La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

miércoles, 20 de julio de 2011

Tucumán víctima del sionismo: eliminaron la vieja bandera y cajonean la nueva

Desventuras de la bandera actual de Tucumán

Corbatas inhallables de la actual bandera
El 13 de abril del año pasado se sancionó la ley provincial 8.291, por la cual Tucumán la adoptó como enseña provincial. Es blanca, celeste y blanca y se afirma que ese fue el diseño que eligió el general Manuel Belgrano. La norma fue una iniciativa del legislador Jorge Mendía, a quien acompañaron con su firma Susana Montaldo y Antonio Raed.

Mendía opinó: "lamentablemente se hará cuesta arriba conseguir conciencia de patriotismo si no educamos, si al pueblo no se le da a conocer verdades de nuestra historia". Es que a más de un año de la sanción de la ley los tucumanos no han tomado conocimiento colectivo de la nueva bandera.

En las escuelas, salvo excepciones, reina la ignorancia respecto de esta ley, según pudo verificar La Gaceta. "Nadie nos dijo nada al respecto. Nosotros usamos la Bandera Nacional", admitió la directora de la Escuela García Hamilton, al igual que la secretaria de la secundaria de Villa Luján. En la escuela Mitre, este año la legisladora Susana Montaldo donó la Bandera de Macha.

FUENTE

La DAIA promueve el laicismo antirreligioso (pero sólo para católicos)

Bandera "ofensiva" según la DAIA
¿A quién puede ofender la visión de una cruz? No, desde luego a quienes no haya sido educado en el cristianismo; ni tampoco para aquellos que no profesan la fe católica. 

Si puede ofender la Cruz a quienes anhelan (y en esto consiste en realidad el laicismo, por mucho que se lo disfrace con argumentos) que el Estado se convierta en un nuevo dios, con poder absoluto sobre las almas. La sana laicidad del Estado se empieza a confundir con una beligerancia antirreligiosa que trata de negar al hombre su vinculación con la trascendencia, que trata de borrar nuestra genealogía espiritual y cultural.

El laicismo nos quiere cada vez más huérfanos de identidad, sabe que cuando dejemos de mirar esa Cruz y a quien cuelga del madero, habremos dejado de saber quienes somos y estaremos preparados para ser lo que quieran hacer con nosotros.

En esa sencilla Cruz, “desde la fundación de Tucumán”, se resumen las dos vocaciones más nobles del hombre; una vocación de piedad y donación ante el sufrimiento humano y, junto ella explicándola, una vocación de trascendencia que cada día nos ayuda a resucitar sobre los escombros de nuestra fragilidad.

2 comentarios:

  1. Ni los musulmanes, ni los budistas, ni los ateos se quejaron de la bandera, ¿por que si los judíos?

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  2. No se olviden que en su momento Monseñor Villalba señaló que Alperovich no podía gobernar, porque la Constitución Provincial (la del 91, la reformada por el bussismo) establecía que el gobernador tenía que ser católico. Los que defendían a ese hebreo corrupto salieron a decir que si bien en Israel no se podía ser poder ejecutivo sin ser judío, eso se debía a que ellos tenían "otra cultura". ¿O sea que la cultura judía, por ser diferente a la nuestra, puede excluir por religión, y nuestra cultura, por no ser la judía, no puede? ¿Por qué ellos si pueden profesar su fe, pintar estrellas de David por doquier, etc. pero nosotros no podemos tener la Cruz de nuestro Salvador en una bandera, nosotros nos tenemos que guardar los rezos para el interior de las iglesias?

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