La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 23 de junio de 2011

Marcha de la Luz

Organizaciones sociales socias de Milagro Sala defienden a la lideresa piquetera

En medio del escándalo nacional desatado por las denuncias de lavado de dinero contra Sergio Schoklender, ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, y el desvió de fondos destinados a la construcción de viviendas sociales, el ex presidente Eduardo Duhalde y el Senador radical Gerardo Morales apuntaron sus dardos hacia la Organización Barrial Tupac Amaru, comandada por la dirigente Milagro Sala. “Hay que ver el caso de esta señora (por Sala) que recibe millones en Jujuy”, había dicho Duhalde.

La Red de Organizaciones Sociales –que también integra la Tupac Amaru- salió a manifestar su apoyo a esta organización y a su referente Milagro Sala, explicando también cómo se maneja el dinero de la construcción de las viviendas. Además mencionaron que el ex dirigente de la organización “Argentina Avanza”, René Orlando Arellano –quien fue expulsado de la Red por sospechas de corrupción- está apoyando la embestida de Morales.

Alberto Esteban Cardozo (de la organización Tekuré), manifestó “nosotros queremos expresarnos con respecto a los ataques constantes que está recibiendo la compañera Milagro Sala, es importante que se sepa esta campana y no sólo la de él (por Arellano) quien está asesorado por la oposición política, que siempre va a buscar un perejil de turno”.

Arellano fue expulsado de la Red de Organizaciones Sociales por varias denuncias que tuvo en su organización (Argentina Avanza), le quitaba la plata a sus compañeros que cobraban la capacitación laboral por la venta de los bolsones que le daban a él del Ministerio de Acción Social y por varias denuncias por varias ‘macanas’ que se mandó en su organización”.


Testimonio de René Arellano ante el juez Mariano Cardozo en 2010:

Se recibe testimonial de René Orlando Arellano. Declara que trabajaba en las organizaciones sociales hasta hace dos meses y desde hace quince años que está con los desocupados; tiene su propia organización con personería jurídica, capacitaciones laborales, código de mercaderías y obras públicas en Jujuy por intermedio del Instituto de Vivienda; hace un año y medio empezaron a trabajar con Milagro Sala; hicieron obras en el Santuario de Río Blanco con 120 personas, luego tuvieron 60 personas en tres meses y ninguna después. Le adjudicaron la refacción de una escuela en Susques, Paso de Jama, pero sin pedirle permiso a Sala; cuando ella se enteró lo obligó a dejar la obra y ya no tuvo más.

En relación a la conferencia de Morales, declara que Sala hizo una reunión en su casa a la que concurrió con su esposa en representación de la organización "Argentina Avanza"; allí Sala dijo que Morales venía a dar una conferencia, había que impedirlo y correrlo de Jujuy, que ella les daría para los huevos; que cuando estaban esperando en la rotonda del Ferrocarril recibieron un llamado anunciando que la conferencia se había suspendido. Pasó una semana y de nuevo convocó a una reunión en su casa para anunciarles que ya había fecha de la conferencia; que en esa oportunidad se paró y le dijo a Sala que no participaría porque ellos se habían sumado para hacer obras y no escraches; que Sala dijo que los que no estaban con ella se retirasen y "que se atengan a las consecuencias", colocando un revólver sobre la mesa.

Con su esposa se retiraron, pero fueron llamados dos días después a las once de la noche para ir a acampar frente a la Primera porque estaba detenido el compañero Salvatierra que había intervenido en el escrache; la orden de ella era acampar para impedir que Salvatierra fuera trasladado a la cárcel o a otro lado; dice que esa noche también estaba Graciela López. Recibieron directivas de Sala de decir que ella había estado durante el escrache en el interior de la provincia, si eran preguntados por la prensa. Luego de esto empezaron a sufrir amenazas.

Un día que jugaba la Selección o Boca-River los citó a su casa con sus hijos. Fueron recibidos por custodios con pistolas y los mandaron al fondo; comenzaron a golpear a uno de los hijos y amenazar al dicente con una pistola en la boca, cuando se comprometió a no salir a tomar más obras lo dejó ir con la advertencia de que no denunciaran y sacara al hijo en dos horas "o sería boleta". Tuvo que mandar a su hijo al sur y sacar a su hija de la universidad.

Milagro lo palpó en los genitales para ver si tenía armas; "hizo que le besen los pies, que la llamen Mami". Se fue su hijo y siguió integrando la red de organizaciones sociales, presionado y con miedo por su familia.

La policía no le quiso recibir denuncia contra Sala. Un día lo citaron a la Tupac y Sala les dice que si Morales no cierra el pico iban a tener que tirotearlo.

"Rompéme el Canal 7 porque Siufi está diciendo pelotudeces"; "escribió 'Siufi ladrón' porque ella lo mandó".

El día que movilizaron a Casa de Gobierno Sala interpretó que no había concurrido y lo llamó y entre otras cosas le dijo "te voy a cagar a tiros a vos, a tu mujer y a tus hijos. Yo sé todos tus movimientos, dónde estás y qué hacés".

Les dijo a sus hijos que la cosa no daba para más; que si Milagro Sala iba a su departamento "se iba a tirar por la ventana para que no lastime a sus hijos". Lo tiene grabado en un chip del celular. Al día siguiente lo hizo golpear por su gente, se metió en su sede y lo obligó a vender todos los vehículos de su organización. "En agosto él desaparecería con su organización" le dijo Sala.

Dijo que tuvo que esconderse y que en la Tupac Sala lo amenazaba en presencia de Raquel Sánchez y Lidia Lourdes Guzmán, que son dos chicas que trabajan con el dicente y que concurrieron a su departamento a contarle llorando y pedirle que se fuera de la provincia. Entiende que Sala" se ensañó con el dicente para que sirva como ejemplo dentro de la red". También tuvieron que esconderse las chicas nombradas. A Guzmán la buscó Graciela López pretendiendo que subiera a su auto porque Milagro quería hablar con ella; "subí al auto o la vas a pasar mal", le dijo. Tuvieron que esconderse.

Vive amenazado él y su familia
. Dice que Sala se quedó con $20.000 y que Bellido lo buscó para que firmara un acta recibiendo el dinero y viniera a declarar que no sabía nada sobre el escrache a Morales y que dijera que estaba ese día en el interior, que eso fue antes de ayer. Ayer los llamó Bellido para que fuera a su estudio a las 8.30 y no fueron."Pilo" los llama y no lo atienden y así llegan hasta hoy.

Más adelante refiere que en una de las reuniones en la Tupac después del "escrache" fue amenazado y golpeado por Sala y obligado a ir a la Legislatura y mentir sobre dinero que le habría dado a funcionarios provinciales en relación a la escuela de Susques, que todavía no ha podido terminar porque ella se lo impide. Acto seguido el suscripto dispuso una custodia para el testigo y su familia.

FUENTE

La guerra de Belgrano y Güemes contra la explotación

Todos tenemos una imagen estereotipada de nuestros próceres, en la que se exaltan, fundamentalmente, sus virtudes guerreras, postergando ricas facetas de su personalidad. Visto desde cierta óptica, reivindicar las acciones bélicas es un mero culto a la muerte, como lo corrobora la proliferación necrofílica en Argentina, que conmemora solo la pérdida de la vida de nuestros héroes. Güemes y Belgrano no son la excepción. A ello se suma una visión acartonada (interesada, en muchos casos) que nos muestra a nuestros gloriosos compatriotas como figuras lejanas, míticas, de “bronce”.

Poco menos de un año y poco menos de tres días separan las muertes de Güemes y Belgrano, pero son infinitas las circunstancias que los unen. En particular se destaca que fueron objeto de persecuciones y desprecio por las ridículas “aristocracias” locales; pero, sobre todo, de la oligarquía de “nuevos ricos” asentada en el puerto de Buenos Aires. Otro vínculo es que ambos fueron pioneros de la legislación social en el derecho patrio, aunque muy pocos han prestado atención a ello.

A principios del siglo XIX, obviamente no se disponía de una legislación laboral como la de hoy. Pero sí existía un sector de la población que sufría miserias bajo la explotación de otro sector privilegiado.

Enviado Manuel Belgrano a las Misiones por orden de la Junta de Mayo, se horroriza ante el trato dado a los naturales. Ante esa situación dictó desde su campamento de Tacuarí, el 30 de diciembre de 1810, un reglamento para el régimen político y administrativo, que disponía en su art. 28: “Todos los conchabos con los naturales se han de contratar ante el corregidor o alcalde del pueblo donde se celebren, y se han de pagar en tabla y mano, en dinero en efectivo o en efectos, si el natural quisiera, en la inteligencia de que no ejecutándose así, serán los beneficiados de hierba multados por la primera vez en cien pesos, por la segunda con quinientos y por la tercera embargados sus bienes y desterrados, destinando aquellos valores por la mitad al delator y fondo de escuelas”.

Por el artículo 79 se disponía: “A los naturales se les darán gratuitamente las propiedades de las suertes de tierra que se les señale...”.

No es difícil encontrar en esas normas los rudimentos de nuestra legislación laboral con su contrato de trabajo (conchabo), protección de la remuneración (tabla en mano), drásticas sanciones laborales (las actuales serían para “nenes de pecho”), acceso a la vivienda digna, etc.

Llamativamente fue San Martín (en su Reglamento para la Gobernación de Cuyo) quien dio inicio a una legislación que devino en persecutoria de los gauchos, al exigírseles una “papeleta” que demostrara que no tenían deuda con su patrón. Quizá la intención fue reclutar soldados, ya que tal era la sanción para quien se encontrara ocioso. Dicha normativa se extendió a la mayoría de las provincias, como la dictada por el gobernador Manuel Luis Oliden, en 1815, para la Provincia de Buenos Aires, persiguiendo a los “vagos y mal entretenidos”. Para la misma época (1816) Güemes establecía lo que el mismo denominó “fuero” gaucho, un significativo aporte a la incipiente legislación social argentina. Mientras que en las provincias del sur imperaba el más absoluto desprecio por la “gente inferior” personificada en los gauchos, Güemes establecía una legislación protectora para quienes estaban dejando sus vidas y escaso patrimonio en las luchas de la independencia.

Fundamentalmente, el fuero dispensaba a los gauchos de: a) pago de arriendos y derechos parroquiales, b) prisión por deudas, c) obligación de trabajo personal a favor del arrendatario y d) quizá lo más relevante: asimilación al fuero militar, sustrayéndolo de la corrupta justicia ordinaria.

La gente “decente” se había horrorizado de la participación de los gauchos en los privilegios del fuero militar. Así lo expresaba Andrés Castellanos, juez de Guachipas, que veía que esos soldados eran “los más rotosos, sucios, piojosos, asquerosos, desnudos e inmundos”. Recordemos que la incorporación de los gauchos a la milicia privaba a la “gente principal” de sus brazos, que desde la época de las encomiendas enriquecían a los terratenientes. Este enfrentamiento con la clase notable lo refleja Güemes cuando le escribe a Belgrano: “¿Cómo no he de alabar la conducta y la virtud de los gauchos? Ellos trabajan personalmente y no exceptúan ni aun el solo caballo que tienen, cuando los que reportan ventajas de la revolución no piensan en otra cosa que en engrosar sus caudales”.

Arturo Jauretche, con su aguda percepción, advirtió que el caudillo no es otra cosa que “el sindicato del gaucho”, un representante de las masas desposeídas que se expresan a través de su natural conductor.

INADI persigue en Tucumán a directora de escuela que obró del modo más coherente posible

La delegación local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) intervendrá en el caso del estudiante de un colegio de esta capital que fue expulsado la semana pasada al haberse hallado marihuana en el bolsillo de su campera. "Antes que pensar en él, la situación fue criminalizada", sostuvo Teresa Ivankow, la titular del organismo.

El viernes último, antes del acto por el Día de la Bandera, la directora del establecimiento al que concurría el adolescente, de 15 años, revisó la prenda del chico, halló 16 gramos de marihuana y llamó a la Policía. Luego, le comunicó a sus padres que el joven ya no iba a ser aceptado en el establecimiento.

Ante ello, Ivankow señaló: "asistimos a un abuso de poder del sistema porque se criminalizó la situación. El chico ya fue rotulado y socialmente condenado por la forma en la que se actuó, en vez de protegerlo. Además, la directora no debería haber violado su derecho a la privacidad, al revisar los bolsillos de la prenda del jovencito".