La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 21 de octubre de 2011

Familias salteñas enfrentan a los siniestros que se apoderaron del gobierno

Familias salteñas señalan la esquizofrenia de Urtubey

La Red de Familias Salteñas, una agrupación que reúne a personas e instituciones comprometidas con la defensa y restauración de los valores de la vida, la familia y la educación en toda la provincia de Salta y que es miembro de la Red Federal de Familias, celebró con enorme alegría cuando el gobernador Juan Manuel Urtubey se pronunció en defensa de la vida y en contra del aborto.

Lo hizo el 13/12/10 en un acto organizado por redSalta en el que, además, felicitó a los legisladores salteños por haber interpretado el espíritu de la mayoría de la población salteña al votar en contra del denominado “matrimonio entre personas del mismo sexo”, ocasión en la que afirmó que en Salta se defiende un núcleo duro de valores. Sin embargo, nos preguntamos ¿qué fue lo que pasó después? ¿A qué se debió el tremendo giro que se adoptó desde distintos órganos del Gobierno?

En poco tiempo se aceptó inscribir el “cambio de sexo” de una persona, cuando ni siquiera hay una ley que recepte ese supuesto y revolucionario “derecho”.

Luego de rechazarlas y en un repentino e inexplicable giro, decidió recibir y distribuir las revistas de “educación sexual” que “gratuitamente” distribuye el Ministerio de Educación de la Nación, cuyos colores no son otros que los de la comunidad homosexual y que atenta contra el federalismo y contra todos los valores que otrora defendiera. En efecto, en dicha revista, que será repartida en todos los hogares de la provincia, para que padres e hijos “aprendan” juntos la “educación sexual” que intentan impartir desde la Nación, se enseña el sexo como un mero comportamiento animal, es decir, sexo por gusto y sin responsabilidad ninguna; se pone en igualdad de condiciones el matrimonio entre un varón y una mujer con la unión entre personas del mismo sexo; se alienta la utilización de pastillas abortivas llamadas “del día después”; y, entre otras aberraciones, se recomienda la masturbación como una práctica sexual saludable. Todo ello con gráficas explicaciones para que lo “comprendan” niños desde los 6 años. Señor gobernador, el pasado 15 de septiembre todos los salteños (con usted a la cabeza) renovamos nuestro Pacto de Fidelidad con el Señor del Milagro, “el Camino, la Verdad y la Vida, así de los individuos como de las familias, pueblos y naciones”. Delante del mismo Señor del Milagro y con renovado compromiso ante su pueblo y sus santos patronos, la Red de Familias Salteñas le ruega que mantenga la línea de defensa de esos valores innegociables que nuestra sociedad ama y defiende, le exige que recuerde que declaró que la defensa de la vida y la familia es una política de Estado en Salta y que debe adoptar las medidas que tal compromiso requiere.


Deshonrar la vida: la opinión de los pervertidos que reducen la Vida al coito

La Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (Consavig) y la Comisión de la Mujer de la UNSA nos dirigimos a los lectores para hacerles saber que existen otras opiniones respecto de la educación sexual integral, posturas respaldadas por enfoques científicos y por el sistema normativo de nuestro país y compromisos internacionales que como Estado hemos suscripto. 

Es auspicioso que personas como los integrantes de la Red de Familias Salteñas puedan expresarse con total libertad, aun tildando de pseudoeducación a la educación sexual integral, aun acusándola de promover la drogadicción, aun afirmando que el Estado reemplaza a los padres corrompiendo a los alumnos, aun diciendo que la Nación alienta el desorden sexual. Todas estas, aseveraciones falsas y ofensivas a la dignidad de los ciudadanos y gobernantes. 

En 2003, la Ley 25.673 instituye el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable; en 2006, la Ley 26.150 crea el Programa Nacional de Educación Sexual Integral y, por Resolución N§ 45/08 del Consejo Federal de Educación, fueron aprobados los lineamientos curriculares para hacer efectiva la educación sexual integral en las escuelas. Como puede verse en ellos, el concepto de “sexualidad” excede ampliamente la noción más corriente que la asimila a “genitalidad” o a “relaciones sexuales”. Entender que la sexualidad abarca “aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos” implica considerarla como una de las dimensiones constitutivas de la persona que, presente de diferentes maneras, es relevante para su despliegue y su bienestar durante toda la vida. En este sentido, se retoma la concepción sostenida por la Organización Mundial de la Salud: “El término "sexualidad' se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser humano. [...] Se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. [...] En resumen, la sexualidad se practica y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos”

El enfoque adoptado por la Ley 26.150 tiene como propósito que la educación sexual brindada en las escuelas supere el mero estudio de la anatomía y la fisiología de la sexualidad, u otros reduccionismos, sean estos médicos, psicológicos, jurídicos, filosóficos, religiosos o sociológicos. Atendiendo a la multidimensionalidad de la constitución de la sexualidad, el enfoque integral supone un abordaje que abarca las mediaciones sociohistóricas y culturales, los valores compartidos y las emociones y sentimientos que intervienen en los modos de vivir, cuidar, disfrutar, vincularse con el otro y respetar el propio cuerpo y el cuerpo de otras personas. 

Quienes combatimos la violencia de género y los abusos sexuales y el abuso sexual infantil, sabemos perfectamente que respetar el propio cuerpo y el cuerpo de otras personas contribuirá a prevenir violencia y abuso, abusos sexuales, la mayoría de los cuales se cometen en familias, iglesias, clubes deportivos, etc. Y solo no escondiendo la sexualidad y abordándola científicamente y con recursos pedagógicos apropiados, podremos construir relaciones sociales menos violentas y menos abusivas para nuestros niños y niñas. ¿Será esta contribución de la educación sexual integral lo que molesta tanto?


La verdad frente a la mentira

La Consavig y la Comisión de la Mujer de la UNSA defienden un pasquín repartido por el Estado nacional en todas las escuelas del país. Estas organizaciones aducen que los cuadernillos tendrían un fundamento en la “integralidad” que “supere” la cuestión anatómica y fisiológica de la sexualidad, y luego se preguntan si lo que molestaría es esa contribución.

Efectivamente, lo que molesta es justamente eso, por una simple razón y es que cualquier cuestión relacionada con la sexualidad que intente superar la marca indeleble de la anatomía y fisiología humana no es ciencia sino error.

La sexualidad humana supone la fisiología y anatomía humana y, por lo tanto, la ciencia que la estudie o la educación que la explique debe, si quiere ser llamada ciencia o educación sexual, incluir y seguir la determinación que esa realidad impone, como el botánico debe seguir siempre la realidad de los vegetales y no “superarlos”, pues en ese caso puede ser que esté hablando de una “ciencia superior”, pero no de botánica.

Se acusa a la Red de Familias de faltarle el respeto a los ciudadanos y a los gobernantes por acusar a la Nación de alentar el reemplazo de los padres y la corrupción de sus hijos. Pareciera que mentir y pervertir es, en esta concepción “integralista”, sinónimo de respeto, pues la Consavig y sus aliados sostienen que la sexualidad debe ser enseñada en un ámbito de contención integral y pretenden hacernos creer que ese ámbito propicio es un aula de una escuela a la que, como si fuera poco, se le quiere quitar el ámbito de enseñanza espiritual, evitando la enseñanza de religión.

Pareciera que a los argentinos nos gusta que nos mientan, así por ejemplo, llamamos “educación integral” a una educación que discrimina la verdadera educación, la del espíritu y los valores; o afirmamos que la “responsabilidad sexual” pasa por ponernos un preservativo o tomar una pastilla; decimos que la “defensa de la vida” es la práctica del aborto o la eutanasia; y aseveramos que es un “derecho” a la “identidad” decirle a un varón, si él quiere, que es mujer.

Eso no es derecho, ni hay respeto ni hay dignidad cuando se sostienen adrede falsedades para imponer una ideología (en el caso, la denominada “ideología de género”), engañando y discriminando la inteligencia de todo un pueblo.

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