La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 25 de noviembre de 2011

La ciudadanía jujeña está harta de la cultura piquetera

Una importante cantidad de representantes de distintas organizaciones sociales, encabezada por la Organización Barrial Tupac Amaru, se dieron cita en una de las esquinas de Plaza Belgrano, en la intersección de calles Gorriti y San Martín, donde desde las primeras horas de la mañana numerosos representantes de las distintas Organizaciones habían comenzado a reunirse.

Minutos antes, encabezando la marcha provincial, Sala comentó que el motivo por el cual regresaban a las calles jujeñas “fue que ayer se cumplieron tres meses del no cumplimiento del Gobierno de la provincia para con la entrega de las tierras, por cuanto habían prometido que, cuando se les entregaran los títulos, iban a comenzar a distribuir las tierras para los lotes. Y es lamentable que el Gobierno de la provincia no haya trabajado en esto hasta ahora”.

En este contexto, Sala agregó que la intensión era permanecer en Plaza Belgrano hasta obtener respuestas positivas a los reclamos; “aquí acamparemos, nos quedaremos hasta que el Gobierno de la provincia comience a distribuir las tierras para todas las personas que las necesitan”.


Banderas, pancartas, campamentos, cortes de calle compulsivos sin importar horarios pico, la invasión del espacio público, discursos encendidos, ánimos en estado de ebullición y el desborde que se vuelve moneda corriente, se conjugan sin piedad para mostrar cuan lejos está nuestra provincia de encontrar el rumbo social que le devuelva el destino de grandeza que supo tener tiempo atrás.

Lamentablemente, las movilizaciones por cualquier motivo, la mayoría de ellas disfrazadas de legítima causa social, forman parte del escenario habitual, dejando a su paso unos pocos beneficiados (se los puede contar con los dedos) y una mayoritaria porción de la sociedad en estado de indefensión y temor, padeciendo situaciones perjudiciales difíciles de remontar.

La movilización que afectó el miércoles la normal dinámica de la Capital jujeña, con propósitos poco claros (a esta altura de los acontecimientos a pocos parece importar los motivos, sino las consecuencias), fue una pretendida muestra de poder de convocatoria y de movilización, que terminó siendo, ni más ni menos, una nueva señal de debilitamiento, producto de un desacreditado modo de intentar imponer razones, basado en la prepotencia, el amedrentamiento, el atropello y el desprecio por los derechos de los demás. Evidentemente, algo en las entrañas se está resquebrajando y hay que ganar la calle para encubrirlo. La aparición de nuevos nucleamientos sociales, ofrece indicios inequívocos de que hay gente que está dispuesta a decir basta.

Sumidas en sus intereses sectoriales, las cabezas de este movimiento permanecen indiferentes al malestar de la comunidad, que impotente tiene que soportar los bloqueos de tránsito, llegar tarde a los lugares de trabajo o dejar de vender, porque a un grupo de manifestantes se le ocurrió apropiarse de espacios públicos y privados, con la sola intención de mantener vigencia.

La sensación instalada es que nadie quiere tomar la decisión de llamar al orden, al respeto por la ley, al respeto por los demás y a la observancia de las reglas básicas de convivencia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-AVISO-
En este blog creemos en la libertad de expresión y por tanto no ejercemos la censura. Sin embargo no nos hacemos responsables por los comentarios vertidos por nuestros visitantes. Por ello, antes de comentar, por favor piense en lo que va a decir.