La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

lunes, 5 de septiembre de 2011

Alentador: en Salta rechazan los manuales de educación (aberro)sexual del Ministerio de Educación de la Nación

El repudio norteño a las imposturas progrecínicas

La ex secretaria de la Federación de Sexología de la Argentina (Fesea), Regina Kigelman, afirmó que en el Ministerio de Educación le comunicaron que las cartillas enviadas desde la cartera nacional a la provincia fueron devueltas intactas. Kigelman sostuvo que “enseñar educación sexual en las escuelas reduciría la tasa de mortalidad de las madres que mueren por abortos”.

Las cartillas denominadas “Educación Sexual Integral para charlar con la familia” fueron elaboradas por especialistas en el tema y están pensadas para compartirlas con la familia. El material se envía a todas las provincias y se reparte en todas las escuelas de Buenos Aires, relató Kigelman.

En tanto la diputada provincial Fanny Ceballos informó que el año pasado las cartillas de Educación Sexual de la Nación se devolvieron porque el enfoque y el vocabulario no coincide con la idiosincrasia local. “El problema es con los textos, que son biologicistas, y no con la educación sexual”, aclaró un funcionario de Gobierno, que prefirió mantener su nombre en reserva. Por su parte, el padre Néstor Aramayo, presidente del Coprodec (Consejo Provincial de Educación Católica), explicó que la Iglesia Católica no se opone a la Educación Sexual.

Desde el 2010 y actualmente se enseña Educación Sexual. Aramayo resaltó que ellos se rigen con cartillas que elaboran los docentes de los colegios. Se hacen talleres con los padres y otros, de padres con docentes.


Motivos para apoyar a las autoridades salteñas en este asunto

Esquemáticamente, conciso, ahorrando las citas textuales o la alusión a la página en cuestión, sin referencias bibliográficas (aunque podrían abundar, comenzando por el maternal magisterio de la Santa Iglesia) y en lenguaje sencillo, ¿cuáles son las principales falacias, los yerros más peligrosos, las mentiras más dañinas plasmadas en estas páginas y que es necesario denunciar a los cuatro vientos?
 
1- Cuanto más sepan [de sexo] mejor. El lema, a modo de slogan, es peligrosamente ambiguo y difuso. Las preguntas se imponen por sí mismas. Sepan ¿qué?, ¿con qué objetivo?, ¿por medio de quién?, ¿cuándo? ¿con qué orientación? No resiste el menor rigor evaluativo utilizar tal lema sin acudir inmediatamente a criterios educativos (en primer lugar) y evolutivos (en segundo lugar).
 
2- Educación sexual integral: ¿de qué integralidad hablan sin mención a la virtud, sin aludir al alma ni al dominio de la voluntad o al control de las pasiones? ¿De qué integralidad hablan si se mutila a sabiendas la dimensión sobrenatural de la gracia, sin la cual nada podemos hacer? ¿Qué entienden por “integral”, que se enseñe todo, desde colocarse el condón hasta practicar el aborto?
 
3- Conversemos con naturalidad. ¿Qué es naturalidad? ¿El estado salvaje, el vivir como los animales, el volver a las cavernas? ¿Qué es naturalidad: perder el recato, el decoro, la sutileza, la pudicia idiomática? ¿Caminar desnudo por la calle es naturalidad o promiscuidad? ¿Qué han entendido del pudor en el lenguaje, en la vestimenta o en la vivienda? ¿Hace falta aclarar que no es naturalidad defecar en el comedor y frente a la ventana que da a la calle; que hay cosas que no se hablan más que en cierto ámbito de confianza o familiar; qué hay partes del cuerpo que deben quedar a salvo de la mirada de los otros?
 
4- Tocarse no es malo. Claro, y dar un beso tampoco. Ni llevarse algo a la boca, ni hablar ni respirar. Porque en realidad no se está diciendo nada. ¿Quién tendría el desquicio mental de plantarse frente al mundo y levantar una bandera que diga tocarme = cosa mala? Tocarse es una acción general que, podríamos decir, en sí misma es neutra. Ahora bien, tocarse como sinónimo de masturbación, de exploración hedonista del cuerpo propio o ajeno, de saqueo glandular u hormonal, eso sí que es malo. Y esto es justamente lo que propone el Ministerio de Educación. El onanismo no es parte del proceso “normal” del crecimiento. Sí lo es aprender a encauzar los impulsos, ordenar los placeres según la recta razón, y ver el cuerpo como templo del Espíritu Santo.
 
5- Métodos anticonceptivos: ¿cuándo van a decir la verdad entera? No pedimos siquiera veracidad en las conclusiones sino al menos en las premisas. ¿Son métodos anticonceptivos o abortivos?, ¿no está científicamente probado el carácter abortivo de muchos de los métodos propuestos abierta e impunemente? Lo mismo sucede con el preservativo. No le pedimos al sistema ideológico que públicamente acepte que existe la voz de la Iglesia y que expongan con realismo y honestidad los fundamentos que da el Santo Magisterio. No les pedimos que hagan la necesaria distinción entre matrimonio, relaciones prematrimoniales y simple libertinaje o promiscuidad ocasional. Ni siquiera ya les pedimos que velen por la rectitud moral de los ciudadanos. Pero aunque sea suplicamos que empiecen por lo menos advirtiendo al joven que la propuesta de pecar sin arriesgar la salud física es falaz, porque laboratorios de fama mundial han demostrado su ineficacia para detener el virus del sida. ¿Será que la ideología no sólo va contra la fe sino también contra la evidencia científica?
 
6- Qué decir de la legitimación de la sodomía y de la perversión, puesta como una oferta más en la góndola de los placeres. O del planteo general de las relaciones sexuales con la misma superficialidad con que se ofrece una vuelta en calesita. Y del sentido equívoco y engañoso del término discriminar.
 
7- Y finalmente —cómo no decirlo— el agravio al buen gusto y la afrenta directa al pudor en las imágenes contenidas, en particular la que indica el modo de colocación del preservativo. Como si fuera el manual de instrucciones para usar un televisor, y en lugar del control remoto publican un pene. Todo para conversar en familia, claro.
 
En síntesis, la revista es un jalón más del totalitarismo ideológico de turno, donde no hay institución natural que se salve de alguna falsificación, omisión esencial o mentira. Abunda en falacias de orden teórico y de orden práctico. Porque miente en los criterios antropológicos arrasando con las categorías clásicas de la sana educación (el relativismo a ultranza en todos los órdenes, el hedonismo como ideal de vida), pero falsifica también datos elementales de la vida cotidiana, con presupuestos falsos de nuestra niñez y juventud (al respecto, alguna vez les contaremos a los ideólogos del sexo cuáles son las preocupaciones reales de los niños de cuatro o cinco años).

Después de haber leído este material me pregunto: ¿cuándo van a enviar el pasquín para seres humanos, y no para chimpancés? Y la referencia al chimpancé no es tanto simpática cuanto penosa y preocupante. Porque en el chimpancé pensamos cuando —lejos de hablarle de virtud a los hombres— sólo hemos de mirarlos como a un cúmulo de instintos sin más meta que alguna discreta domesticación conductista.
 
En cuanto a los ideólogos de tamaña subversión sepan lo siguiente: este ideario lleva a la ruina de nuestra niñez y de nuestra juventud. La corrompe, la hace inepta para los bienes superiores. Son ustedes los responsables. Entre esto que han enviado y las violaciones, las perversiones de toda laya, una juventud superficial y floja, un sociedad destruida y capaz de nada, hay un paso. Es el paso de la práctica, del sólo dejar correr el tiempo sumisos al programa establecido.

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