La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

miércoles, 22 de junio de 2011

Prensa tucumana históricamente vinculada a la masonería desinforma sobre la realidad de la misma


Se instalaron formalmente en Tucumán a mediados de 1880 y desde entonces su presencia en la historia de la provincia es una realidad que muy pocos conocen. La masonería, la sociedad secreta más antigua y misteriosa del mundo, también escribió algunas de las páginas más señeras de la historia provincial. Y todo se hizo desde el templo que la logia Estrella de Tucumán posee en la calle 9 de Julio al 300. Allí se reúnen regularmente (casi siempre dos veces al mes) unos 60 masones cuyos nombres se mantienen en secreto

Un integrante de alto rango de la logia tucumana, que prefirió no revelar su identidad, aseguró que la fraternidad ha iniciado una suerte de aggiornamiento con la finalidad de atraer a las nuevas generaciones. "No somos una secta secreta, sino más bien discreta", dijo.  

En este sentido, comentó que en Tucumán hay una buena cantidad de jóvenes que están interesados en la masonería. A tal punto que se han recibido más de 10 solicitudes de ingreso en los últimos meses.

La logia Estrella de Tucumán Nº 71 se fundó en 1880. Se dice que, mucho antes, los ingleses que llegaron a Tucumán ya habían fundado logias en Monteros, Concepción, el ingenio La Corona y Tafí Viejo.

Aunque a nivel nacional la masonería acompañó la génesis de la Argentina como país libre (la mayoría de los próceres que participaron en la declaración de la Independencia eran masones), es en el siglo XX cuando esta sociedad milenaria comenzó a provocar profundos cambios sociales y políticos en nuestra provincia. La creación de los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo, de la Universidad Nacional de Tucumán y de varios colegios profesionales, por ejemplo, fueron impulsados por la masonería local. Muchos clubes y asociaciones también se iniciaron por impulso de la logia.

Narcogendarmes salteños trabajaban para al menos ocho delincuentes de lesa humanidad

Los tres sujetos recientemente detenidos transportando cerca de una tonelada de cocaína, identificados como el cabo Emanuel Guillermo Mondaca (28), Roberto Julián Gamarra (25 años, gendarme raso) y la hermana del primero, Claudia Rosana Mondaca (21), pidieron acogerse al beneficio de la ley del arrepentido, que establece considerables reducciones de condenas o la inexistencia de estas, a quien proporcione datos que sean útiles para la investigación y permitan la detención de los involucrados en ilícitos.

Lo mismo solicitó un cuarto detenido, también gendarme, de apellido Sosa, quien fue capturado el lunes en la madrugada y que sería el contacto del tercero (que había sido atrapado primero) y encargado de la logística en la zona de frontera.

Pese a que existe estricto secreto sumarial en torno a la causa, el magistrado recibió información valiosísima de parte de los imputados: que los ocho colores de los ladrillos de cocaína secuestrados tienen un significado claro: representan el producto adquirido por igual número de clientes.

Los ríos color vergüenza



En 18 localidades donde Cosaysa cobra el servicio, las plantas de tratamiento están desbordadas y los efluentes se vuelcan crudos. Otras siete poblaciones cuentan con conexiones domiciliarias, pero los caños troncales descargan directamente en los cursos.

Las otras siete jurisdicciones concesionadas a Aguas del Norte (Cosaysa) disponen de redes colectoras pero carecen de sistemas depuradores, de modo que sus efluentes son arrojados totalmente crudos en los cursos. En esta franja se cuentan Pichanal (con alto impacto en el río San Francisco), Hipólito Yrigoyen (río Colorado); Campamento Vespucio (Quebrada de Galarza); San Antonio de los Cobres (río San Antonio); Campo Santo (río Mojotoro); la zona sur de Tartagal (en el río del mismo nombre) y Apolinario Saravia, cuyas lagunas de estabilización quedaron a mayor altura que la red. Los líquidos van al río Colorado.

Publicaron un libro con los decretos de Alejandro Heredia