La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

martes, 1 de noviembre de 2011

Tras conseguir revancha por Ragone, los izquierdistas piden la cabeza de un intelectual patriota

El delegado en Salta de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Martín Ávila, pidió a la Justicia Federal que investigue al filósofo Mario Carlos Casalla, que fuera docente de la Universidad Nacional de Salta, por su posible participación en delitos de lesa humanidad cometidos en esa casa de estudios en perjuicio de docentes y estudiantes.

“Casalla debe ser imputado al menos por la privación ilegal de la libertad y/o desaparición forzada de Miguel Ángel Arra, al igual que la cúpula de la policía de Salta, el Ejército y la Delegación de la Policía Federal de Salta”.

La presentación, ante el Juzgado Federal Nº 1 de esta ciudad, a cargo del juez Julio Leonardo Bavio, solicita que Casalla, que actualmente es profesor en la Universidad de Buenos Aires, sea indagado como presunto “autor mediato de la privación ilegal de la libertad del profesor (Miguel Ángel) Arra”, secuestrado el 24 de junio de 1975, fecha desde la cual permanece desaparecido.

Ávila sostuvo que “Casalla es al menos responsable de la privación ilegal de la libertad sufrida por Miguel Ángel Arra, por haber confesado depurar ideológicamente al departamento más conflictivo de la Universidad, dar de baja a docentes directamente ligados a la subversión, trabajando estrechamente con los organismos de seguridad de la provincia y en especial la Policía Federal (delegación salta) a cargo del comisario Livy y el principal Faber al frente de la inteligencia subversiva, sin que se pueda descartar su responsabilidad en la desaparición forzada de Miguel Ángel Arra. Es decir, Casalla ’marcaba’ y elegía las víctimas que luego eran desaparecidas”.

Ávila detalló que por las pruebas surgidas en el juicio por Ragone se sabe que Casalla, junto a la también profesora Yolanda Fernández Acevedo, suscribió el 1 de octubre de 1974 una solicitada, publicada en el diario El Tribuno, “criticando la gestión del entonces rector Holver Martínez Borelli, ligado al desaparecido Miguel Ragone”. Se le inició entonces un sumario a Casalla y a Acevedo, pero, luego de la intervención de la Universidad ambos fueron sobreseídos. Y Casalla “es ascendido designándoselo secretario académico”, señaló Ávila.

Cuando se produjo el golpe, Casalla perdió su cargo de secretario académico, pero siguió en la docencia hasta que en mayo de 1976 los interventores militares, Casal y Yommi, lo dejaron cesante. El filósofo interpuso un recurso de reconsideración y cuando supo que había sido dejado cesante por ser “marxista”, envió una nota al Destacamento de Inteligencia 143 del Ejército en Salta, el 4 de noviembre de 1978. Afirmó que la cesantía fue por una desinteligencia, pidió que se enmendara este error a la vez que consideró “un enorme agravio ser sindicado como marxista”, calificación que, dijo, “produjo la extrañeza del caso en círculos civiles y militares de la comunidad salteña que conocían perfectamente mi actuación”.

Añadió que ingresó a la Universidad salteña en 1973 “sin mayores conocimientos de la gente que actuaba en la UNSa” pero que a los tres meses ya le era “evidente que sus autoridades y buena parte de la comunidad universitaria comenzaron a desviarse cada vez más hacia una tendencia francamente subversiva. Mi posición fue entonces de público y notorio enfrentamiento con la subversión universitaria, a punto tal que esa conducción subversiva me persiguió por todos los medios, me creó ‘cátedras paralelas’ de orientación montonero-marxista y me colocó bajo juicio académico (popular) pocos días antes de su caída”, subrayó.

Ávila señaló que el mismo Casalla “termina confesando terriblemente, y con orgullo que ‘ya en el gobierno universitario, durante los años 74 a 76 procedí a depurar ideológicamente el departamento más conflictivo e infiltrado subversivamente de la Universidad (humanidades), dí de baja docentes directamente ligados a la subversión (puede solicitarse la nomina en la Secretaria Académica de la UNSa), revisé y promulgué nuevos planes de estudios dejando de lado los anteriores contenidos marxistas… de todo ello tiene constancia los organismos de seguridad de la provincia y muy especialmente la Policía Federal (delegación Salta) entonces comandada por el comisario Livy y con el principal Faber al frente de la inteligencia subversiva. Se trabajó estrechamente con todos esos organismos procediéndose a una prolija revisión de antecedentes antes de cualquier baja o alta de personal. Lo mismo puede decirse de la policía provincial, de Gendarmería, y de la Guarnición Militar Salta…’”.

FUENTE

3 comentarios:

  1. A Casalla lo cesantearon en el 76, él fue víctima de la dictadura. Deberían hacerle un monumento en lugar de perseguirlo.

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  2. Los zurdos están aplicando el ojo x ojo - diente x diente. Es obvio que buscan revancha y ni les interesa la justicia. Es obvio que Casalla no es culpable de nada.

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  3. Mario Casalla fue el único profesor presentable que la carrera de filosofía de la UNSa tuvo en décadas, lo deben querer castigar por eso, por sentirse intelectualmente inferiores.

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