Doy gracias al eterno Pastor por haberme permitido servir a esta gran causa (el Concilio Vaticano II) a lo largo de todos los años de mi pontificado”. Como dijo en repetidas ocasiones, el Concilio, “un gran don para la Iglesia” en el que él intervino activamente, “fue su brújula”. Durante sus 26 años de pontificado se empeñó por aplicar sus principios. El encuentro de Asís fue el remate de una misión para la que se sentía investido. Lo dijo a los cardenales con las siguientes palabras: “La reunión de Asís es la más hermosa puesta en práctica de la enseñanza del Vaticano II”.
 
Bajo su pontificado, siguiendo el ejemplo que él mismo dio, se multiplicaron las ceremonias interreligiosas, las ceremonias litúrgicas excéntricas y escandalosas, que la televisión retransmitió por todas partes. Bajo su pontificado también, y a petición de la misma Santa Sede, desaparecieron los últimos Estados oficialmente católicos. ¡Todo en nombre del Concilio!

Además, Juan Pablo II, siguiendo a “Gaudium et Spes”, enseñó la redención universal de los hombres. Así como el Concilio lo hizo antes que él, proclamó desde su primera encíclica que “por su encarnación, el Hijo de Dios se unió en cierta manera a todo hombre”. A través de su Encarnación, Jesucristo vino a confirmar su alianza con el hombre. El Papa nunca dijo que esta alianza ha sido rota por el pecado original o por los pecados personales… La Redención es la manifestación del amor que Jesús tiene por cada hombre. El hombre tiene que tomar conciencia de este amor y tener confianza en su salvación… La Iglesia es uno de los caminos propuestos al hombre para llegar a ese término. Así se glorifica el inmanentismo religioso, condenado por San Pío X en la encíclica “Pascendi Dominici gregis”.

Las consecuencias de esta enseñanza son gravísimas. El hombre, así divinizado, puede esperar el cielo sin formar parte de la Iglesia Católica, tal como lo sugiere el Concilio Vaticano II en los documentos “Unitatis Redintegratio” y “Nostra Ætate”. Esta doctrina nueva destruyó el espíritu misionero y explica la agonía de las congregaciones misioneras. La misión que éstas tienen ya no es convertir, ¡sino brindar un testimonio junto a las demás religiones!

De héroe a villano: persiguen a justiciero que atrapó a un poliladrón

Todo empezó en la vivienda ubicada en 25 de Mayo casi 9 de Julio en la ciudad de Orán, donde la docente Fanny Busdrago celebraba su cumpleaños con amigos, entre ellos, Miguel Burgos. La fiesta se arruinó porque un ladrón robó la moto de una de las asistentes, que estaba en la vereda, y tras ello la mayoría de los invitados se fue. Pero, sorpresivamente, ingresó al inmueble un encapuchado armado, quien encañonó a la dueña de casa, a Burgos y Valeria Ceretti, otra profesora, que aún no se habían retirado. Los conminó a que le dieran dinero. Burgos le pidió que se calmara pero el sujeto le disparó y la bala le rozó una de sus orejas. En medio de la confusión, el asaltante escapó en moto. El taekwondista lo siguió en un rodado similar y, mientras lo hacía, llamó al 911.

A las pocas cuadras, el maleante chocó contra una casa, hecho que aprovechó el docente para exigirle que se entregara. Sin embargo, el sujeto echó mano a su arma -una Browning policial-, motivo por el cual Burgos le aplicó una seguidilla de golpes y lo dejó fuera de combate.
 
“No tuve otra alternativa, porque estaba en juego mi vida”, contó.

Luego se estableció que el encapuchado era el cabo primero Fernando Torres, de 33 años, con revista en la Unidad Regional 2, de Orán, quien fue detenido minutos después por efectivos del 911.

El policía resultó con serias lesiones y permanece detenido. Pero ahora, el padre del delincuente le inició una causa a Burgos, acusándolo de lesiones graves en contra del poliladrón y esta quedó en manos de la jueza Norma Beatriz Vera. El profesor expresó al respecto: “En la Justicia hay una abierta intencionalidad de querer convertirme en el pato de la boda. ¿Quién está detrás de esto? ¿De dónde saca plata este policía para pagar a dos abogados? No entiendo por qué se desdobla la causa cuando está probado que Torres cometió el asalto con su pistola reglamentaria y puso en peligro la vida de tres personas. ¿Qué buscan? ¿Protegerlo?”.

Candidato a intendente le pone un freno al cinismo del INADI

El INADI a través de su delegada en Tucumán, María Teresa Ivankow, remitió una nota al candidato a intendente por la ciudad de Monteros, Enrique Pedicone, solicitándole que informe sobre su opinión y su postura política con relación a las comunidades gitanas que habitan en el sur de la provincia. 

Recordemos que la campaña proselitista del candidato levantó polvareda en Facebook. A través de la red social, Pedicone, publicó sendas propuestas dentro de su plataforma política, de las cuales una de ellas podría interpretarse como discriminatoria.
 

"Lamento que el Inadi termine siendo un puntero de los gitanos y de Alberto Olea". Con esa frase, el peronista Enrique Pedicone respondió el pedido de explicaciones que el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (delegación Tucumán) le formuló por tildar de comunidades "menos organizadas" a los gitanos.

Según el Inadi, Pedicone incurrió en presuntas expresiones xenofóbicas. "Los particularismos culturales no son excusas para no cumplir con la ley. La Constitución nacional dice que todos somos iguales ante la ley. Hoy manejan niños que no tienen carnet, hacen tiros al aire, sueltan sus animales en la ruta, no cumplen con el Código de Edificación, no tienen sanitarios e incorporan a niños a trabajos. La idea es incluirlos pero los que no lo deseen, pueden irse dada su naturaleza de itinerancia", reforzó Pedicone, candidato a intendente de Monteros acoplado al alperovichismo.